Territorio
Interesante

¿Qué es el territorio y qué actividades humanas generan mayor impacto negativo en él?

El territorio es el espacio geográfico que una sociedad ocupa, utiliza, transforma y organiza. No se limita al suelo visible: incluye el relieve, el agua, el clima, los ecosistemas, las ciudades, las infraestructuras, las actividades económicas y las relaciones sociales que se desarrollan en él.

Las actividades humanas que generan un mayor impacto negativo son aquellas que alteran grandes superficies, consumen recursos con rapidez o producen efectos difíciles de revertir. Entre ellas destacan la deforestación, la agricultura intensiva, la urbanización desordenada, la minería, la industria contaminante, la extracción de combustibles fósiles y la construcción de grandes infraestructuras.

Table of Contents

Qué es el territorio

En geografía, el territorio es un espacio delimitado sobre el que una comunidad, una administración o un Estado ejerce algún tipo de control, organización o influencia.

Por tanto, un territorio tiene dos dimensiones principales:

  • Una dimensión física, formada por el suelo, el relieve, el agua, el clima y los seres vivos.
  • Una dimensión humana, compuesta por la población, la economía, la cultura, las leyes y las infraestructuras.

Un valle, una ciudad, una comarca, una comunidad autónoma o un país pueden estudiarse como territorios. Cada uno presenta unos recursos, unos problemas y una forma concreta de organización.

Diferencia entre territorio, espacio geográfico y paisaje

Estos conceptos están relacionados, pero no significan exactamente lo mismo.

ConceptoDefiniciónEjemplo
TerritorioEspacio delimitado, organizado y controlado por una sociedad o instituciónUn municipio
Espacio geográficoResultado de la relación entre naturaleza y actividad humanaUna región agrícola
PaisajeParte visible del territorio tal como se percibeUn valle con cultivos y pueblos
Medio naturalComponentes físicos y biológicos con menor transformación humanaUn bosque protegido
RegiónÁrea con características comunesLa cornisa cantábrica

El paisaje muestra lo que se ve. El territorio incluye, además, las relaciones económicas, políticas y sociales que explican por qué ese paisaje tiene esa forma.

Qué elementos forman un territorio

El territorio funciona como un sistema. Sus elementos están conectados y un cambio en uno de ellos puede afectar al resto.

Elementos naturales

Son los componentes físicos y biológicos:

  • Relieve.
  • Suelo.
  • Ríos, lagos y acuíferos.
  • Clima.
  • Vegetación.
  • Fauna.
  • Costas.
  • Recursos minerales.
  • Ecosistemas.

Estos elementos condicionan dónde se construye, qué se cultiva, cómo se obtiene agua y qué actividades económicas pueden desarrollarse.

Elementos humanos

Son los creados u organizados por las personas:

  • Pueblos y ciudades.
  • Carreteras y ferrocarriles.
  • Puertos y aeropuertos.
  • Zonas industriales.
  • Explotaciones agrícolas.
  • Presas.
  • Redes eléctricas.
  • Áreas turísticas.
  • Espacios protegidos.
  • Límites administrativos.

La acción humana puede mejorar la habitabilidad del territorio, pero también degradarlo cuando supera su capacidad de recuperación.

Elementos sociales y políticos

El territorio también está formado por normas, decisiones e intereses.

Entre ellos se encuentran:

  • Propiedad del suelo.
  • Planeamiento urbanístico.
  • Legislación ambiental.
  • División administrativa.
  • Usos permitidos.
  • Derechos sobre el agua.
  • Protección del patrimonio.
  • Distribución de servicios públicos.
  • Conflictos por los recursos.

Una misma actividad puede producir impactos muy diferentes dependiendo de dónde se instale y de cómo esté regulada.

Quién controla y organiza el territorio

El control territorial puede corresponder a distintos niveles.

El Estado

Establece fronteras, leyes generales, grandes infraestructuras y políticas sobre energía, agua o transportes.

Las comunidades autónomas

Gestionan competencias como ordenación territorial, medio ambiente, agricultura, vivienda y espacios protegidos.

Los ayuntamientos

Deciden buena parte de los usos urbanos mediante planes que determinan dónde se puede construir, qué zonas deben conservarse y qué suelo se reserva para servicios.

Los propietarios y las empresas

Utilizan parcelas y recursos dentro de los límites establecidos por las leyes y autorizaciones.

