Sociedad

La vereda de Jarda, entorno natural característico mediterráneo situado a diez kilómetros del término municipal de Marchena en dirección a Lantejuela, es fiel exponente de lo que podría ser una zona de valor natural incluso con interés para que pequeños grupos de turistas puedan acudir racionalmente a visitarla. Es por ello que los alumnos del Curso de Animación Turística que se celebra en nuestra localidad, han visitado la zona esta mañana de la mano de Antonio Mérida, que como coordinador del Taller Verde les ha puesto al día.

 


 

 El Cordel de Jarda, enclave de flora y fauna único en el término municipal de Marchena, recobra vida después de que el pasado mes de febrero unas 200 personas respondieran al llamamiento realizado por el Taller Verde para reforestar la zona incendiada en agosto del pasado año y plantar 300 árboles de distintas especies para que se vuelva a respirar aire puro en el lugar. La colaboración de los muchos ciudadanos que asistieron a la cita permitirá la recuperación del Cordel, en la que también ha aportado su granito de arena la delegación provincial de Sevillana Endesa.

El pasado mes de agosto de 2009 se produjo un incendio de una hectárea en el Cordel de Jarda, donde apareció un cortafuegos para que el fuego no invadiera terreno agrícola y un cable de la luz caído. Después de una carta del Taller Verde a Endesa pidiendo explicaciones, el director provincial de la empresa, Pedro Méndez, acudió personalmente en febrero a replantar árboles como uno más, y de hecho, la empresa eléctrica ha aportado los 300 ejemplares de árboles y 10 encinas de más de 50 años que servirán para replantar la zona.

La zona cercana al río Corbones, atractiva para el paseo y disfrute por los más de 2.500 árboles plantados por el taller Verde a lo largo de los años y la participación de las Escuelas Medioambientales con los alumnos de los colegios formando parte activa de todo ello, ofrece desde el punto de vista biológico un magnífico y rico juego entre especies animales como algunos reptiles y liebres, con vegetales y de flora mediterránea, como hemos indicado.

Es por ello que los alumnos del Curso de Animación Turística, con profesionales de la Oficina de Información Turística y la profesora Ana Rodríguez, han escuchado atentamente las explicaciones sobre las características del lugar que ha ofrecido el coordinador del Taller Verde, Antonio Mérida, un auténtico experto en la materia y en emprender actividades de concienciación ciudadana en éste y en otros muchos puntos de la geografía marchenera para preservar un Medio Ambiente del que pocos parajes de disfrute y ocio quedan en Marchena.

Es un ejemplo de cómo el movimiento ciudadano ha sido capaz de lograr rescatar una zona muy agradable de visitar para cualquiera que venga a Marchena y complete su jornada turística con una visita al lugar, siempre dentro de normas de comportamiento que no empeoren la recuperación enormemente meritoria que se ha llevado a cabo y que ha vuelto a dar vida al entorno del Río Corbones en este punto equidistante entre Marchena y Lantejuela.

Prácticamente desaparecida en el resto del término municipal, la vegetación natural presidida por viejos ejemplares de encinas y coscojas se manifiesta en este lugar con un mar de palmitos donde asoman retamas, espinos majuelos y negros, acebuches y lentiscos. Precisamente se encuentran en este espacio dos ejemplares de lentisco de proporciones gigantescas en un arbusto de su clase. Son los más grandes que cualquier persona que los ha visitado haya visto en su vida (y han sido muchas). Se encuentran señalizados y forman parte de la “Red Monumentos Naturales de Marchena”.