Los eosinófilos son un tipo de glóbulo blanco que participa en la defensa frente a determinados parásitos, en las reacciones alérgicas y en la regulación de la inflamación. Aunque representan una parte pequeña de los leucocitos de la sangre, pueden acumularse en gran número en la piel, los pulmones, el aparato digestivo y otros tejidos.
En muchos adultos se considera normal un recuento absoluto de hasta 500 eosinófilos por microlitro, aproximadamente entre el 0 % y el 5 % de los leucocitos. Estos límites son orientativos: el intervalo válido es el que aparece en el informe del laboratorio.
Para interpretar correctamente el resultado conviene mirar la cantidad absoluta, no solo el porcentaje. Un porcentaje aparentemente elevado puede corresponder a un número normal si el total de leucocitos es bajo.
Qué son los eosinófilos
Los eosinófilos pertenecen al grupo de los granulocitos, junto con los neutrófilos y los basófilos.
Se denominan así porque contienen pequeños gránulos en su interior. Estos almacenan proteínas, enzimas y sustancias inflamatorias que la célula puede liberar cuando se activa.
Se producen en la médula ósea a partir de células madre sanguíneas. Después de madurar, pasan a la circulación durante un periodo relativamente corto y terminan concentrándose principalmente en tejidos como:
- Aparato respiratorio.
- Tubo digestivo.
- Piel.
- Tejido conjuntivo.
- Aparato genitourinario.
La sangre contiene solo una parte de todos los eosinófilos presentes en el organismo. Por eso, un recuento normal no descarta por completo que estas células estén acumuladas en un tejido concreto.
Cuál es la función de los eosinófilos
Los eosinófilos no cumplen una única función. Participan en la defensa, la inflamación, las alergias y el mantenimiento de algunos tejidos.
Sus principales actividades son:
- Colaborar en la respuesta frente a determinados parásitos.
- Participar en enfermedades alérgicas.
- Liberar sustancias capaces de dañar microorganismos.
- Regular la actividad de otras células inmunitarias.
- Intervenir en la inflamación de mucosas y tejidos.
- Participar en la reparación y remodelación tisular.
- Contribuir a algunas respuestas frente a infecciones.
- Eliminar o procesar determinados complejos inmunitarios.
Su actuación puede ser protectora, pero también perjudicial. Las mismas sustancias que ayudan a atacar una amenaza pueden lesionar tejidos sanos cuando se liberan de forma excesiva o prolongada.
Defensa frente a parásitos
Los eosinófilos se asocian especialmente con la respuesta frente a determinados helmintos, un grupo de parásitos conocidos de forma general como gusanos.
Estos organismos pueden ser demasiado grandes para que una célula defensiva los ingiera. Los eosinófilos se adhieren a su superficie y liberan proteínas tóxicas desde sus gránulos.
La respuesta suele producirse junto con:
- Anticuerpos IgE.
- Mastocitos.
- Basófilos.
- Linfocitos T.
- Otras células inflamatorias.
No todas las infecciones parasitarias elevan los eosinófilos. El aumento es más característico cuando el parásito invade o migra por los tejidos.
Los parásitos que permanecen únicamente dentro del intestino pueden no producir eosinofilia, especialmente si no atraviesan la pared intestinal.
Participación en las alergias
Los eosinófilos intervienen en distintas enfermedades alérgicas, como:
- Asma eosinofílica.
- Rinitis alérgica.
- Dermatitis atópica.
- Algunas alergias a medicamentos.
- Determinadas enfermedades digestivas eosinofílicas.
Durante una reacción alérgica, varias señales químicas atraen eosinófilos hacia el tejido afectado.
Una vez allí, liberan sustancias capaces de mantener la inflamación. En el asma, por ejemplo, pueden contribuir a la hinchazón de las vías respiratorias, la producción de moco y la hiperreactividad bronquial.
Tener una alergia no implica necesariamente presentar eosinófilos altos en sangre. La inflamación puede estar localizada en los tejidos sin provocar un aumento marcado en el hemograma.
Regulación de la inflamación
Los eosinófilos producen y liberan:
- Citocinas.
- Quimiocinas.