La población

Influye mediante sus hábitos de consumo, movilidad, vivienda, participación pública y actividades económicas.

El territorio no pertenece únicamente a quien posee una parcela. Muchas decisiones privadas afectan al agua, el paisaje, la biodiversidad o la calidad de vida de toda la comunidad.

Cómo transforma el ser humano el territorio

Las sociedades modifican el territorio para satisfacer necesidades como:

  • Obtener alimentos.
  • Construir viviendas.
  • Generar energía.
  • Extraer materias primas.
  • Transportar personas y mercancías.
  • Crear empleo.
  • Desarrollar industrias.
  • Gestionar residuos.
  • Practicar actividades recreativas.

La transformación no es siempre negativa. La construcción de hospitales, sistemas de saneamiento o transportes públicos puede mejorar la vida de la población.

El impacto aparece cuando la modificación provoca una pérdida importante de suelo fértil, agua limpia, biodiversidad, paisaje o capacidad del territorio para sostener futuras actividades.

Cuáles son las actividades humanas con mayor impacto negativo

El impacto depende de la intensidad, la extensión, la duración y la sensibilidad del lugar afectado.

ActividadImpactos principalesDificultad de recuperación
DeforestaciónPérdida de hábitats, erosión y emisionesAlta
Agricultura intensivaAgotamiento del suelo, pesticidas y consumo de aguaMedia-alta
Ganadería intensivaResiduos, emisiones y contaminación de aguasMedia-alta
Urbanización desordenadaSellado del suelo y fragmentación del paisajeMuy alta
MineríaEliminación del relieve, residuos y metales contaminantesMuy alta
Industria pesadaEmisiones, vertidos y suelos contaminadosAlta
Combustibles fósilesCambio climático, contaminación y derramesMuy alta
Grandes infraestructurasFragmentación de hábitats y ocupación del sueloAlta
Turismo masivoPresión sobre agua, vivienda, residuos y costasMedia-alta
Vertederos y mala gestión de residuosContaminación del suelo, aire y acuíferosAlta

La deforestación

La deforestación consiste en eliminar bosques para dedicar el terreno a cultivos, pastos, minería, carreteras, urbanizaciones u otras actividades.

Sus efectos incluyen:

  • Destrucción de hábitats.
  • Pérdida de biodiversidad.
  • Mayor erosión.
  • Menor retención de agua.
  • Aumento del riesgo de inundaciones.
  • Liberación de carbono almacenado.
  • Alteración del clima local.
  • Empobrecimiento del suelo.

Un bosque no es solo un conjunto de árboles. Regula el agua, protege el suelo, almacena carbono y mantiene redes complejas de seres vivos.

La plantación posterior de una única especie no siempre recupera las funciones de un bosque natural.

La agricultura intensiva

La agricultura es indispensable para producir alimentos, pero su modalidad intensiva puede ejercer una gran presión sobre el territorio.

Los impactos más habituales son:

  • Uso excesivo de fertilizantes.
  • Contaminación por pesticidas.
  • Sobreexplotación de acuíferos.
  • Pérdida de materia orgánica.
  • Salinización del suelo.
  • Eliminación de setos y lindes.
  • Reducción de insectos y aves.
  • Erosión.
  • Dependencia de monocultivos.

El problema no es cultivar, sino hacerlo a un ritmo que impida al suelo y al agua recuperarse.

El monocultivo

El monocultivo ocupa grandes extensiones con una sola especie.

Esto puede facilitar la producción, pero también:

  • Reduce la diversidad.
  • Aumenta la vulnerabilidad ante plagas.
  • Empobrece el suelo.
  • Favorece el uso de productos químicos.
  • Simplifica el paisaje.
  • Elimina refugios para la fauna.

La rotación de cultivos, las cubiertas vegetales y la conservación de márgenes reducen parte de estos efectos.

La ganadería intensiva

La ganadería intensiva concentra muchos animales en espacios reducidos para aumentar la producción.

Sus principales impactos territoriales son:

  • Generación de purines y estiércoles.
  • Contaminación por nitratos.
  • Emisiones de gases.
  • Elevado consumo de agua.
  • Producción de piensos.
  • Olores.
  • Presión sobre las poblaciones cercanas.
  • Dependencia de grandes instalaciones.

