Sociedad

Los ponentes de la mesa redonda celebrada anoche en la casa Hermandad del Dulce Nombre con una gran afluencia de público con muchas personas transplantadas, manifestaron palabras de concienciación pro donación y de fuerza a los transplantados de Marchena, que dedicaron a la hermandad del Dulce Nombre un azulejo por su apoyo. Durante el acto se vivieron momentos emocionantes por las palabras de cariño que a más de uno hicieron rememorar sus historias personales.

 


 

Con la necesidad de insistir en concienciar sobre que la donación puede generar múltiples vidas se desarrolló esta mesa redonda organizada por el grupo de Marchena Paradas con Ana María Castillo a la cabeza y en la que los representantes de los transplantados se mostraron muy agradecidos a las personas donantes y a los equipos médicos de Andalucía. Antes que nada, se rezó una oración en memoria del transplantado fallecido José Luis Díaz López.

Con la presencia del hermano mayor del Dulce Nombre, Manuel Ramón Martín Lora, la presencia de la coordinadora de transplantes de Sevilla y Huelva Teresa Aldabó, el presidente de la Asociación de Transplantes Hepáticos Ciudad de la Giralda, José Luis Sarmiento, y el de lucha contra las enfermedades renales en España, José Soto, además de los periodistas de Radio Sevilla FC y Betis Javier Nemo y Elena Muñoz, la del alcalde de Marchena Juan Rodríguez Aguilera y sus concejales Mariano González Pimentel, Francisca Malagón y Carmen Baco y la presencia de los concejales socialistas Enrique Martín Romero y Manuel Buendía, así como del portavoz de IU, Francisco Rey, se celebró este acto que congregó a una gran cantidad de personas en la casa hermandad, completamente abarrotada y donde se vivieron momentos emocionantes por las palabras de cariño que a más de uno hicieron revivir sus historias personales.

Personas transplantadas, familiares de donantes que convivieron anoche en este encuentro tan especial para ellos que comenzó con el rotundo mensaje de Manuel Ramón Martín Lora a favor de la donación, en el sentido de que cada donante "genera una media de 5 órganos" que pueden dar vida a diferentes personas, algo que supone "un hecho de una suprema grandeza", por no recibirse nada a cambio.

Martín Lora fue el primero en mencionar que es "muy importante la necesidad de comunicar a la familia la intención de ser donante" y que él mismo ha experimentado como muchas familias "experimentan una gran paz y calma interior" sabedores de que los órganos de su familiar fallecido ha servido para dar vida, rompiendo así con "temores y supersticciones con falsa base religiosa", sorprendió el hermano mayor del Dulce Nombre, que aclaró que "el Vaticano acepta la donación desde un punto de visto moral y ético".

Posteriormente, Teresa Aldabó, coordinadora de transplantes de Sevilla y Huelva y que ejerció como moderadora, hizo mención a la "calidad y calidez" de las personas presentes, manifestando que cuando era pequeña pensaba que "se daba vida dando a luz, pero ahora pienso que todos los donantes también dan vida y hoy además es un día muy importante porque tenemos que celebrar que  han otorgado un premio príncipe de Asturias que es el premio de todos los donantes, de todas las asociaciones, de todos los transplantados".

Aldabó insistió en que además de órganos, el transplante de tejidos o de elementos como la córnea para dar vista a las personas, son exponentes de la variedad de transplantes existentes, mientras que cedía la palabra al alcalde de Marchena, Juan Rodríguez Aguilera, que manifestó "apoyo a la gran labor desarrollada" por la asociación esperando que la charla "fuera de provecho", para culminar posteriormente su intervención animando a que "las instituciones tomemos cartas en el asunto y propulsemos este tipo de actos".

Javier Nemo, periodista de Radio Sevilla FC que aborda este tipo de temática en su programa, hubo de marcharse pronto, pero no lo hizo sin dejar constancia de que ha aprendido mucho desde que comparte tertulia radiofónica con el célebre doctor Pérez Bernal, reconociendo que en su entorno familiar la donación era "tema tabú" y un tema respecto al que ha existido mucha desinformación.

Entre los tabúes que él ha podido percibir en la sociedad se encuentra la "idiotez" de creer que quienes manifiesten su voluntad de donar órganos recibirán una atención médica de menor intensidad en casos de grave enfermedad, y entre sus grandes satisfacciones desde los micrófonos de la radio sevillista, destacó "cómo valoran las personas transplantadas, personas que han tenido que sufrir operaciones, intervenciones quirúrgicas, el haber recibido esos órganos, son personas llens de fuerza, vitalidad, simpatía, dignas de admiración".

Elena Muñoz, presentadora de Rincón Solidario en Radio Betis, que incidió en el aspecto apuntado por Javier, apeló a que "debe tener mucha más importancia en los medios" el asunto de la donación, ya que los medios de comunicación "tenemos mucha fuerza y no se emplea", lanzando el reto directamente sobre todo a los de carácter nacional, ya que la donación es un hecho a través del que "he aprendido a mirar a las personas un poco más allá".