- Leucotrienos.
- Enzimas.
- Factores de crecimiento.
- Proteínas contenidas en sus gránulos.
Estas sustancias atraen, activan o regulan a otras células inmunitarias.
Los eosinófilos pueden aumentar la inflamación cuando existe una amenaza, pero también participan en procesos destinados a limitarla y reparar el tejido.
Su función depende del órgano, de las señales recibidas y de la duración de la respuesta.
Qué contienen sus gránulos
Los gránulos de los eosinófilos almacenan proteínas muy activas.
Entre las más conocidas se encuentran:
| Sustancia | Función general |
| Proteína básica mayor | Puede dañar parásitos y tejidos |
| Proteína catiónica eosinofílica | Tiene actividad tóxica frente a distintas células |
| Peroxidasa eosinofílica | Genera sustancias oxidantes |
| Neurotoxina derivada de eosinófilos | Participa en defensa e inflamación |
| Enzimas | Modifican sustancias presentes en el tejido |
| Citocinas | Regulan la respuesta inmunitaria |
Estas proteínas explican por qué una eosinofilia intensa y persistente puede causar lesiones en los órganos.
No es únicamente el número de células lo que provoca daño. También importan su nivel de activación y el lugar donde se acumulan.
Cuáles son los valores normales
El resultado puede expresarse como:
- Porcentaje de eosinófilos respecto al total de leucocitos.
- Recuento absoluto de eosinófilos por microlitro de sangre.
- Número de eosinófilos expresado en 10⁹ células por litro.
En muchos adultos se consideran orientativos los siguientes valores:
| Medición | Intervalo habitual aproximado |
| Porcentaje | 0 %-5 % |
| Recuento absoluto | 0-500/µL |
| Unidades internacionales | 0-0,5 × 10⁹/L |
Algunos laboratorios sitúan el límite inferior por encima de cero o utilizan un porcentaje máximo del 4 % o del 6 %.
Un resultado de cero eosinófilos puede ser normal, especialmente si el resto del hemograma no presenta alteraciones y no existen síntomas.
Por qué el valor absoluto es más importante
El porcentaje puede resultar engañoso porque depende del número de los demás leucocitos.
Por ejemplo, una persona puede tener:
- 3.000 leucocitos por microlitro.
- Un 8 % de eosinófilos.
El porcentaje parece alto, pero el recuento absoluto sería:
3.000 × 8 ÷ 100 = 240 eosinófilos por microlitro
La cantidad absoluta estaría dentro del intervalo habitual.
También puede ocurrir lo contrario. Un porcentaje aparentemente normal puede representar una cantidad elevada si el total de leucocitos es muy alto.
Cómo calcular los eosinófilos absolutos
Cuando el laboratorio no proporciona directamente el recuento absoluto, puede calcularse con esta fórmula:
Leucocitos totales × porcentaje de eosinófilos ÷ 100
Ejemplo:
- Leucocitos: 10.000/µL.
- Eosinófilos: 7 %.
- Recuento absoluto: 700/µL.
En este caso existiría una eosinofilia leve.
El cálculo es aproximado y debe compararse con el intervalo indicado en la analítica.
Los valores cambian durante el día
El número de eosinófilos puede variar a lo largo del día debido a la actividad del cortisol.
Suele ser más bajo durante las horas en las que el cortisol se encuentra elevado y aumentar durante la noche.
También pueden influir:
- Estrés físico.
- Infecciones.
- Medicamentos.
- Tratamientos con corticoides.
- Momento de la extracción.
- Variaciones biológicas normales.
Una elevación ligera aislada puede desaparecer al repetir el análisis.
Valores normales en niños
Los intervalos pediátricos cambian según la edad y el laboratorio.
En algunos niños pueden observarse porcentajes ligeramente superiores a los habituales en adultos sin que exista una enfermedad importante.
Las causas más frecuentes de eosinófilos altos durante la infancia incluyen:
- Dermatitis atópica.
- Asma.
- Rinitis alérgica.
- Alergias alimentarias.
- Reacciones a medicamentos.
- Determinadas parasitosis.
El resultado debe interpretarse con rangos específicos para la edad y junto con los síntomas.