Cuando los residuos superan la capacidad agrícola de la zona, pueden filtrarse al suelo y alcanzar acuíferos y ríos.

La ganadería extensiva bien gestionada puede desempeñar funciones diferentes, como mantener pastos, reducir matorral y conservar algunos paisajes tradicionales.

La urbanización desordenada

La expansión de ciudades, polígonos y urbanizaciones transforma el suelo de forma casi permanente.

Construir sobre un terreno implica normalmente:

  • Retirar vegetación.
  • Compactar el suelo.
  • Cubrirlo con asfalto u hormigón.
  • Cambiar el drenaje natural.
  • Aumentar el tráfico.
  • Incrementar el consumo energético.
  • Crear nuevas necesidades de agua y saneamiento.

El sellado del suelo impide que el agua de lluvia se infiltre. Como consecuencia, aumenta la escorrentía y puede elevarse el riesgo de inundación.

La dispersión urbana

Cuando las viviendas se extienden lejos de los núcleos existentes, aumentan:

  • Los desplazamientos en coche.
  • El coste de los servicios públicos.
  • La ocupación de suelo.
  • La fragmentación de hábitats.
  • El consumo de energía.
  • La dificultad para mantener transporte público.

Una ciudad compacta y bien planificada suele utilizar menos territorio que un modelo de urbanizaciones dispersas.

La minería

La minería extrae recursos esenciales para la construcción, la industria, la tecnología y la energía. Sin embargo, algunas explotaciones provocan transformaciones muy intensas.

Entre sus efectos se encuentran:

  • Eliminación de montes.
  • Modificación del relieve.
  • Grandes excavaciones.
  • Acumulación de escombros.
  • Generación de lodos.
  • Contaminación con metales.
  • Alteración de cursos de agua.
  • Ruido y polvo.
  • Pérdida de suelo.
  • Riesgo de rotura de balsas.

Las minas a cielo abierto producen impactos especialmente visibles porque ocupan amplias superficies.

La restauración puede estabilizar el terreno y recuperar parte de la vegetación, pero no siempre reproduce el ecosistema anterior.

La industria contaminante

La actividad industrial puede afectar al aire, al agua y al suelo cuando sus emisiones o residuos no se controlan correctamente.

Los impactos pueden proceder de:

  • Chimeneas.
  • Vertidos líquidos.
  • Fugas.
  • Disolventes.
  • Metales pesados.
  • Residuos peligrosos.
  • Ruido.
  • Olores.
  • Almacenamiento de productos químicos.

Un suelo industrial contaminado puede conservar sustancias peligrosas durante décadas, incluso después del cierre de la fábrica.

Por eso, la ubicación de estas instalaciones y el control de sus residuos son tan relevantes como su funcionamiento diario.

La extracción y el uso de combustibles fósiles

El carbón, el petróleo y el gas han permitido desarrollar industrias y sistemas de transporte, pero también han generado impactos territoriales y climáticos.

Su ciclo completo puede provocar:

  • Minas y perforaciones.
  • Oleoductos y gasoductos.
  • Derrames.
  • Emisiones contaminantes.
  • Gases de efecto invernadero.
  • Ocupación de suelo.
  • Residuos.
  • Riesgo de accidentes.
  • Alteración de ecosistemas marinos y terrestres.

El cambio climático multiplica otros problemas territoriales, como sequías, incendios, erosión costera, olas de calor y lluvias extremas.

Las grandes infraestructuras

Carreteras, vías ferroviarias, aeropuertos, puertos, líneas eléctricas y presas son necesarias para conectar y abastecer territorios.

No obstante, pueden producir:

  • Fragmentación de ecosistemas.
  • Atropellos de fauna.
  • Ruido.
  • Contaminación lumínica.
  • Desaparición de suelos.
  • Alteración de ríos.
  • Barreras para especies.
  • Crecimiento urbano inducido.

Una carretera no ocupa únicamente el espacio asfaltado. También transforma los accesos, el valor del suelo, la actividad económica y el desarrollo futuro de los alrededores.

Las presas

Las presas permiten almacenar agua, producir electricidad y controlar algunos caudales.

Al mismo tiempo, pueden:

  • Inundar valles.
  • Desplazar poblaciones.
  • Interrumpir el transporte de sedimentos.
  • Impedir el movimiento de peces.
  • Alterar la temperatura del agua.
  • Cambiar los ecosistemas aguas abajo.

