Sociedad

La III Convivencia de Béticos de Marchena demostró la razón de ser de esta universal afición, más unida que nunca en nuestra localidad. Más de un centenar de béticos de toda índole, terminaron eufóricos a los pies de Manolo Guisado, que narró con su peculiar estilo el descenso del equipo verdiblanco a Segunda División comparando su dimensión y sentimiento con la elegía dedicada por García Lorca al torero, escritor y uno de los primeros presidentes del Betis, Ignacio Sánchez Mejías. La fiesta que se armó en la planta alta del Llamador fue descomunal con momentos emotivos como el homenaje a tres emblemas del beticismo marchenero, Rafael Perea Recio "Rayita", José Manuel "Gordo" Luna y Antonio Jiménez "Macancho", con el toque a la guitarra del himno por Melchor Chico acompañado de Juan  Verdugo "Ochavo", uno de los artífices de la banda del Dulce Nombre, a la trompeta.


Ser bético es definitivamente algo distinto que no se puede llegar a entender, como ciertas razones que tiene el corazón y que la razón no puede entender, así lo explicó Lolete Guisado en una maravillosa conferencia en la que Betis y tragedia eran recitados en prosa, pero con una cadencia de poema, y un millón de kilómetros de guasa torera, porque Lolete emplea el capote con temple, con pausa, y cuando menos se espera, con arte, como er Beti Güeno, aunque el malo sólo entiende de Manque Pierda y a modo de símil con el horario taurino y partiendo su discurso desde Roma, cayó la sentencia del presentador del homenaje:


"Cinco de la tarde, gol de Pucela, cinco de la tarde, gol de Oliveira, cinco de la tarde Pérez Burrull pita el final del partido, cinco de la tarde, A Segunda... de cabeza". Son momentos que sólo y únicamente puede deparar este club con el público entregado a la causa y en pie con sonoros olés como si el mismísimo Curro Romero hubiera rematado una de sus mejores faenas. Había relatado a su manera el Lolete, la mismísima elegía de Lorca a Ignacio Sánchez Mejías en sentencia a lo Poncio Pilato, son momentos por los que merece la pena ser bético, de ello dan fe las emocionadas caras, realidad constatable de que poco importan en esos instantes los empates con el Celta, Real Unión y un largo etcétera de calamidades por las que está pasando el Real Betis Balompié.


También había referido previamente una moraleja de un cuento entre el rey y su súbdito en la que todos caben en la misma mesa a comer, los de Primera y los de Segunda, ante la atronadora ovación del público. En muchas ocasiones las historias cobran sentido según se cuentan, además de por lo que dicen, que no es poco, y la forma de contarla de Lolete resulta tan elegante y graciosa, que produce una especie de risa desternillante producto del propio temple que tiene como orador, y vista las caras, sin narrarles nada de lo sucedido, muchos de los lectores pensarán que los béticos de Marchena están celebrando un título, pero no, no lo están haciendo, ¿o sí? Quizá lo sea que esta afición, a falta de canteranos que despunten en los últimos tiempos, no deje de ser cantera inagotable de toda una cultura del Manque Pierda que jamás ningún presidente podrá desterrar, por mucho que se empeñe, y que sigue siendo verdaderamente un motor social, una fuerza de la natureza realmente arrolladora y que provoca felicidad a todo el que rodea y queda inevitabemente impregnado de lo que es y significa el sentimiento verdiblanco.


Sobran las palabras para presenciar la obra maestra de Melchor Chico, prácticamente a lo improvisado, pero no como los fichajes de última hora o del mercado de invierno, sino como los grandes guitarristas que llevan el toque en la sangre y al Betis, en este caso, también al Betis, por las venas. ¡Qué maravilla, qué dulzura, qué espléndidas sensaciones navegando desde su Nana pa Gonzalo para abordar la mar y mecer entre las olas del son de su guitarra, y acompañado por la magnífica trompeta de Juan ·"Ochavo",  el Ole Ole Ole Ole Beti Beti Olé...!


No van a olvidar este día el inigualable Rafael Perea "Rayita", corazón joven con más de siete décadas de beticismo fiestero y de jolgorio provocando las más insólitas situaciones y acompañado de su inseparable amigo Pepe, José Manuel Luna, presidente de la Peña que tuvo el honor de pasear la Primera Copa del Rey por las calles de Marchena después de décadas de humillación, y feliz en su sonrisa como a un niño pequeño se le vio al otro homenajeado, Antonio Jiménez "Macancho".

El almuerzo, amenizado por vídeos y fotografías de aficionados béticos marcheneros y diapositivas de los viajes y los anteriores encuentros, dejó momentos únicos como Rafael Gordillo marchándose del encuentro del año pasado a paso de romano de la tertulia El Llamador, o un reconocimiento a Víctor Morán, próximamente padre y cabeza pensante de este encuentro unión de todas las generaciones de béticos de Marchena, donde incluso “Dios” estuvo presente, cita que es capaz de pervivir incluso si el Betis llegara a desaparecer, como el propio Betis si algún día el fútbol dejara de existir.