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 encuesta genero

 

Según un estudio que publica el Institiuto Andaluz de la Mujer, el hecho de que las mujeres que sufren maltrato no lo comuniquen se debe al miedo al agresor, como ocurre en el 50 por ciento de los casos. Otras causas llamativas son el sentimiento de culpabilidad de la víctima, que manifiestan el 32 por ciento, y la falta de apoyo familiar o del entorno, el 18 por ciento. De media, según este estudio coordinado por Juan Ignacio Paz y realizado por Paola Fernández, psicólogos especializados en la materia, la mujer tarda ocho años y ocho meses en comunicar la situación de maltrato que sufre, ya sea a través de los servicios especializados o interponiendo denuncia.

 

 


 

 

Además de las causas apuntadas para no comunicar la violencia que sufren, creer que podía resolverlo sola (45 por ciento de los casos), falta de recursos económicos (28 por ciento)  o miedo a la reacción de los hijos (11 por ciento), son otras significativas.

 

Entre las recomendaciones de los autores del estudio al entorno de las víctimas de violencia de género se encuentran que hagan un seguimiento continuo de una situación que suele ser prolongada en el tiempo, incluso después de pasar la fase más intensa, bien sea por secuelas psicológicas o continuación del acoso por parte del agresor.

 

No aislar a la víctima de reuniones familiares y sociales, abordar el tema sin presionarla en un principio con dicotomías como elegir entre su pareja o su entorno, pero, eso sí, dejar claro la necesidad de dialogar sobre el tema, son algunas de las pautas que contempla el estudio para que el apoyo del entorno a la víctima sea eficaz. 

 

El apoyo emocional, logístico y económico es importante para que las víctimas de violencia de género se sientan animadas a comunicar su experiencia, así como contactar con servicios especializados de atención a la mujer, según recoge este estudio, que señala que los principales indicios del comienzo de las situaciones de maltrato son el autoaislamiento de la mujer, o señales de una autoestima y autoimagen negativa, entre otros, además de encubrimientos de lesiones físicas, en caso que el maltrato sea físico.

 

Asimismo, pide este estudio al entorno y a la propia víctima, máxima comprensión con hijos e hijas que tienen reacciones diversas y complejas en sus comportamientos, filias y fobias, siempre derivados del sufrimiento por la situación, así como apoyo para que reactiven sus vidas estudiantiles, abocadas al fracaso generalmente en los momentos en los que se dan estas situaciones, y su propio desarrollo emocional.