Su impacto debe valorarse considerando toda la cuenca, no solo el punto donde se construye el muro.

El turismo masivo

El turismo genera empleo e ingresos, pero una concentración excesiva puede superar la capacidad del territorio.

Los problemas más frecuentes son:

  • Consumo elevado de agua.
  • Producción estacional de residuos.
  • Urbanización de costas.
  • Aumento del tráfico.
  • Degradación de espacios naturales.
  • Subida del precio de la vivienda.
  • Saturación de servicios.
  • Transformación del comercio local.
  • Pérdida de tranquilidad para los residentes.

En territorios insulares, costeros o con escasez de agua, la presión puede ser especialmente intensa.

La clave no está solo en el número de visitantes, sino en cuándo llegan, dónde se alojan, cómo se desplazan y cuánto consumen.

La sobreexplotación del agua

El agua es uno de los recursos que mejor muestra la relación entre actividad humana y territorio.

La extracción excesiva puede provocar:

  • Descenso de acuíferos.
  • Secado de humedales.
  • Reducción del caudal de los ríos.
  • Hundimientos del terreno.
  • Intrusión de agua salada.
  • Conflictos entre usos.
  • Pérdida de cultivos y ecosistemas.

El consumo urbano no suele ser el único responsable. En muchas zonas, el riego agrícola representa la mayor parte de la demanda.

Una gestión adecuada debe equilibrar abastecimiento, agricultura, industria y conservación de los ecosistemas.

La contaminación por residuos

Los residuos mal gestionados pueden permanecer en el territorio durante largos periodos.

Los principales problemas proceden de:

  • Vertidos ilegales.
  • Vertederos sin control.
  • Plásticos.
  • Residuos electrónicos.
  • Escombros.
  • Aceites.
  • Productos químicos.
  • Lodos industriales.
  • Basura marina.

El impacto no termina cuando un residuo desaparece de la vista. Puede fragmentarse, filtrarse al suelo, llegar a un río o liberar sustancias durante años.

Los incendios provocados o favorecidos por la actividad humana

Los incendios pueden tener causas naturales, pero muchos se originan por negligencias, accidentes o acciones intencionadas.

Su impacto aumenta cuando coinciden:

  • Abandono rural.
  • Acumulación de vegetación.
  • Sequía.
  • Altas temperaturas.
  • Urbanizaciones próximas al monte.
  • Falta de gestión forestal.
  • Uso inadecuado del fuego.

Un incendio intenso puede destruir vegetación, afectar a la fauna, erosionar el suelo y contaminar el agua con cenizas y sedimentos.

La recuperación no depende solo de plantar árboles. En algunos ecosistemas, una intervención inadecuada puede empeorar la regeneración natural.

Qué impactos producen estas actividades

Los daños no se limitan a la naturaleza. También afectan a la economía, la salud y la organización social.

Pérdida de biodiversidad

La desaparición de hábitats reduce las poblaciones de plantas y animales.

Cuando un territorio queda fragmentado en pequeñas áreas aisladas, las especies tienen más dificultades para alimentarse, reproducirse y desplazarse.

Degradación del suelo

Un suelo degradado pierde fertilidad, estructura y capacidad para retener agua.

Las causas principales son:

  • Erosión.
  • Compactación.
  • Contaminación.
  • Salinización.
  • Pérdida de materia orgánica.
  • Sellado urbano.

Formar unos pocos centímetros de suelo fértil puede requerir mucho tiempo, mientras que una obra o una lluvia intensa pueden destruirlos rápidamente.

Contaminación del agua

Los fertilizantes, residuos industriales, aguas residuales y metales pueden llegar a ríos, lagos y acuíferos.

El problema puede mantenerse oculto durante años cuando afecta a aguas subterráneas.

Contaminación atmosférica

El tráfico, la industria, la producción energética y las quemas liberan partículas y gases que afectan a la salud y al clima.

Fragmentación del paisaje

Las carreteras, urbanizaciones y áreas industriales dividen ecosistemas continuos en partes pequeñas.

Aunque permanezca algo de vegetación, la fauna puede quedar aislada.

Cambio climático

Las emisiones, la deforestación y la transformación del suelo alteran el clima.

