Juventud

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“Como enjambre de abejas irritadas,/de un oscuro rincón de la memoria/salen a perseguirme los recuerdos/de las pasadas horas” en la Biblioteca del IES Isidro de Arcenegui (citamos a Bécquer) donde Rosario Martín, además de recitar versos, analizaba concienzudamente las soledades, nostalgias y melancolías de Machado, o la poesía pura de Juan Ramón Jiménez. En el cambio de milenio, los ríos de su vida fueron a dar a la mar; apenas un año después de nacer el Certamen literario del centro que ella mismo impulsó y que, desde el siguiente año a su muerte, pasó a titularse en su memoria. Casi un cuarto de siglo después, noveles escritores honran su memoria con extraordinarios trabajos, pasión desbordante e inteligencia evidente. Antes de la entrega de premios, de este viernes, hemos hablado en la vieja biblioteca con los jóvenes talentos, que, en su diversidad de tendencias, guardan la esencia de sus primeros de muchos tarros de relatos y poesías para el recuerdo, que nos brindarán.

 


Se han presentado este año al Certamen 123 trabajos procedentes de toda la provincia y diversos puntos de Andalucía, de los cuales 41 pertenecen a categorías de menores de edad (17 en jóvenes menores de 15 años, 9 en poesía de 15 a 17 años y 15 en relatos cortos de 15 a 17 años de edad), según nos precisa Miguel Vázquez, profesor de Lengua Castellana y Literatura y Jefe de Estudios del centro. Los trabajos (poesías, relatos cortos y ensayos) han sido objeto de la corrección por parte de 22 profesores que han formado parte del jurado (no todos los trabajos por todos ellos pero el que menos por varios), por lo que el factor subjetividad, tantas veces despectivamente asociado a las letras, se acota considerablemente cuando hay determinados trabajos muy bien valorados por muchos profesores: “Se han presentado trabajos de excelente calidad”, destaca Miguel Vázquez, que nos da constancia de la dificultad para decidir los premiados. Además, agradece la labor abnegada de los miembros del jurado, que de sus fines de semana y horas libres, han sacado horas de debajo de las piedras, volcados en la causa del Certamen.


“Mi relato trata, en especial, sobre distintas maneras de conjugar el verbo amar; amar se puede amar de muchas maneras”, manifiesta Guiomar González Baco, segundo premio en categoría de menores de 15 años por su relato Conjugación del verbo amar: “Escribo porque es mi manera de calmar o intensificar mis propios sentimientos, desde pequeña me gusta”, añade la joven de IES Isidro de Arcenegui, que tiene como referente literario a Antonio Machado; no obstante, su nombre responde al pseudónimo de la última amada del insigne poeta, así como a varios escritores de microrrelatos, subgénero narrativo que también practica. “Cuando despertó, el dinosaurio estaba allí” (Augusto Monterroso). ¡Que alguien se atreva a decir que ha perdido actualidad esta genialidad escrita en 1959…!


Daniel Gabarro Hierro, mejor poesía de la categoría de relato corto entre 15 y 17 años, por su trabajo Visión y recuerdo, expresa en su poema “las distintas formas de tratar el amor”, siendo alegato igualmente a “no cambiar el amor por el rencor”. ¿Cómo distinguir amor y dolor en Luis Cernuda? Es, “en especial”, su referente literario, sevillano universal como otro de sus preferidos, Gustavo Adolfo Bécquer, que cogió ese doquier los ojos de las églogas garcilasianas y los transformó, hecho "cendal flotante" en aquel final de la rima XV para la eternidad: “Yo que a tus ojos en mi agonía/, los ojos vuelvo de noche y día,/yo, que incansable corro demente/tras una sombra, tras la hija ardiente/ de una visión”. Declara Daniel que “dependiendo de los estudios” tiene fases que escribe más y otras que menos, pero que desde que el pasado certamen ya escribió y lo afrontó “con muchas ganas e ilusión”, ha seguido escribiendo poesía, presente “en partes cruciales” de su vida.