Qué significa tener eosinófilos altos
Un recuento superior a 500 eosinófilos por microlitro suele considerarse eosinofilia.
Se clasifica de forma orientativa en:
| Recuento absoluto | Grado de eosinofilia |
| 500-1.500/µL | Leve |
| 1.500-5.000/µL | Moderada |
| Más de 5.000/µL | Grave |
Una eosinofilia leve es relativamente frecuente y no suele provocar síntomas por sí sola.
Un recuento igual o superior a 1.500/µL que persiste puede requerir un estudio más detallado, porque aumenta la posibilidad de infiltración y daño en distintos órganos.
La cifra no indica automáticamente la gravedad de la causa. Una alergia puede elevar notablemente los eosinófilos, mientras que algunas enfermedades importantes pueden producir aumentos modestos.
Causas frecuentes de eosinófilos altos
Las causas pueden agruparse en varios bloques.
| Grupo | Ejemplos |
| Enfermedades alérgicas | Asma, rinitis y dermatitis atópica |
| Reacciones a medicamentos | Antibióticos, anticonvulsivos y otros fármacos |
| Infecciones parasitarias | Helmintos que invaden tejidos |
| Enfermedades eosinofílicas | Esofagitis, gastroenteritis o neumonía eosinofílica |
| Enfermedades autoinmunes | Algunas vasculitis y trastornos inflamatorios |
| Problemas endocrinos | Insuficiencia suprarrenal |
| Enfermedades hematológicas | Leucemias, linfomas y neoplasias mieloides |
| Síndromes hipereosinofílicos | Eosinofilia persistente con posible daño orgánico |
| Causas hereditarias | Formas familiares poco frecuentes |
| Causa desconocida | Eosinofilia idiopática |
Alergias y asma
Las enfermedades alérgicas se encuentran entre las causas más habituales de elevación leve o moderada.
Pueden acompañarse de:
- Estornudos.
- Picor nasal.
- Congestión.
- Lagrimeo.
- Tos.
- Silbidos al respirar.
- Falta de aire.
- Eccema.
- Picor de piel.
El número de eosinófilos no mide por sí solo la gravedad del asma o de la alergia.
Algunos pacientes con asma grave presentan eosinofilia sanguínea, mientras otros tienen inflamación eosinofílica solo en las vías respiratorias.
Reacciones a medicamentos
Casi cualquier medicamento puede provocar eosinofilia en una persona susceptible, aunque algunos grupos están implicados con mayor frecuencia.
La reacción puede limitarse a una alteración analítica o acompañarse de:
- Erupción.
- Picor.
- Fiebre.
- Hinchazón facial.
- Ganglios.
- Alteración hepática.
- Problemas renales.
- Dificultad respiratoria.
- Mal estado general.
Una reacción grave a medicamentos puede afectar a varios órganos y necesita atención inmediata.
No debe suspenderse un tratamiento esencial sin consultar, salvo que exista una reacción aguda grave que requiera asistencia urgente.
Infecciones parasitarias
La posibilidad de una parasitosis depende de:
- Países visitados o de residencia.
- Contacto con tierra contaminada.
- Consumo de carne o pescado crudos.
- Contacto con animales.
- Exposición a agua dulce en determinadas regiones.
- Condiciones sanitarias.
- Síntomas digestivos, cutáneos o respiratorios.
No todos los parásitos provocan eosinofilia.
Tampoco debe asumirse que unos eosinófilos altos significan que hay parásitos. En España, las alergias y los medicamentos suelen ser explicaciones más habituales, salvo que existan antecedentes de exposición compatibles.
Tomar un antiparasitario sin diagnóstico puede ser inútil, causar efectos adversos y dificultar el estudio.
Enfermedades eosinofílicas digestivas
Los eosinófilos pueden acumularse en distintas partes del aparato digestivo.
Entre estas enfermedades se encuentran:
- Esofagitis eosinofílica.
- Gastritis eosinofílica.
- Gastroenteritis eosinofílica.
- Colitis eosinofílica.
Los síntomas dependen de la zona afectada:
- Dificultad para tragar.
- Comida que queda atascada.