Esto modifica:

  • Temperaturas.
  • Lluvias.
  • Disponibilidad de agua.
  • Frecuencia de incendios.
  • Producción agrícola.
  • Distribución de especies.
  • Riesgo de inundaciones.

Impactos sociales

La degradación territorial puede provocar:

  • Pérdida de actividades tradicionales.
  • Desplazamientos de población.
  • Conflictos por el agua.
  • Desigualdad.
  • Problemas de salud.
  • Pérdida de patrimonio.
  • Encarecimiento de la vivienda.
  • Menor calidad de vida.

Qué actividad provoca el mayor impacto

No existe una única respuesta válida para todos los lugares.

En una selva puede ser la deforestación. En una zona costera, la urbanización. En un territorio minero, la extracción. En una región agrícola, la sobreexplotación de agua y suelo.

El impacto debe evaluarse mediante cinco criterios:

  1. Extensión: cuánta superficie afecta.
  2. Intensidad: cuánto transforma el medio.
  3. Duración: cuánto tiempo permanece el daño.
  4. Reversibilidad: si puede repararse.
  5. Acumulación: si se suma a otras presiones.

Una pequeña fuga química puede ser más grave que una obra extensa si contamina un acuífero estratégico durante décadas.

Impactos directos, indirectos y acumulativos

Impacto directo

Se produce en el mismo lugar y momento de la actividad.

Ejemplo: tala de un bosque para construir una carretera.

Impacto indirecto

Aparece como consecuencia posterior.

Ejemplo: la carretera facilita nuevas urbanizaciones y aumenta el tráfico.

Impacto acumulativo

Se genera cuando varias actuaciones aparentemente pequeñas se suman.

Ejemplo: múltiples pozos que, en conjunto, agotan un acuífero.

Los impactos acumulativos suelen ser difíciles de detectar porque ninguna actividad individual parece responsable de todo el daño.

Cómo se mide el estado de un territorio

Para conocer si un territorio se está degradando se utilizan indicadores como:

  • Calidad del aire.
  • Calidad del agua.
  • Superficie urbanizada.
  • Pérdida de suelo.
  • Estado de los acuíferos.
  • Número de especies.
  • Fragmentación de hábitats.
  • Producción de residuos.
  • Consumo de energía.
  • Emisiones.
  • Frecuencia de incendios.
  • Disponibilidad de zonas verdes.
  • Ruido.
  • Evolución de la población.

Un único indicador no ofrece una imagen completa. Una ciudad puede tener más parques y, al mismo tiempo, consumir más suelo en su periferia.

Qué actividades pueden mejorar el territorio

La actividad humana también puede recuperar espacios degradados.

Entre las medidas más eficaces se encuentran:

  • Reforestación con especies adecuadas.
  • Restauración de ríos.
  • Recuperación de humedales.
  • Descontaminación de suelos.
  • Reutilización de zonas industriales abandonadas.
  • Agricultura regenerativa.
  • Reducción de pesticidas.
  • Protección de corredores ecológicos.
  • Transporte público.
  • Rehabilitación de edificios.
  • Ahorro de agua.
  • Energías bajas en emisiones.
  • Reciclaje y reducción de residuos.

La restauración debe adaptarse al lugar. Plantar árboles en cualquier terreno no siempre es positivo, especialmente si el ecosistema original era un pastizal, una estepa o un humedal.

Cómo reducir el impacto de la agricultura

Las medidas más útiles incluyen:

  • Rotar cultivos.
  • Mantener cubiertas vegetales.
  • Reducir la labranza intensa.
  • Aplicar fertilizantes según las necesidades reales.
  • Mejorar la eficiencia del riego.
  • Conservar setos y márgenes.
  • Evitar cultivar pendientes vulnerables.
  • Controlar la erosión.
  • Diversificar la producción.
  • Proteger cauces y acuíferos.

La tecnología puede ayudar, pero no sustituye una gestión que respete los límites del suelo y del agua.

Cómo reducir el impacto de las ciudades

Una planificación territorial adecuada debe priorizar:

  • Rehabilitar antes que expandirse.
  • Construir cerca de servicios.
  • Evitar zonas inundables.
  • Proteger suelos agrícolas.
  • Crear espacios verdes conectados.
  • Favorecer el transporte público.
  • Reducir el uso obligatorio del coche.
  • Utilizar superficies permeables.
  • Reutilizar edificios vacíos.
  • Mejorar la eficiencia energética.

