Sociedad

Lo que está ocurriendo en el césped artificial del Complejo Polideportivo Municipal de Marchena es casi kafkiano en los últimos meses. Una vez que se completó la instalación de los primeros lotes de fibra de coco, los últimos lotes habrán de esperar, pues las máquinas con las que trabajan los obreros sufrían un robo de una buena cantidad de gasoil en la noche del lunes al martes que han obligado a paralizar las obras.

 

 


 

Quitando un macarrón de las máquinas, según han podido saber personas que habitualmente trabajan en las instalaciones deportivas municipales, parece ser que habrían vaciado el gasoil a otros recipientes y lo habrían robado.

El martes se paralizaron las obras y los empleados se fueron a Coripe a completar otras obras de césped artificial, dado que las máquinas no estaban operativas después del robo.

A los robos de césped artificial y en el bar de la piscina municipal, se suma éste que culmina con la imposibilidad de recubrir el césped de fibra de coco, cuando ya estaban a punto de comenzar los trabajos para acabar de echar la fibra sobre el césped, que ahora mismo está cubierto parcialmente de dicho material con el que se concluye la instalación del césped.

El resto de las instalaciones del campo de fútbol del Complejo siguen en las mismas condiciones, con lo que también el Marchena Balompié y sus equipos comenzarán la pretemporada este viernes en las instalaciones deportivas Miguelete, cuando ya desde hace más de un mes las obras, aparte de la famosa cobertura de fibra de coco que se retrasa una y otra vez, están absolutamente paradas.