Urbanismo

El margen del camino del Loro es un auténtico vertedero. Plásticos, cristales rotos, botellas, y todo tipo de desperdicios, se acumulan en los márgenes de la carretera, junto al terreno agrícola y llega hasta el límite del parque Francisco Malagón, así durante buena parte de cientos de metros de terreno. La acumulación de cristales hace peligroso el paso por el lugar. El cartel de multas entre 5.000 y 50.000 pesetas parece una mala broma ocho años después de euro, pero es realidad.


Los transeúntes, personas que frecuenten la zona o ciudadanos en general que hayan convertido el lugar en zona 'catastrófica' medioambientalmente hablando, deben pararse a pensar el 'por qué', si realmente tiene sentido convertir una de las vías principales de las afueras del casco urbano y que también sirve de acceso al municipio, en una auténtica maraña de objetos acumulados que pueden resultar peligroso para cualquiera que se acerque a la zona tanto físicamente como por el foco de infecciones en el que se puede convertir.

Lamentable panorama el que se observa en esta zona de Marchena sea el terreno de titularidad pública, privada, municipal o de quien sea, es una verdadera vergüenza que una zona cercana a dos parques y a unas instalaciones deportivas como el pabellón cubierto, e incluso a una carretera con la peligrosidad que encierran los objetos cortantes ante una posible caída de persona que viaje en motocicleta o bicicleta, se encuentre en el estado que se encuentra por una cuestión clara y principal, ante todo, de falta de educación y de civismo de las personas que se hayan dedicado a acumular sus desperdicios en esa zona durante muchos años.