- Dolor torácico al comer.
- Dolor abdominal.
- Vómitos.
- Diarrea.
- Pérdida de peso.
- Falta de proteínas.
- Anemia.
El recuento en sangre puede estar elevado o ser normal. El diagnóstico suele requerir estudiar muestras del tejido afectado.
Enfermedades pulmonares eosinofílicas
Los eosinófilos pueden infiltrarse en los pulmones y provocar:
- Tos.
- Fiebre.
- Falta de aire.
- Dolor torácico.
- Silbidos.
- Cansancio.
- Alteraciones en pruebas de imagen.
Existen diferentes neumonías eosinofílicas y enfermedades asociadas con hongos, medicamentos, parásitos o causas desconocidas.
Una dificultad respiratoria de aparición rápida necesita atención urgente, aunque el recuento de eosinófilos no sea extremadamente alto.
Enfermedades autoinmunes y vasculitis
Algunas vasculitis pueden elevar los eosinófilos y afectar vasos sanguíneos de distintos órganos.
Pueden manifestarse con:
- Asma de aparición adulta.
- Sinusitis persistente.
- Hormigueo o pérdida de fuerza.
- Lesiones cutáneas.
- Dolor articular.
- Problemas renales.
- Dolor abdominal.
- Alteraciones pulmonares o cardiacas.
La eosinofilia acompañada de síntomas en varios órganos necesita una evaluación prioritaria.
Enfermedades hematológicas
Algunas leucemias, linfomas y alteraciones de la médula ósea pueden producir eosinófilos en exceso.
La sospecha aumenta cuando aparecen:
- Recuentos muy altos.
- Aumento persistente sin causa alérgica o parasitaria.
- Anemia.
- Plaquetas alteradas.
- Leucocitos muy elevados.
- Bazo aumentado.
- Ganglios.
- Pérdida de peso.
- Sudoración nocturna.
- Fiebre prolongada.
- Células anormales en el frotis.
Son causas mucho menos frecuentes que las alergias o las reacciones a medicamentos.
Síndrome hipereosinofílico
Se utiliza este término para describir determinadas situaciones en las que existe una eosinofilia marcada y persistente, habitualmente acompañada de afectación de órganos o riesgo de que aparezca.
Los eosinófilos pueden dañar:
- Corazón.
- Pulmones.
- Piel.
- Sistema nervioso.
- Aparato digestivo.
- Riñones.
- Vasos sanguíneos.
No toda cifra superior a 1.500/µL significa que exista este síndrome.
Antes de establecerlo deben descartarse causas secundarias como alergias, medicamentos, infecciones y enfermedades autoinmunes.
Qué síntomas puede causar una eosinofilia
Los eosinófilos altos no suelen causar síntomas directamente cuando la elevación es leve.
Las molestias proceden de la enfermedad responsable o del órgano donde se acumulan.
| Órgano o sistema | Posibles síntomas |
| Piel | Picor, ronchas, erupciones o hinchazón |
| Pulmones | Tos, asma, silbidos o falta de aire |
| Aparato digestivo | Dolor, diarrea, vómitos o dificultad para tragar |
| Corazón | Dolor torácico, palpitaciones o falta de aire |
| Sistema nervioso | Hormigueo, debilidad o alteraciones sensitivas |
| Estado general | Fiebre, cansancio, pérdida de peso o sudoración |
| Aparato respiratorio superior | Rinitis, congestión o sinusitis |
La presencia de síntomas cardiacos, neurológicos o respiratorios junto con una eosinofilia marcada requiere atención rápida.
Qué significa tener eosinófilos bajos
Un recuento bajo recibe el nombre de eosinopenia, aunque rara vez constituye un problema médico por sí mismo.
Puede aparecer por:
- Estrés físico.
- Tratamiento con corticoides.
- Producción elevada de cortisol.
- Cirugía.
- Infección aguda.
- Inflamación intensa.
- Hora del día en la que se realiza la extracción.
Los eosinófilos pueden estar a cero en una analítica normal.
El organismo mantiene la mayoría de estas células en los tejidos, por lo que una cifra sanguínea muy baja no significa necesariamente que hayan desaparecido.
