Sociedad

Sus Majestades de Oriente Melchor, Gaspar y Baltasar fueron más magos que nunca, y lo que era la amenaza vestida de gris en forma de nubes grises oscuras, se quedó en eso, en amenaza. La realidad se volvió a vestir de ilusión por las calles de Marchena con las 15 carrozas de las diferentes asociaciones y los tronos reales cargando de regalos a los ciudadanos y una gran cantidad de niños que vivieron una experiencia inolvidable, tanto los que lo hicieron desde arriba del trono, como los que formaron parte del público que abarrotó las calles de nuestra localidad.


A pesar de que los pronósticos reducían las posibilidades de lluvia a 0 una vez que comenzara la cabalgata a las 17:00 horas, precisamente en el horario de salida fueron donde se vieron los más amenazantes panoramas grises habidos y por haber, aunque ésta vez hubo suerte, y a pesar de ese cielo oscuro y de los días anteriores en los que había caído muchísima agua, la Cabalgata pudo desfilar.

 

Se ultimaron los preparativos, cargamentos, caramelos y balones, y todo echó a andar al son de los beduinos de la banda Sagrado Corazón de Jesús, mientras una por una desfilaban las carrozas del Nacimiento, del Ampa de Juan XXIII, la Estrella de la Ilusión, formada por niños del club San Ginés, el Pavo Real, por los de Camino Hondo, los Arrecifes de Coral, con los niños de la barriada de Andalucía, y posteriormente el trono del Rey Melchor y sus pajes, ataviados de rojo.

Tras el primero de los Reyes, la Flor de Loto (San Miguel), el Tibor Chino (Los Bocoyes), el pabellón del Himalaya (San Juan) y el Elefante Blanco (Cruz de Mayo) antecedieron al Rey Gaspar y sus pajes, con indumentaria de tono verde, precedidos por la banda de Nuestra Señora de la Palma, liderada por Juan Rodríguez, hijo de Gustavo que encarnó al segundo de los reyes. En la llegada al Ayuntamiento, protagonizarían un emotivo momento.

Delante del Rey Baltasar desfilaron los niños que coparon el Jardín de Estambul  (El Sardiné), los que rememoraron la Fantasía de la Cenicienta (Club Martia 86), los Alazanes del Califa (Club Las Peñuelas) y el protagonista novedoso de la noche, el tren Orient Express (Asociación de trabajadores).

Una vez todo preparado, tomaron avenida arriba, donde desde la parte más baja hasta la Plaza de la Constitución y Arco de la Rosa, siguió un importante número de marcheneros, viéndose la ilusión de los más pequeños contrastadas con la de los mayores, que desde pie de campo y desde los balcones pedían caramelos, y especialmente balones, a por los que algunos no dudaron en tirarse incluso desde las alturas.

Posteriormente, fueron llegando a la fuente del Niño y a la altura de la Plaza del Pololo y del Arco de la Rosa se congregó una importante cantidad de público y muchos pequeños que ya iban llenando sus bolsas de caramelos y chucherías.  Como se podrá comprobar en las imágenes, los paraguas no se emplearon precisamente para protegerse de la lluvia en esta Cabalgata.

Los Reyes Magos, recién repostados, descargaron con ganas y energía en lo que fue su entrada prácticamente en la zona centro de Marchena, donde gente de todas las edades se agolparon alrededor de las carrozas, con el fervor habitual al paso de sus Majestades.