Mara Xhiuzen Muñoz Oliva, motivada desde pequeña a leer y escribir gracias a sus padres, ha conseguido el tercer premio en la categoría de menos de 15 años con Hogar, un relato de una chica que se pierde por el bosque y “busca sus razones para vivir y volver a su hogar, ya que la protagonista, en el lugar que está, no se encuentra segura”. Mara sí se encuentra segura, sin embargo, de fuentes literarias que cita, además de con una pronunciación anglosajona impecable propia de estas generaciones, con orgullo, entre ellas la de Arthur Conan Doyle (autor de Sherlock Holmes).


María Gracia Herrera Pérez, tercer premio en poesía de 15 a 17 años, inspirada actualmente por “las letras muy profundas” de la cantante de pop alternativo Lana del Rey, ha presentado un poema titulado Hipocresía, la nueva forma de cortesía. ¿Por qué detectan los jóvenes, o María Gracia en particular la presencia de este mal endémico? “El aumento del uso de redes sociales es un factor. Mi poema lo creé para transmitir las sensaciones que siente una persona a través de las redes sociales. Los dos primeros versos plasman la sensación instantánea que siente una persona al ver que tiene que adaptarse a un mundo al que no pertenece”, expone. María Gracia, que expresa que, con el hecho de escribir, “podemos hacer de la vida una obra de arte y darle valor más simbólico y trascendental”, lo ha llevado a la práctica, justamente construyendo una paradoja monumental, propia de la quintaesencia barroca, en esos dos primeros versos, que nos recita: “Rescátame del aire,/no puedo respirar”. Y nos acordamos de Quevedo (no del de ‘Quéeeedate’, sino de Don Francisco): ”Es hielo abrasador,/es fuego helado…”


En estos 'mares del sur' de nuestra literatura joven, Marta Álvarez Monasterio hace Ajuste de cuentas en su relato segundo premio de entre 15 y 17 años. Un detective sigue las pistas, por la ciudad de Sevilla, para encontrar a un asesino: “Doy vida a mis propias historias, como las que leo en los libros, y me he presentado porque me hace ilusión que se diera a conocer uno de mis relatos”, declara. Las historias de JW Roling y de la gran Agatha Christie, porque le gustan mucho los libros policíacos, forjan un legado más que interesante en la premiada (estamos ocho personas en esa Biblioteca, y uno de nosotros…).


Rodrigo López Mármol, que se ha proclamado nuevamente ganador del primer premio, por su trabajo Hipócrita, más que un relato, explica que ha construido “una reflexión a través de monólogo interior y divagación en la que me he puesto a pensar ante el folio en blanco qué es lo que hace una buena historia, a enumerar componentes explicando mis referentes, hasta que tengo las ideas que voy a transmitir y fantaseo con esta idea casi vanguardista de pensar si se puede hacer un relato que carezca de todos esos elementos. Y me doy cuenta que el mismo relato que estoy escribiendo cumple ese requisito, ya que, al ser monólogo interior, carezco de personaje, tiempo escrito y de diálogo”.


“La escritura es una forma de focalizar tus ideas y, el hecho de poder escribir personajes que reflejen ciertas emociones que sientes tú y poder leerlos y compartirlos, me resulta muy satisfactorio. Hay un factor del arte donde se da una conexión entre el lector y el escritor que a mí me interesa muchísimo”, manifiesta el ganador, ávido lector de literatura infantil (13 diarios de Greg) que, por mor de los estudios dejó un tiempo la lectura, pero que ahora ha regresado cargando su mochila lectora, en concreto, con Juan Ramón Jiménez. Lo transmite con sensación de ‘trabajo gustoso’, ensayito de obligado cumplimiento, como gustosas son las referencias de Daniel Gabarro, premio de poesía, a la Generación del 27, cuyos autores tuvieron, entre sus guías literarios, precisamente al moguereño: “En la Generación del 27 tratan temas muy importantes cuando estuvieron en etapa del exilio, me gusta cómo reflejan y transmiten los sentimientos”, declara Daniel de estos españoles que hablaban de su tierra: “Ellos, los vencedores,/Caínes sempiternos,/de todo me arrancaron,/ me dejan el destierro.” (Cernuda).