Los eosinófilos bajos reducen las defensas
Una eosinopenia aislada no suele provocar inmunodeficiencia ni aumentar de forma relevante el riesgo de infección.
El resultado suele recibir poca importancia cuando:
- El resto del hemograma es normal.
- La persona no presenta síntomas.
- Toma corticoides.
- Se encuentra bajo estrés físico.
- Está atravesando una infección aguda.
El médico valorará el conjunto de la analítica si también existen neutrófilos, linfocitos, hemoglobina o plaquetas alterados.
Cómo se investiga una eosinofilia
La valoración comienza confirmando el recuento y revisando posibles causas frecuentes.
Repetir el hemograma
Una elevación leve puede ser transitoria.
Repetir la prueba permite saber si:
- Ha desaparecido.
- Se mantiene estable.
- Continúa aumentando.
- Se acompaña de cambios en otras células.
Revisar los medicamentos
Debe elaborarse una lista completa de:
- Medicamentos con receta.
- Fármacos sin receta.
- Antibióticos recientes.
- Suplementos.
- Productos de herbolario.
- Tratamientos iniciados en las semanas o meses anteriores.
Una reacción puede aparecer después de llevar un tiempo tomando el medicamento.
Investigar viajes y exposiciones
El médico puede preguntar por:
- Países visitados.
- Alimentos crudos.
- Contacto con animales.
- Baños en ríos o lagos.
- Picaduras.
- Trabajo agrícola.
- Procedencia geográfica.
- Síntomas digestivos.
Las pruebas de parásitos deben adaptarse a la exposición. Un único análisis de heces no detecta todas las infecciones.
Valorar alergias y órganos afectados
Según los síntomas pueden solicitarse:
- Pruebas respiratorias.
- Estudios de alergia.
- Análisis hepáticos y renales.
- Pruebas cardiacas.
- Pruebas de imagen.
- Estudio de inmunoglobulinas.
- Marcadores de inflamación.
- Biopsias de tejidos.
- Frotis de sangre.
Estudio hematológico
Cuando la eosinofilia es intensa, persistente o no tiene una explicación clara pueden realizarse:
- Estudio de médula ósea.
- Inmunofenotipado.
- Pruebas genéticas.
- Análisis de alteraciones moleculares.
- Estudios para descartar poblaciones celulares anormales.
Estas pruebas no son necesarias ante cualquier elevación leve asociada con alergia.
Cómo se tratan los eosinófilos altos
No se trata el número de forma aislada. El tratamiento se dirige al origen y al posible daño de los órganos.
| Causa | Tratamiento posible |
| Alergia | Control del alérgeno y tratamiento antialérgico |
| Asma eosinofílica | Inhaladores y tratamientos específicos |
| Medicamento | Retirada o sustitución supervisada |
| Parásito | Antiparasitario dirigido al organismo identificado |
| Enfermedad digestiva eosinofílica | Dieta y tratamiento antiinflamatorio |
| Enfermedad autoinmune | Inmunomodulación o inmunosupresión |
| Síndrome hipereosinofílico | Corticoides, tratamientos dirigidos o fármacos hematológicos |
| Neoplasia | Tratamiento específico de la enfermedad |
| Elevación leve sin síntomas | Seguimiento cuando sea apropiado |
Los corticoides pueden reducir rápidamente los eosinófilos, pero no deben utilizarse por cuenta propia.
En una persona con riesgo de determinadas parasitosis, administrar corticoides sin haberlas descartado puede provocar complicaciones graves.
Tratamientos biológicos
Existen medicamentos biológicos que bloquean señales relacionadas con los eosinófilos, como la interleucina 5 o su receptor.
Se utilizan en pacientes seleccionados con:
- Asma eosinofílica grave.
- Algunas enfermedades eosinofílicas.
- Determinados síndromes hipereosinofílicos.
- Algunas enfermedades inflamatorias concretas.
No se indican únicamente porque un hemograma muestre una elevación leve.
La decisión depende de los síntomas, la afectación de órganos, los tratamientos previos y el diagnóstico.
