Sociedad

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En medio de la barbarie, el recuerdo de una construcción más que dudosa de un Estado sobre un territorio ya habitado, en este caso por los palestinos, y sobre todo, la posterior expansión indiscriminada incumpliendo el reparto de territorios de la ONU que ya en 1947 acordó el 45 por ciento del territorio para Israel pese a representar la población judía solo un 30 por ciento de los habitantes, llegando en la actualidad ya a ocupar casi la totalidad y a colonizar el escaso territorio palestino que aún queda en pie, fue objeto de disertación y debate, guiado por la representante de la Plataforma Solidaridad Palestina, Rosario Granado, en el local de asociaciones de Senda Ancha. La historia de la usurpación de la tierra y la de la asfixia de un pueblo, bien documentada en el cortometraje proyectado The Present, contextualizado en Cisjordania en el año 2020, fueron puestas de manifiesto, por lo tanto, anoche, tras una nueva manifestación en calle San Pedro contra el genocidio que perpetra Israel sin cesar. Las causas de que los países poderosos económicamente miren para otro lado, también fueron puestas encima de la mesa.

 

 


 

 

 El contexto de colonización en el que los países africanos y asiáticos se encontraron durante varios siglos, culminado con muy diferentes soluciones, desde países que se independizaron con solvente autonomía gracias a sus luchas, a otros que se dejaron abandonados y otros a los que para más inri se le dejó en manos de otras grandes potencias territoriales (véase el caso del Sáhara con Marruecos tras la huida española), derivó en descolonizaciones, como decimos, de muy diverso género.

 

El Reino Unido, que ocupó tierras palestinas tras vencer al Ejército otomano tras la Primera Guerra Mundial, prometió a los árabes mpulsar el Gran Estado Árabe, y a los judíos, en la declaración de Balfour, el establecimiento en Palestina de un "hogar nacional judío", propició una inmigración masiva de judíos, sobre todo desde Europa Oriental pero desde más rincones del mundo, a tierras palestinas, lo cual aumentó a raíz de la persecución que sufrieron por parte de los judíos.

 

El movimiento judío sionista, el más belicoso y extremista que se apoya en textos divinos para el establecimiento del Estado de Israel como soñaron sus fundadores y ejecuta hoy en día Netanyahu y su Gobierno, comenzó a ver la luz a su plan cuando en 1947, Reino Unido, huyendo de las tensiones entre árabes y judíos desde años atrás y alentada por la masiva inmigración judía, delegó su responsabilidad en la ONU ya en 1947, tras la Segunda Guerra Mundial, que propuso la solución conocida de dos Estados, ya por entonces desproporcionada en territorio según población en favor de Israel, lo que produjo la guerra entre los países árabes del entorno e Israel, que siempre apoyado por las potencias occidentales, la ganó y hasta hoy en día fue ampliando sus territorios (desde muy pronto ya ocupó tres cuartas partes de la zona) incumpliendo la propia resolución de la ONU y plagando de colonos los territorios palestinos hasta llevarlos a la asfixia económica y a una expulsión y obligación de huir masiva de palestinos que viven dispersos en países árabes del entorno, principalmente, ocupado pues, en estos últimos 75 años por colonos europeos, que son un 93 por ciento de los colonos que se encuentran en la Palestina ocupada, es decir, que no son nativos, con innumerables capítulos por medios como la Nakbas o expulsiones por la fuerza, entre ellas la de 1967 y que potencias como Estados Unidos apoyaron incluso a costa de derivar en una enorme crisis económica y de desempleo interna.

 

A día de hoy, y sin ninguna base legal, la presión ha explotado en este genocidio al que el mundo asiste perplejo, por su crueldad, pero no sorprendido, ya que es consecuencia de la ocupación de un territorio, que, por mucha resistencia que haya ofrecido, está a punto de ser eliminado y definitivamente al cien por cien quedará en manos de los descendientes de esos colonos que han ejercido, con todo el apoyo de las grandes potencias, la violencia a lo largo de toda la existencia del Estado de Israel, creado forma tan artificial como real es su implantación y expansión.

 

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La ponente, Rosario Granado, destacó el hambre insaciable de Israel en cada vez dar más pasos en su barbarie y aclaró que el conflicto, en contra de lo que se cree en parte de la población, no es de motivación religiosa, sino imperialista, como forma de seguir ejerciendo su influencia las grandes potencias colonialistas, en la zona, con el aliado de Israel, con el que mantienen fluidas relaciones de compra venta de armas en auge en estos últimos años, lo que también explica el potencial militar de Israel, que, antes de completar este genocidio, no ha dudado en emplear como banco de prueba a la población palestina en la innovación de un armamento eficaz y moderno muy cotizado en el mercado.

 

The Present, el documental proyectado, reflejó la realidad cruel de los palestinos. Grabado este cortometraje en el año 2020, se aprecia el hostigamiento soberbio al que son condenados los ciudadanos de Cisjordania, que viven en la escasez y han de atravesar los check point fijados por el Ejército israelí entre comportamientos abusivos, detenciones y retenciones que forman parte de la estrategia de humillación y hostigamiento del Estado de Israel hacia estos ciudadanos palestinos que ya de por sí viven en una alarmante escasez material.

 

La ponente destacó finalmente la valentía de Sudáfrica con su demanda a Israel ante el Tribunal de Justicia Internacional de la ONU, y deseó que se sumen más países poco a poco a esta justa denuncia, que recordó, no es nada fácil de iniciar en un contexto internacional donde los intereses entre las grandes potencias occidentales e Israel son notorios.

 

También se debatió en el encuentro en Senda Ancha sobre la imagen idealizada que la propaganda israelí hace tener al mundo de ellos, como seres idealizados y salvadores de la Humanidad, a través de los medios de comunicación y del cine norteamericano de Hollywood, que también suele pintar a los árabes en sentido contrario. La propaganda sionista es uno de los ejes sobre el que los gobiernos israelís han construido su identidad, además del propio de imponerse por la fuerza y por las armas tan tristemente conocido y mostrado ya al mundo sin escrúpulos.

 

El coloquio y proyección cinematográfica concluyeron con la participación activa de los presentes en el turno de preguntas.