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Sociedad

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El articulista marchenero de ABC ha pronunciado el discurso 'El ensayo urgente. El artículo periodístico en el siglo XXI', que ha sido contestado por el duque de Segorbe, para quien el periodista sevillano «ha hecho del cultivo de la palabra una forma de vida», según informa ABC. Al acto celebrado en la Casa de los Pinelo han asistido el alcalde de Sevilla, Antonio Muñoz, la consejera de Desarrollo Educativo y Formación Profesional, Patricia del Pozo, así como numerosos compañeros de profesión y amigos.

 


 

 

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Imagen: ABC

 

Ignacio Camacho nació en Marchena en 1957. Periodista y Licenciado en Filología Hispánica. Columnista del diario ABC, periódico que dirigió entre 2004 y 2005, participa como comentarista habitual en diversos programas nacionales de radio y TV, en Onda Cero (Herrera en la Onda y La brújula), Antena 3 (Espejo Público), Telemadrid, TVE, (Madrid Opina y Alto y claro) Canal Sur y Canal Nou.

 

Como escritor, fue autor del primer libro de investigación sobre el «caso Juan Guerra» -«El huerto del asistente», Planeta 1990-, del libro-reportaje «Sevilla 24 horas» y es coautor de la «Crónica de un sueño», sobre la Transición en Andalucía, y de «Memoria del paisaje», junto a José María Caballero Bonald y otros.

Ha sido galardonado con los premios de periodismo González Ruano, Romero Murube Y Mariano de Cavia, entre otros. Ha sido subdirector de El Mundo y Diario 16, y ha trabajado también en Cambio 16, El Correo de Andalucía y Nueva Andalucía. Ha sido profesor de Periodismo Cultural (1992-1996) en la Universidad de Sevilla.

 

Ignacio Camacho López de Sagredo siempre ha mostrado su amor por la Marchena que le vio nacer y de la que tuvo el honor de pregonar su feria, antes de ser reconocido como Marchenero del Año en la gala celebrada en el Ayuntamiento de Marchena en febrero de 2011. Su intervención en aquel acto cobra hoy especial relevancia, en un día en el que un marchenero ilustre ingresa por méritos propios en la Real Academia de Buenas Letras. El nuevo académico cerró de forma brillante la gala con un discurso que se hizo poético, evocador, descriptivo, intimista pero a la vez conectando con la esencia marchenera partiendo de su propia vida y agradeciendo que tras muchos años de ausencia se siga reconociendo su trabajo en Marchena y haciéndole sentir como tal, marchenero: “Si nación es nacer, mi nación es Marchena, si es memoria, Marchena es mi nación porque es mi tierra, suelo de mis primeros pasos, donde yacen quienes me otorgaron la vida”.

 

Prosiguió Camacho proclamando que si “nación es sentimiento, Marchena es mi nación”, ya que le queda la esencia del “afecto” con el que recibieron a su familia y Marchena fue también para él donde forjó su “aprendizaje humano”, para manifestar de idéntica forma que “si Marchena es paisaje, mi nación es Marchena” de “blancura de la cal y verdes olivares, si Marchena es cultura, mi nación es Marchena, donde aprendí a escribir, leer y pensar, Marchena es mi nación, mi raíz, mi pueblo, mi gente y si Nación es patria, Marchena es patria, donde se quedó para siempre mi niñez y no hay patria más profunda en un hombre que su infancia”.

 

Volvió Ignacio Camacho a agradecer el afecto, respeto y acogida que sus padres tuvieron en Marchena para comentar que “no vengo a presumir” de premios y reconocimientos, destacando “la solidaridad, el coraje, el arte, el valor de quienes hoy me acompañan”, en referencia a los premiados y expresando lo que daría por llegar a ser centenario o por “el minuto de intensa gloria levantando esa Copa hacia el cielo” en guiño a Antonio Álvarez.

 

Describió entonces Ignacio Camacho “la luz transparente, el aire hipnótico de la luna, los geranios y jardines” de Marchena en su memoria que le llevó mientras hablaba a ser “ese niño de la calle Carreras hijo de un abogado y poeta gracias al que “aprendí a amar, mirar y llevar en el alma este pueblo”. También mencionó a su madre Georgina que le impulsó el orgullo de ser marchenero y sentirse así hoy, “tanto como los armaos, como las rejas de San Andrés, la guitarra de Melchor y la mirada de Nuestro Padre Jesús Nazareno”.

 

Marchenero de esa Marchena “histórica plantada como un broche de plata en el campo de Andalucía” y que estuvo y también estará “cuando seamos recuerdo polvoriento”.

 

Ignacio Camacho cerró su intervención con su “satisfacción íntima, gozosa soberbia de ser marchenero, como vosotros, marchenero de siempre, marchenero de a pie, de alma, de corazón, de sentimiento, de raíz y de memoria”, y agradeciendo que el Ayuntamiento en Pleno lo haya considerado para este galardón, dijo ser “marchenero de indeclinable marcheneridad”.

 

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