 

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Tanto Marta, que incide en la necesidad, cuando se escribe, de que no sea muy evidente quién ha cometido el crimen, como Rodrigo, manejan con esmero el arte de la intriga. En el caso de Rodrigo, ya dio muestras de ello el pasado año con un relato corto, novela negra que le llevó al primer premio: “La clave es ponerte en la piel del lector, para que la haya (intriga), imaginarte lo que piensa, y una vez que lo imaginas, darle un giro de tuerca y, con tensión constante, un poco hacer que piense lo que yo quiero que piense para luego demostrarle que está equivocado; y en ese juego complicado es donde está la destreza del escritor, en saber cómo siempre seguir sorprendiendo”.


En este juego en el que Rodrigo tiene que ver con Marta en las líneas de la intriga, Rodrigo tiene que ver con María Gracia en cuanto al tratamiento de la hipocresía, título de su relato, y concepto del que expresa lo que sigue: “Es cierto, con las redes sociales, el daño en la moral de ciertas personas, pero yo creo que la hipocresía es algo innato del ser humano y, al final, buscar una certeza en la que guiarte es imposible, porque al final las circunstancias que te presenta la vida te van a hacer replantearte cosas y que esos códigos morales por los que te mueves no siempre sean los que vas a llevar a cabo a la hora de la verdad, y por eso titulo así, porque buscando la fórmula para un relato supremo, me doy cuenta de que no hace falta crear barreras que limiten tu arte”.


Tampoco existen límites para el amor, que, recordemos, en el caso de Guiomar, conjuga en sus distintas formas del verbo: “No solo amar tiene que ser querer a pareja, sino a muchas otras cosas; lo que intento en mi relato es invitar a sentir un poco más, a abrirse un poco a la vida e intentar amarla, sentirla, y por supuesto, practicar lo que te guste. Yo en mi caso expreso mis sentimientos escribiendo, pero también se puede probar a transmitir a través del teatro, de la música…”, continuando la espontánea conexión que entre ellos se establece, Daniel: “La música, por ejemplo, tiene su parte de poesía, por ejemplo, cantantes como Canserbero lograron transmitir cosas con sus palabras y sus canciones”.


Nos quedamos admirados de la diversidad de temas, motivaciones y referentes literarios de los jóvenes, que en menos tiempo del que da un recreo, entre las 11:20 y las 11:40 horas de un día más de la primavera, se han abierto gentilmente a concedernos esta entrevista.


Miguel Vázquez, después de al principio ofrecernos los datos, extrae conclusiones al final: “Uno podría pensar que lo lógico es que sus referencias literarias fueran las que ven en sus clases, pero para mi sorpresa, las tienen también entre variedad de autores que no forman parte del currículum, lo que define que tienen un criterio establecido, y mientras más maduros, más claro todavía”. De entre los premiados, nos comenta, “lo que me gusta es que son trabajos auténticos, en esta época de peligro y riesgo para el certamen, como es la de la inteligencia artificial en la que vivimos. De los que están aquí, sabemos que son trabajos originales por su forma de escribir, por su trayectoria, muchos de los profesores corrigen y reconocen el estilo, sabemos que no lo ha hecho una máquina. De momento, nos escapamos de las garras de la I.A, que debemos utilizarla como una herramienta, y no como un fin”.


A este respecto, María Gracia Herrera incide en que la IA “para el certamen no es nada bueno, habrá personas que, con tal ganar el premio, sean capaces de utilizarla, y ahí se perdería la esencia de lo que es el Certamen, que es una forma de expresión, de representar a nuestro pueblo y de llevar las letras más allá de lo que es el instituto, porque a día de hoy no son tan reconocidas; son importantes, pero la mayoría de los estudiantes están o en Ciencias o en Sociales. Yo estoy en Humanidades, y estoy muy orgullosa de la gente que está en Ciencias o en Sociales, pero siempre escucho lo típico de es que en Humanidades no hacéis nada. Es que (las Humanidades) se infravalora, cuando es muy importante lo que se toca en ese tipo de asignaturas”.


La "blanca cera" y "dulce miel", Anoche cuando dormían y mañana cuando despierten, brotan como bendita ilusión en la colmena literaria de los jóvenes premiados y de otros muchos participantes del Certamen Memorial Rosario Martín, que ahí están, donde habitan las letras, tejiendo relatos y poemas con voluntad honesta y pura.