Editorial

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INFORMACIÓN/ANÁLISIS EDITORIAL. "Desde las Universidades Públicas de Andalucía queremos mostrar nuestro firme rechazo a la estrategia de privatización del sistema universitario andaluz puesta en marcha por la Junta de Andalucía. La inminente autorización para la implantación de una universidad privada con sede en Madrid en nuestra Comunidad Autónoma abre la puerta a una nueva y alarmante fase en esa estrategia de privatización del derecho a la educación superior en Andalucía", manifiestan en un comunicado rectores de las diez universidades públicas andaluzas. La realidad universitaria, desde el acceso a las carreras por las notas desorbitadas que se le solicitan a los alumnos tanto en las universidades públicas como en las privadas, y, de otra parte, por las diferencias en algunos casos entre públicas y privadas, en cuanto a que en las primeras las notas exigidas entre carreras iguales suelen ser bastante más altas, es más dura, sin duda, para los estudiantes de familias con recursos más limitados que para quienes pueden permitirse, ya sea por convencimiento o solución de urgencia, invertir más dinero en sus hijos e hijas. El respeto al valor del esfuerzo del estudiante, e incluso al derecho constitucional de una educación en igualdad, escasea, e incluso, en ocasiones, brilla por su ausencia, y las responsabilidades entendemos que son muchas y provenientes de variados frentes.

 


La trayectoria política sobre esta cuestión es muy clarificadora. Con el actual gobierno autonómico estamos pasando de una a cinco universidades privadas en tan solo dos años, y ahora habría que sumar a las anteriores una sexta entidad privada, foránea en este caso, la Universidad Pontificia Comillas, para impartir enseñanzas universitarias oficiales del Grado de Enfermería en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud San Juan de Dios de Bormujos (Sevilla). Esta nueva vía para la privatización exprés del sistema universitario andaluz sienta un preocupante precedente, que puede acabar desembocando en que los centros adscritos que hay en Andalucía, actualmente sujetos a la legislación andaluza y bajo el control académico y económico del sistema universitario público andaluz, se conviertan en meras franquicias de universidades privadas ajenas a nuestra Comunidad Autónoma. En definitiva, es una forma de que lleguen nuevas universidades privadas sin ni siquiera tener que pasar por el preceptivo control del Parlamento de Andalucía. Además, la propuesta responde a una políítica de hechos consumados a todas luces indefendible, ya que esta decisión se nos ha comunicado a las Universidades Públicas solo con escasos días de antelación respecto a la convocatoria de la sesión de la Comisión Académica del Consejo Andaluz de Universidades (CAU) en la que debe analizarse la propuesta de Acuerdo del Consejo de Gobierno, cuando hemos conocido por el expediente que ya en el mes de marzo se cursó por la Universidad Pontificia
Comillas la correspondiente solicitud de autorización", exponen los rectores.


"Desde este momento, las Universidades Públicas de Andalucía anticipamos nuestro voto en contra en el informe preceptivo que habrá de emitir la Comisión Académica del CAU mañana martes. Un voto contra la competencia desleal y los privilegios otorgados a las universidades privadas. Y, en definitiva, un voto a favor de la igualdad de oportunidades, la calidad de la enseñanza pública y la sociedad del conocimiento".

 

Las altas notas de corte,  ¿de quién es la responsabilidad? ¿Se premia la vocación o el talento para la memorística? ¿Por qué habiendo demanda social de algunas profesiones es tan reducido el número de plazas en las universidades para las correspondientes carreras?

 

Reconocemos que no somos expertos en la materia, pero trataremos de poner en orden una serie de cuestiones que saltan a la palestra en estos días de matriculaciones universitarias, y que no son nuevas, pero sí especialmente relevantes para los estudiantes y, en líneas generales, para toda la sociedad.

 

Hace unos días, el diario ABC publicaba que en el Grado de Medicina en la Universidad de Sevilla se han registrado 2.825 solicitudes en la Universidad de Sevilla, que, sin embargo, solo ofrece 352 plazas, de manera que se quedarán casi 2.500 alumnos sin plaza. 

 

La nota que se pide a los alumnos procedentes del Bachillerato es de 13,52 sobre 14; es decir, para los menos jóvenes del lugar, de 9,65 sobre 10. Algunas de las notas más altas de la Pevau (Selectividad) de Marchena, se quedan sin la opción de estudiar esta carrera, al menos en Sevilla, y con suerte podrán hacerlo en cualquier otra provincia andaluza más alejada.

 

El director del IES Isidro de Arcenegui, Pedro Ortiz, en reciente entrevista conjunta con alumnos de altas calificaciones, nos expresaba su preocupación por la presión tan asfixiante, con las consiguientes consecuencias emocionales, a la que se ven sometidos muchos alumnos y alumnas durante el Bachillerato, sabedores del incremento de carreras con altísimas notas de corte.