Cuándo consultar al médico
Conviene revisar el resultado cuando:
- El recuento supera 500/µL y no hay una explicación conocida.
- La elevación persiste.
- La cifra continúa aumentando.
- Supera 1.500/µL.
- Aparecen síntomas respiratorios.
- Existe una erupción tras iniciar un medicamento.
- Hay fiebre o pérdida de peso.
- Se presentan molestias digestivas persistentes.
- Existen viajes o exposiciones de riesgo.
- También están alteradas otras células sanguíneas.
- Aparecen ganglios o aumento del bazo.
Una eosinofilia leve en una persona con alergia conocida puede requerir únicamente seguimiento, pero no debe interpretarse sin contexto.
Cuándo buscar atención urgente
Debe solicitarse atención inmediata ante:
- Dificultad respiratoria intensa.
- Hinchazón de labios, lengua o garganta.
- Dolor en el pecho.
- Desmayo.
- Erupción extensa con fiebre.
- Ampollas o desprendimiento de la piel.
- Hinchazón facial tras iniciar un medicamento.
- Debilidad repentina.
- Confusión.
- Palpitaciones intensas.
- Deterioro rápido del estado general.
Estos síntomas pueden indicar una reacción alérgica grave, una reacción medicamentosa o afectación de órganos.
Preguntas frecuentes
¿Qué función tienen los eosinófilos?
Participan en la defensa frente a determinados parásitos, en las alergias y en la regulación de la inflamación.
También intervienen en la comunicación inmunitaria y en procesos de reparación de tejidos.
¿Cuál es su valor normal?
En muchos adultos, el recuento habitual se sitúa entre 0 y 500 eosinófilos por microlitro.
El porcentaje suele representar entre el 0 % y el 5 % de los leucocitos.
¿Es normal tener cero eosinófilos?
Sí. Un valor de cero puede ser normal, especialmente si el resto del hemograma no presenta alteraciones.
¿Qué es más importante, el porcentaje o el valor absoluto?
El recuento absoluto suele ser más útil.
El porcentaje puede cambiar porque han aumentado o disminuido otros tipos de leucocitos.
¿Los eosinófilos altos significan alergia?
Pueden relacionarse con una alergia, pero también con medicamentos, parásitos, enfermedades inflamatorias y alteraciones hematológicas.
¿Significan que hay parásitos?
No necesariamente.
La posibilidad depende de los viajes, alimentos, exposiciones y síntomas de la persona.
¿Pueden estar altos sin síntomas?
Sí. Una eosinofilia leve puede descubrirse durante una analítica rutinaria.
¿Los eosinófilos altos significan cáncer?
No. Las causas alérgicas y farmacológicas son mucho más frecuentes.
Las enfermedades hematológicas se investigan cuando el aumento es persistente, intenso o se acompaña de otros datos anormales.
¿El asma puede elevarlos?
Sí. Determinados tipos de asma se relacionan con inflamación eosinofílica.
Un recuento normal no descarta por completo eosinófilos elevados en las vías respiratorias.
¿Los corticoides reducen los eosinófilos?
Sí. Pueden disminuir rápidamente su presencia en la sangre.
No deben tomarse únicamente para modificar el resultado de una analítica.
¿La alimentación modifica el recuento?
No existe una dieta capaz de normalizar directamente los eosinófilos.
La alimentación puede influir cuando existe una alergia alimentaria o una enfermedad digestiva eosinofílica diagnosticada.
¿Cuánto tardan en bajar?
Depende de la causa.
Pueden disminuir en días tras controlar una reacción o necesitar semanas o meses si existe una enfermedad inflamatoria persistente.
¿Qué especialista estudia los eosinófilos altos?
La primera valoración puede realizarla un médico de familia o un internista.
Según la causa, pueden intervenir Alergología, Neumología, Digestivo, Enfermedades Infecciosas, Reumatología o Hematología.
Los eosinófilos son células poco numerosas, pero capaces de producir una respuesta intensa. Su valor no debe interpretarse como una simple señal de alergia o parásitos: el recuento absoluto, la persistencia y los órganos afectados son los datos que permiten distinguir una variación pasajera de una alteración que necesita tratamiento.