La periodista de la radio bética expuso como una amiga personal que se dejaba llevar por "leyendas urbanas" respecto a la donación, se concienció a través de una historia contada en su espacio radiofónico por la que una madre de un hijo joven fallecido hacía tres años quería donar los órganos de su hijo, y por tanto se hizo buena la frase de Elena a su amiga en relación a este asunto: "Yo no voy a tratar de convencerte, escucha la radio, no la oigas, escúchala, y luego decides" para culminar reflexionando que "dentro de la tragedia, que la hay, hay vida, y yo quiero ser donante y demostrarlo".

El presidente de la asociación de lucha contra las enfermedades renales en España, José Luis Sarmiento Aguilar, se mostró muy agradecido por la invitación, al igual que el resto de los ponentes, y a los donantes así como "a  los familiares que han respetado sus pensamientos".

Sarmiento elogió "los equipos médicos y grandes cirujanos, hepatólogos...que tenemos, que no tienen hora ya sean las cuatro de la tarde o las seis de la mañana, y que son las personas gracias a las cuales estamos nosotros aquí compartiendo con ustedes este momento hoy".

El ponente comentó su experiencia de cómo pasó de "la lucha sindicalista" a "luchar de las paredes de un hospital para dentro con la incertidumbre, contra el miedo" y ahora tener la oportunidad de trabajar psicológicamente con pacientes a espera de operación a los que animan y con quienes dialogan permanentemente en los hospitales, a la vez que consideró "dos verdaderos monstruos" a los periodistas presentes en la mesa redonda.

Aldabó, coordinadora de transplantes, hizo un inciso para destacar la entereza de la madre de un joven que murió en enero y que siendo consultada por ella en el duro trance ante la posibilidad de donar muchos de sus órganos por ser un chico joven y tener bastante valía, le comentó que pensaba que esos órganos de su hijo "se van a convertir en muchas mariposas", una vez que iban a adquirir vida en otras personas, "mariposas como las que hoy estáis aquí".

José Soto, de Alcer Giralda, dijo ver en la sala "ojos solidarios" y al igual que su compañero transplantado destacó los buenos profesionales y las buenas medicinas pero que "sin personas, esto no podría salir adelante".

Soto apeló a que "no te lleves nada al cielo, que el cielo no lo necesita, sabe que lo necesitamos aquí, qué bonito es dar vida después de la muerte. Cuando una persona se muere, se entierra y en un tiempo no muy lejano será un puñado de gusanos o de ceniza, para qué enterrarnos, compartamos nuestra vida con los demás", algo en lo que insistió Teresa Aldabó en el sentido de que "nunca podemos saber en qué situación nos vamos a ver, si nosotros o algún familiar nuestro necesitaremos un órgano para poder vivir".

Aldabó continuó con la idea de la diversificación que está tomando el transplante, ya que "incluso un trozo de hueso puede servir para no tener que amputar a un niño un brazo o una pierna".

Posteriormente, a pregunta de José Manuel Sevillano, presente entre el público, la coordinadora de transplantes manifestó que desde 2000 a la actualidad se ha reducido el rechazo de las familias a donar órganos cuando se le solicita desde los servicios de salud de la Junta de Andalucía, de un 40 a un 20 por ciento, algo mayor que en otras comunidades donde alcanza 10-15 por ciento como Madrid, La Rioja, País Vasco o Cataluña, y que actualmente en Sevilla existe una lista de espera de 200 personas para ser transplantadas.

En definitiva, "hay que seguir luchando para que baje el índice de rechazo" declaró Aldabó, que explicó que los fallecidos de muerte encefálica donan órganos como pulmones, corazón, hígado...mientras que de los que mueren porque se les para el corazón se aprovechan los tejidos, córnea, piel, segmentos vasculares...

Entre los donantes vivos, manifestó que la sangre del cordón umbilical sobrante tiene "propiedades parecidas a las células madre y ayudan a recuperación en el cáncer", además de señalar otras donaciones como riñón, partes de hígado en casos de compatibilidad, o incluso trozos de cadera.

Ana María Castillo, representante del Grupo de Transplantados en el que en Marchena se mueven alrededor de 15 personas, se notó visiblemente emocionado y muy agradecida a los ponentes, señalando que "cada día hay un poco más de vida en cada uno de nosotros", además de agradecer a todos los grupos políticos el acuerdo para nombrar plaza de los Donantes la situada en la esquina de calle Harina con calle Olmedo.

Posteriormente se hizo entrega de un recuerdo y pink de la hermandad del Dulce Nombre a los ponentes y de un ramo de flores a las mujeres de la mesa, se leyó acta de la nueva calle a los donantes, Vero cantó la sevillana del donante junto a la guitarra de Antonio Cortés y se descubrió un azulejo de homenaje por su labor a la hermandad del Dulce Nombre.

Finalmentes, posaron todos los transplantados y ponentes para la ocasión, sin duda emotiva, significativa y que nos hace tomar conciencia de esta labor importante, y sobre todo, necesaria para que la vida de muchas personas se convierta como la película de Almodóvar, en un Volver a Empezar.