 

Los dobles grados de Física y Matemáticas (13,745),  Fisioterapia y Actividad Física y Ciencia del Deporte (13,6) y de Ingeniería Informática-Tecnología Informática y Matemáticas (13,576) son las tres carreras que exigen mayor nota en la Universidad de Sevilla. La primera de ellas equivale a un 9,817 sobre 10. Sin entrar en más valoraciones, ¿tiene sentido lógico alguno?

 

El listado de notas de corte que ofrece la Universidad de Sevilla para el curso 2024/2025 contiene 69 registros en los que la nota que se requiere a los alumnos para el acceso es igual o superior a 9,8 de un total de 112. Es decir, para el 61,6 por ciento de los accesos a la Universidad se requiere una calificación equiparable a 7 o más sobre 10 en la correlación con las calificaciones tradicionales. 

 

Como de todos es conocido, en niveles como los de Bachillerato y la Pevau, los notables y sobresalientes no vienen regalados.

 

Entre la nota de 13 a 14 (de 9,285 a 10 en la ordenación antigua) hay 11 carreras en la Universidad de Sevilla y requiriendo de 12 a 12,99 sobre 14 nos encontramos con 12 carreras; en total, 23 de las 112 carreras exigen notas superiores a lo que sería un  8,57 sobre 10 de media de Bachillerato.

 

 Entre el largo listado de carreras con altas notas de corte, del que pueden obtener información completa en ESTE ENLACE, destacamos los márgenes de 12,25 a 13,42 en los Grados de Fisioterapia en solitario o combinados con otras especialidades, 12,68 en Física, para Matemáticas el acceso es de 12,456, para Odontología de 13,27, Matemáticas junto con Estadísticas 13,16, distintas ingenierías se sitúan en baremos muy superiores a 12 y en algunos casos por encima de 13, Farmacia en 12,295 o Enfermería de 12,09 a 12,90. Para Educación Infantil piden ya 11,01 y para Infantil+Primaria 13,07. Criminología exige 11,38, Filología Clásica conjunta con Hispánica 13,025...

 

En la Olavide, superan el 13 de calificación como requisito de entrada, los dobles grados de Relaciones Internacionales con Derecho, Ciencias Políticas y Ciencias de la Administración respectivamente y Traducción e Interpretación de Alemán y de Francés.

 

En definitiva, una situación estructural, pues se repite en los últimos años (y en casos de algunas carreras de notas de acceso de por sí muyy altas, subiendo décimas o centésimas decisivas entre un curso y otro) y que lastra las ilusiones de quienes más se esfuerzan, entre ellos un amplio abanico de alumnos y alumnas de notable, o incluso de sobresaliente que se ven abocados a no desempeñar su principal vocación, con las consecuencias variadas que abarcan desde la desilusión personal y la difícil convivencia con estudios que afrontan, en un principio o incluso para siempre, con menor amor, hasta las económicas familiares de buscar destinos más alejados o bien universidades privadas con menor nota de corte para el acceso de sus hijos e hijas, y, estructuralmente, con una pérdida de alumnado potencialmente muy capacitado que no acaba en la Universidad pública.

 

¿Motivos de la escasez de plazas en la Universidad pública? Serían muchos más, pero en un principio podemos apuntar varios. En primer lugar, la propia capacidad física de las aulas de las facultades para no poder albergar más alumnado, por lo cual los poderes públicos deberían invertir más en la Universidad. ¿Se ha luchado verdaderamente por ello por parte de los responsables de las Universidades, presionando a los distintos gobiernos públicos? ¿Existe en algunas carreras el criterio académico, no exento de cierto prurito, de marcar tarjeta de presentación con la alta autovaloración de la carrera, a veces hasta extremos que se hacen injustos para el alumno que opta en muchos casos con muy buenas notas?

 

Respecto a la vinculación sociedad-universidad, que debería ser estrecha y coordinada, si no paramos de escuchar que se necesitan médicos (por la alta demanda propia de ciudadanos que necesitan ser atendidos de su salud, la falta de valoración salarial de los médicos respecto a sus homólogos europeos provocando esa cuestión éxodo de médicos, jubilaciones...), ¿por qué la Universidad de una capital ofrece solo 352 plazas? ¿Dónde está el trabajo conjunto entre Consejería de Educación y facultades? ¿Atienden los poderes públicos como se merecen a las Universidades? ¿Las financian adecuadamente como sería lo idóneo o quizá las prioridades de los Gobiernos se fijan en acotar bien sus organigramas políticos, direcciones generales, administración, y gastos en otras áreas probablemente de menor importancia que la educación, puesto que solo la Salud se puede igualar en jerarquía por su interés social y público a la Educación?

 

Consideramos oportuno, necesario y acertado el comunicado de los rectores, pero ¿es esta actuación suficiente? ¿Llega tarde? ¿Muestran verdadera empatía las Universidades con el talento que queda fuera y no puede acceder a sus facultades? 

 

¿Es de recibo democrático que haya universidades privadas con varios puntos menos de requerimiento para la nota de corte que las públicas? No es nuevo, evidentemente. Y sin duda merecería una concentración, manifestación o encierro de los rectores y profesores de Universidad en solidaridad con los estudiantes y también de la movilización de los jóvenes, si fuera necesario, pues estimamos que el derecho constitucional a la educación en igualdad de oportunidades se corrompe, ya que se pone en tesituras difíciles a las familias que menos recursos tienen.

 

De la predilección de algunos gobiernos de la derecha por lo privado y su insolidaridad en ámbitos que deberían ser sagrados como educación y salud, ofreciendo facilidades a lo privado, todo queda dicho con los actos de cada cual, pero no es nueva la presencia privada en Andalucía, y hasta que la socialdemocracia que hace campaña con lo público no apueste a capa y espada con muchos más hechos y menos palabras por lo público, la batalla para las clases trabajadoras será complicada, pues la derecha no se esconde con estas cuestiones, amén como decimos de que los vínculos público-privados han seguido existiendo con gobiernos socialistas y en cuestiones como precios de las matrículas nadie ha hecho un verdadero esfuerzo en que no se disparen, como no pocas veces sucede.

 

Una pregunta ya más de lógica numérica que política, para finalizar: ¿son corresponsables las Universidades públicas, sin levantar en muchos casos la voz con estas altas notas de corte para sus propias carreras, corresponsables de que a quienes se inician en su vocación y la persiguen, no le quepa más remedio que empezar estudiando en la privada? ¿Verdaderamente no han sido conscientes de que estos requisitos de las públicas favorecen la presencia de Universidades privadas? ¿No están capacitados alumnos con un 13,1 o incluso con un 12,6 igual que los de 13,52, poniendo como ejemplo la nota de corte de Medicina pero así podríamos poner más, para estudiar Medicina, en todos los casos con baremos de 9 sobre 10 en adelante? O, yendo más allá, alumnado que a partir del 7,5-8 sobre 10, actuales 10,5-11,2, notas que, insistimos, no se regalan, no debería hacer la sociedad examen de conciencia y los responsables universitarios y políticos y que tuvieran a partir de esas calificaciones en Bachillerato, derecho a estudiar lo que quisieran? ¿No es la ausencia de este derecho una brecha poco presentable y que pone en duda incluso el derecho a la educación y evidencia un escaso apego de las autoridades por el esfuerzo de estudiantes de buenas notas? ¿Nunca han encontrado alumnos que en su madurez universitaria y desde la motivación específica y vocación rinden in crescendo aún sobre su rendimiento en la adolescencia no plenamente madurada en el IES?

 

Todas estas dudas, decepción con quienes al fin y al cabo menosprecian bien por falta de conciencia o a veces desgraciadamente con no demasiadas buenas intenciones, el esfuerzo de los estudiantes que se aplican, nos quedan.

 

Y una vez analizada someramente la situación en líneas generales, lo que exigiría incluso alguna tesina o tesis doctoral al respecto, duele  a esas familias, a esos jóvenes cuando toman pronto conciencia en el paso de su juventud a su vida adulta, que los requerimientos tan estrictos que ellos han sufrido, y que tal vez bien pensando se puedan entender como exigencia necesaria en una sociedad obligadamente competitiva y demás, que estas trabas, que al fin y al cabo lo son, ni se apliquen de igual manera con alumnado que en fases de Secundaria tienen muchas oportunidades para sacar el 5 y seguir para adelante, a nivel endógeno, y mucho peor, a nivel exógeno, las comparativas puedan resultar tan ofensivas cuando a altos cargos gubernamentales llegan personas sin tanta preparación académica o se reproducen como polillas organismos inocuos, asesores de confianza, enchufados de variada gama, despilfarros económicos y generosísimos sueldos mientras no pocos de los que hoy acceden a la Universidad estarán nuevamente de forma honrada echando currículum para encontrar oficios precarios mientras pasan no pocas temporadas en paro.

 

Y ese es uno de los problemas de España y de Andalucía a los que hemos querido poner algo más que números y que quienes cobran al mes por multiplicado que los comunes de a pie, deberán resolver conforme a sus sueldos, a la confianza del pueblo en las urnas y a las facilidades extras que en no muchos casos a través de ser unos palmeros y palmeras, les han reportado ascensos. 

 

Que busquen las soluciones, que urgen, y si no son sencillas, que vuelvan a buscarlas, que fijen los objetivos en lo importante, y que no dejen en el furgón de cola a quienes vienen como una moto, que así nos va.