Sociedad

Los Reyes Magos de Marchena en la cabalgata de 2010 serán encarnados por Antonio Álvarez Camacho (Melchor), Gustavo Berdugo Rodríguez, "Ochavo" (Gaspar) y Rafael López Ordóñez (Baltasar). Todos ellos coinciden en señalar que su nombramiento, por la repercusión y aceptación social que ha tenido y por las expectativas de vivir un día de ilusión de multitudes "es más grande que cualquier homenaje que nos puedan hacer". Sus familias lo viven con pasión, y ellos, que nos cuentan anécdotas de todas las clases y épocas, viven ya contando los días para que llegue el 5 de enero.


La semana pasada recibieron oficialmente la notificación de sus nombramientos para encarnar a la tres Majestades de Oriente. Para Rafael López Ordóñez, que este fin de semana acude al criterium internacional ciclista de Jaén (donde el año pasado corrió con nieve), su designación como Rey Mago "es el gran colofón" a 2009, el año en el que, entre otras gestas, ha recorrido una Iron Man al completo y ha sido designado mejor deportista discapacitado de la provincia de Sevilla, justo también el pasado jueves.

Antonio Álvarez se muestra feliz de la repercusión social del evento de Reyes Magos en Marchena: "Te paran por la calle, te dan la mano, te felicitan gente que casi no conozco", a lo que Ochavo responde con la situación de que hasta su hijo Carlos, su mujer o amigos del barrio como Manuel Carmona y Juan se informaron antes que él de la noticia: "Al final como en el dicho el 'cabrón' es el último que se entera", dice entre risas.

Ochavo recuerda que le quisieron rendir un homenaje hace varios años pero que al final no pudo ser: "A mí en Marchena es que me conocen hasta los gatos, tantos años tocando el tambor y la trompeta" a cargo de la banda Ochavo. Rafael López Ordóñez da en el clavo en este punto indicando que "esto es más grande, esto es más bonito que un homenaje".

"Es que lo de la cabalgata en Marchena es, cada año mejor organizado, más participativa, estupenda, esto ha sido un regalo de Reyes para mí, nunca he tenido una vida muy marchenera, pero ver a mis 6 nietos que no me quieren ni soltar de la mano cuando se han enterado que voy a ser Rey, que no paran de gastarme bromas, eso es lo más bonito del mundo, una maravilla", expresa Antonio Álvarez Camacho, propietario de la empresa avícola que lleva sus apellidos.

Es curioso pero dos personas que ya han superado con creces los 60 años, como Ochavo y Álvarez Camacho, no dejan de hacer todo lo que pueden en sus respectivos trabajos y colaborar con su empresa, muy vinculados siempre a su trabajo, el de la pintura en caso de Ochavo, que ya nos decía la semana pasada que "desde que tengo uso de razón no he sabido hacer otra cosa". Como "una institución en Marchena" define Antonio Álvarez Camacho a Ochavo.

Y en este punto surgen anécdotas de la afición que ha profesado a cornetas y tambores Ochavo con la banda que dirigió durante décadas: "Los Reyes iban acompañado por escolta a caballo, la escuadra de gastadores de la Legión y detrás nos poníamos nosotros a tocar", recuerda Ochavo, que no pierde ocasión para recordar cómo han evolucionado las bandas de música en nuestra localidad. Frente a las cargadas de personal como en la actualidad, en los tiempos de Ochavo su banda tocaba en Jueves Santo a la Humildad, el Dulce Nombre y la Veracruz a la vez: "nos turnábamos en las salidas de las hermandades y en Los Cantillos, y allí algunas veces casi coincidían en el horario y nos volvíamos locos, nos faltaba ya saltar por lo alto del paso para ir de un sitio a otro" los 12 componentes de aquella banda.

Antonio Álvarez Camacho ha sido aficionado a la natación, al tenis, a la cacería, y "un muy buen empresario", dice en su honor Rafael López Ordóñez, mientras surge en la conversación de pronto quién va a leer el discurso en la cabalgata en el balcón. La humildad de sus Majestades hace ver que hasta el último momento no lo sabremos.

Lo que sí sabemos es que será "un día muy grande, yo ya lo he vivido en lo alto de una carroza y también desde el tractor que eso sí es una responsabilidad muy fuerte, pero es un día muy grande, la familia es increíble como lo está viviendo" afirma.

Reyes Magos lógicamente lo han vivido desde su infancia las tres Majestades: "En aquella época no había casi ni juguetes, aunque a mí no me faltó ninguno en casa", recuerda Ochavo, mientras López Ordóñez y Álvarez Camacho rememoran las largas horas, más largas que cualquier noche, de espera a que amaneciera ya el día 6 para recibir los regalos, y en las que apenas lograban dormir.

Los tres Reyes Magos están orgullosos también de que poco a poco se recupere la primacía total de sus Majestades sobre Papá Noel: "aquí hay una cultura muy fuerte de Reyes Magos y se ha instaurado la moda de los Papa Noel pero sólo por momentos, ahora además colocan en los balcones colgaduras con la imagen del Niño Jesús y eso está muy bien, ¿por qué tenemos que asimilar las costumbres de los países nórdicos por encima de los Reyes Magos?" reflexiona Álvarez Camacho.

El empresario es la viva imagen de las ganas porque llegue ese día, ya que en su zaguán de la calle Santa Clara "la que se forma es muy grande, con los niños que se tiran al suelo a por el golpe de caramelos que caen, se pelean...", y en el cantillo Madre de Dios "la que se arma allí tiene tela, y en la esquina de la calle Marco Ruiz, y en el pasaje...", indica Ochavo. Realmente "los Reyes Magos no se quedan solos en ningún punto del recorrido hoy en día", señala López Ordóñez.

Para 2010 Antonio Álvarez Camacho, su Majestad Melchor pide "trabajo, trabajo y trabajo", Gustavo Berdugo Rodríguez, su Majestad el Rey Gaspar, pide "salud y faena" y Rafael López Ordóñez, su majestad Baltasar, pide "que se acabe la crisis". Que así sea.