Sociedad

Este martes han nacido cuatro cigüeñinos en la azotea del CEIP Juan XXIII después de 18 años de trabajo del Taller de Educación Ambiental, iniciado en 1992 bajo el impulso del profesor Antonio Mérida y formado por alumnos de 8º de EGB por entonces. Un cambio de táctica mediante la colocación de distintos elementos como trapos, basuras o cal para simular eces y que antes había vida previa en el lugar, han sido determinantes para el nacimiento de las aves. Los niños votarán los nombres con los que bautizarán a los cigüeñinos.


Han sido muchos años de trabajo desde 1992 y por fin ha llegado el momento de que aniden las cigüeñas en la azotea de Juan XXIII: "Todos los años desde 1992 ponemos maderas, ramas, y nunca habíamos conseguido que anidaran", señala Antonio Mérida, que a raíz de la visita de un compañero de Los Palacios en febrero que le recomendó un cambio de estrategia, procedió a probarlo, con el éxito que salta a la vista.

"La estrategia para que se produjera la toma del nido pasó de ser la anterior, a colocar en esta nueva plásticos, trapos, basuras, cal para simular eces y que las cigüeñas vieran que había vida anterior, porque siempre se instalan en nidos que han estado ocupado antes".

Así se procedió a llevar a cabo una serie de preparativos del nido por parte de la comunidad educativa y los alumnos desde febrero del presente año para que las cigüeñas desarrollaran el proceso de incubación de los cinco huevos que han puesto de los que el martes nacían cuatro cigüeñinos.

La climatología es adversa en este mayo de frías noches y días templados pero con vientos considerables, y prácticamente permanecen acurrucado en su nido de la azotea del colegio público, ya que son animales a los que le tardan en salir las plumas dos meses, nacen absolutamente sin plumas, para ya permanecer en verano y en el comienzo del otoño emigrar a África.

La biología de estas aves, los flujos migratorios, serán objeto de conocimiento para que los alumnos tengan nociones básicas de estas aves en una lección más práctica y participativa que nunca de primera mano. "Están muy ilusionados, vamos a hacer un referéndum de todo el colegio para ponerle el nombre a los cigüeñinos, en cada clase, los alumnos están eligiendo los nombres", afirma Antonio Mérida, que explica que a raíz de ahora se le hará un seguimiento a las aves para transmitir su evolución, sus características y sus comportamientos a los alumnos, entusiasmados con la presencia de las cigüenas en su azotea, y afortunados después de 18 años de intentos baldíos.

Las imágenes valen más que mil palabras de todo el proceso hasta que han anidado las cigüenas y han nacido las nuevas crías: