Sociedad

El desfile de las modelos de Margarita Freire en Marchena de Novias vino marcado por los trajes de moda flamenca y de novias, con cuidados al detalle y especial ornamentación en pedrería, signo identificativo de la diseñadora de La Luisiana. La bailaora Carmen Argullo, que actuó como modelo, puso el duende flamenco en la tarde de ayer, llenando de arte y embrujo la pasarela en este desfile, que contó con una cuidada selección musical como ambientación, desde Carmina Burana a temas flamencos de Miguel Poveda.


Presenciar el desfile de Margarita Freire, con complementos de Ázaga (tienda en Dos Hermanas, Plaza de España), fue un auténtico placer para los sentidos en la pasarela de Marchena de Novias durante la tarde del sábado. No sólo fue un desfile de modas y de modelos, fue un desfile de sentimientos, de conceptos, de altura podríamos decir, con trajes desde los más sencillos a los más sofisticados, cuidados al detalle en encajes, adornos y tejidos de todo tipo, predominando el de seda, aunque también se pudo ver satenes, popelín o cristal.

Resultó un desfile vistoso, donde lució la pasión andaluza a través de la bailaora de Mairena del Aljarafe Carmen Argullo, que conjugó en una explosión sin igual vista en todo el certamen, la fuerza, la garra, la elegancia y toda la belleza del baile flamenco a la limón con sus dotes de modelo, un arte incomparable porque ver pasar sobre la pasarela a una bailaora que detiene el tiempo en los tientos de Miguel Poveda mientras luce las mejores galas de Margarita Freire, es sinónimo de pasión, intensidad y presencia.

A juego con los trajes que vistió, sencillamente Argullo deslumbró de flamenco, de boda, por su profesionalidad, por dominar el escenario mitad dramaturga, mitad flamenca para mostrar los trajes que llevó, por transmitir mucho más que la mujer con medidas que posa, y ese fue el secreto de la lucidez espléndida del desfile que inició la tarde en Marchena de Novias.

Jugó Margarita Freire, la diseñadora de La Luisiana, con encajes, con la doble flor, con tiras bordadas, siempre con los volantes, en un aire de conjugar la libertad con ese blanco y negro fuertes tan utilizados para remarcar los colores puros pasión de siempre que suele gustar a la diseñadora, algunos de ellos con adornos rojos para remarcarlos aún más y jugar en su conjunto con un resultado elegante, unas veces más sobrio, otras con más luz.

Así, fueron posando las modelos, entre ellas Jazzmina, Auxi, Rosa y las jefas de complementos Ázagas, Elisa y Vanessa Zamorano, con distintos trajes de boda, algunos de ellos también novedosos y distintos a los clásicos.

También se pudieron ver trajes de fiesta con lentejuelas, trajes de fiesta por supuesto válidos para los convites de boda, donde los que se vieron en la pasarela se pueden usar perfectamente.

Y todo ello con una cuidada selección musical desde el piano flamenco de Talavante (Todos para todos), al Carmina Burana, pasando por temas de la Niña Pastori, Miguel Poveda e incluso lo mejor de la música clásica. Elegancia, a fin de cuentas, para un desfile de otra dimensión que se vio en Marchena de Novias.