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La Asamblea de la Asociación de Mujeres de Écija, HIERBABUENA, ha acordado solicitar al Consistorio rotular una calle con el nombre de la escritora y columnista Almudena Grandes, quien falleció a finales del año 2021. Almudena Grandes, escritora de célebres novelas como Las edades de Lulú y Malena tiene nombre de tango, entre otras, ha dejado también su sello impreso en memorables artículos en el diario El País. (Imagen: Zenda libros).

 



La Asociación Yerbabuena ha tenido conocimiento de la existencia de una calle nueva en Écija, hasta el día presente denominada ni rotulada. La citada calle está situada entre la Avenida del Ferrocarril y la Ronda de San Agustín.

 


La Asociación Yerbabuena tiene como objetivo dar visibilidad a través de la rotulación de espacios y edificios públicos a mujeres cuya trayectoria ha sido relevante ejemplo de dedicación en el ámbito de la cultura, ciencia, deporte, labor social o política aportada a nuestra sociedad, de todo lo cual estiman digna a la escritora madrileña.


Almudena Grandes es una escritora y columnista española, mujer de participación comprometida y relevante en movimientos, tanto sociales como políticos y culturales.Estudió Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid, trabajó en el sector editorial como redactora y correctora y coordinó una colección de guías turístico-culturales. Colaboró habitualmente en prensa, principalmente en El País, y participó como tertuliana en algunos programas de la Cadena SER. Coautora en libros colectivos, tales como Libro negro de Madrid (1994), Madres e hijas (1996) y Érase una vez la paz (1996). Comprometida con diferentes colectivos, desde 1998 fue miembro del Comité Asesor del Legado Andalusí. Su primera novela, Las edades de Lulú (1989), obtiene un gran éxito de crítica y público y es traducida a más de 20 idiomas. Obtiene con ella el premio Sonrisa Vertical de novela erótica y es llevada al cine por Bigas Luna en 1990. Su siguiente novela, Malena tiene nombre de tango (1994), es adaptada al cine por Gerardo Herrero en 1996. Después de Malena publicó varias novelas protagonizadas por mujeres, como Atlas de geografía humana (1998), o Los aires difíciles (2002), llevada también al cine por Gerardo Herrero en 2006. En 2007 publica El corazón helado, que en 2008 gana el premio José Manuel Lara y el del Gremio de Libreros de Madrid. 07/05/1960-27/11/2021. Madrid. En 1997 es la primera mujer que recibe el premio Rossone d’Oro, que antes habían obtenido escritores como Alberto Moravia o Ernesto Sábato. Vive a caballo entre Granada y Madrid, participa en encuentros literarios, y se reivindica como heredera de la gran novelística del siglo XIX, especialmente del realismo francés y de la narrativa de Benito Pérez Galdós. En octubre de 2018 gana el Premio Nacional de Narrativa. Gran parte de su novelística está ambientada en los años finales del s. XX, y muestra la vida cotidiana de la España de cambio de siglo. También le interesa la guerra civil española. En El corazón helado (2007) presenta el establecimiento de varias dinámicas de poder de la España contemporánea. Esta mirada al pasado se sistematiza a partir de Inés y la Alegría (2010), que da comienzo a una serie centrada en el conflicto bélico denominada Episodios de una guerra interminable, continuada con El lector de Julio Verne (2012), Las tres bodas de Manolita (2013) y Los pacientes del doctor García (2017). La quinta entrega de la serie, La madre de Frankenstein (2020), está ubicada en la década de los 50.


Les dejamos una selección de extractos de algunas de sus últimas columnas en El País.


Ante la retirada del escaño a Alberto Rodríguez, por un presunto altercado personal, defendió su presunción de inocencia y criticó la distinta vara de medir respecto a hechos más graves y perjudiciales para la sociedad


España es el país de la libertad. En España, un jefe del Estado puede hacer negocios, cobrar comisiones, abrir sociedades en paraísos fiscales, con la certeza de que al final no le pasará nada, porque sus cortesanos le protegerán de todo mal. España es el país de la libertad. En España, los malos sacerdotes pueden abusar sexualmente de los niños a los que deberían proteger, con la seguridad de que sus superiores tomarán medidas para que escurran el bulto y no asuman la responsabilidad por sus actos. España es el país de la libertad. En España, los organigramas de los partidos clásicos a menudo se parecen a las redes mafiosas cuidadosamente estructuradas para que haya dinero para todos, esto para el partido, esto para la dirección, esto para ti y esto para mí.


Ante el contexto bélico en Europa y a escala global, mostró una vez más su sensibilidad humana


las armas son seres humanos, munición vulnerable que sólo muere, pero no explota ni destruye los bienes de las multinacionales


Los audios de Florentino Pérez en los que se jactaba de cargarse programas de televisión y manejar distintos hilos, tuvieron respuesta por parte de Almudena Grandes destacando el silencio cobarde de algunos de los damnificados.


Aunque nada es tan mafioso como la asombrosa ausencia de reacciones por parte de los damnificados, tanto los muchos insultados como los pocos bendecidos, y quizás aún más perjudicados, por Florentino. Existen silencios mucho más clamorosos que las palabras, más que un grito, más que un trueno. Nos pasamos la vida diseccionando el poder, y ahora hemos aprendido que no reside en las declaraciones, en los gestos, en el ejercicio del gobierno, sino en el silencio. ¿Quién más podría sentirse a salvo del ruido en estas circunstancias? Pues eso es el poder.


El fenómeno sociológico-político del perfil que adquieren las líderes de derecha, fue analizado por Almudena Grandes.


Son juveniles, estilizadas, atractivas, brillantes y, sobre todo, malas. Están dispuestas a mentir, a conspirar, a influir y a hacer daño. Reúnen todas las condiciones frente a las que su organización no está preparada para reaccionar. Caerán bien, caerán mal, pero suponen uno de los aspectos más interesantes de la política española actual.


Almudena Grandes radiografió años antes lo que está ocurriendo hoy en Israel y la complicidad para largo de las grandes potencias con este Estado. Por supuesto, mostró su adhesión con el sufrimiento del pueblo palestino.


El mundo contempla la enésima cosecha de vidas arrebatadas sin mover un dedo. El Estado de Israel lo sabe, y esgrime continuamente su derecho a defenderse, con la certeza de que sus poderosos aliados lo aceptarán sin cuestionarse las consecuencias. Mientras tanto, en los territorios palestinos, millones de personas hacinadas, desabastecidas de los bienes más básicos, desprotegidas frente a la pandemia, afrontan la incógnita de la proximidad de su muerte. Si sobreviven a la pobreza, a las enfermedades, al coronavirus, pueden morir en un bombardeo. Si además tienen la suerte de sobrevivir a las bombas, morirán más despacio, de desesperación, de tristeza, de miseria, hasta la completa extinción de su pueblo. Ese horizonte, el único que tienen desde hace muchas décadas, permanecerá intacto mientras las cosas no cambien. Y las cosas, ya lo sabemos, no van a cambiar, porque la iniquidad produce iniquidad que produce iniquidad. Y así, hasta el infinito.