La ciudad más sostenible no es necesariamente la que tiene más construcciones nuevas, sino la que aprovecha mejor lo que ya existe.

Cómo puede actuar la población

Las decisiones individuales no sustituyen las políticas públicas, pero influyen en la presión sobre el territorio.

Algunas acciones útiles son:

  • Consumir productos duraderos.
  • Reducir el desperdicio alimentario.
  • Ahorrar agua.
  • Separar residuos.
  • Evitar vertidos.
  • Utilizar transporte colectivo.
  • Comprar productos locales cuando sea razonable.
  • Respetar espacios naturales.
  • No construir ni circular fuera de zonas autorizadas.
  • Participar en decisiones urbanísticas.
  • Informarse sobre proyectos que afectan al entorno.

El impacto de una persona puede parecer pequeño, pero los patrones de consumo de millones de habitantes determinan qué se produce, dónde y con qué recursos.

Territorio y sostenibilidad en 2026

En 2026, la gestión territorial tiene que responder simultáneamente a varios retos:

  • Cambio climático.
  • Escasez de agua.
  • Pérdida de biodiversidad.
  • Crecimiento urbano.
  • Transición energética.
  • Despoblación rural.
  • Incendios.
  • Envejecimiento de infraestructuras.
  • Necesidad de vivienda.
  • Producción de alimentos.

Las soluciones pueden entrar en conflicto. Una planta energética reduce emisiones, pero ocupa suelo. Una presa almacena agua, pero altera un río. Una carretera mejora la conexión, pero fragmenta hábitats.

Por eso, la planificación debe comparar alternativas y elegir la que resuelva una necesidad con el menor daño posible.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el territorio en pocas palabras?

Es el espacio que una sociedad ocupa, organiza, utiliza y transforma.

¿El territorio es solo la tierra?

No. Incluye suelo, agua, aire, ecosistemas, población, infraestructuras, economía, cultura y normas.

¿Cuál es la actividad humana que más daña el territorio?

Depende del lugar. La deforestación, la urbanización, la minería, la agricultura intensiva y los combustibles fósiles están entre las actividades de mayor impacto.

¿Por qué la urbanización altera tanto el territorio?

Porque ocupa suelo de forma casi permanente, cambia el drenaje, fragmenta ecosistemas y genera nuevas necesidades de transporte, agua y energía.

¿La agricultura siempre tiene un impacto negativo?

No. Produce alimentos y mantiene paisajes rurales, pero puede degradar el territorio cuando utiliza demasiada agua, elimina la biodiversidad o agota el suelo.

¿La minería puede restaurarse por completo?

Puede rehabilitarse y estabilizarse, pero recuperar exactamente el relieve, el suelo y el ecosistema original suele ser muy difícil.

¿Qué significa que un impacto es irreversible?

Que el territorio no puede volver a su estado anterior o necesitaría un tiempo extremadamente largo para hacerlo.

¿Qué es el sellado del suelo?

Es la cobertura del terreno con edificios, hormigón o asfalto, lo que impide que absorba agua y mantenga sus funciones naturales.

¿Qué es la fragmentación de hábitats?

Es la división de un ecosistema continuo en pequeñas zonas separadas por carreteras, ciudades, cultivos u otras barreras.

¿Puede una actividad económica ser positiva y negativa al mismo tiempo?

Sí. Puede generar empleo y servicios, pero también consumir agua, contaminar o transformar el paisaje.

¿Cómo se evita el deterioro del territorio?

Mediante planificación, evaluación ambiental, límites al consumo de recursos, restauración, vigilancia y participación ciudadana.

¿Por qué es necesario proteger el territorio?

Porque proporciona agua, alimentos, energía, vivienda, materias primas, paisajes y condiciones de vida. Su degradación termina afectando también a la economía y a la salud.

El territorio no es un escenario vacío sobre el que se construyen ciudades, carreteras o cultivos, sino el sistema que sostiene todas esas actividades. Las transformaciones humanas son inevitables, pero su impacto depende de cuánto espacio ocupan, qué recursos consumen y si permiten que el suelo, el agua y los ecosistemas sigan funcionando después. Una sociedad no protege el territorio únicamente por conservar la naturaleza: lo hace para conservar su propia capacidad de vivir y prosperar en él.

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