Opinión

palestina destrozos

 

EL POEMA DE LA SEMANA. Hoy rescatamos el sublime  'Confines', de Carlos S. Olmo Bau, una composición original en la forma poética y sublime en el fondo, que anima a cada uno de nosotros a alzar la voz contra la violencia y la injusticia, como explica el profesor Antonio Martín del IES López de Arenas en el blog 'Un poema cada semana', motivación que nos debe llevar, en ese sentido, a ser imprudentes para a través de la conciencia propia desafiar a los status quo a los que precisamente una actitud rebelde y comprometida, molesta. No nos resistimos a adelantar el final de esta poesía de belleza profunda en la denuncia y, a su vez en los sentimientos, con las que el poeta Carlos S. Olmo Bau nos deleita: (Imagen: Mohammed Talatene).

 

Salimos desnudos a las plazas.
Alzamos la voz.
Le ponemos nombre a los olivos.
Todo con esa impotencia de quienes sabemos
que amarse
no
evita
que
la
sangre
riegue
la
tierra                 

 

 


 

 

VÍDEO POEMA 'CONFINES', DE CARLOS S. OLMO BAU

 

 

 

Carlos S. Olmo Bau, Vilafranca del Penedés (1970), profesor de Filosofía en el IES Jiménez de la Espada de Cartagena, forma parte del equipo organizativo de DESLINDE, el Festival Internacional de Poesía que, hasta esta legislatura, se llevaba a cabo en la ciudad portuaria. Es también uno de los coordinadores en la ciudad de la iniciativa “Poesía por Palestina. Versos contra el Genocidio”. Al margen de su producción filosófica y pedagógica, ha sido antologado en los libros “Anónimos 2.3” (Cosmopoética, Córdoba, 2015), “Contra. Poesía ante la represión” (Coordinadora anti-re-presión, Murcia, 2016) y “Cerca de Hierro” (Vitrubio, Madrid 2022) Además de sendos libros electrónicos de micropoesía en la estela del haiku (“Tentativas contra el verbo” y “El gesto mudo”) ha publicado las plaquettes “De otros tiempos y otras historias”, “Un mar de ausencias… Cuaderno de Cabo de Gata”, “Making Off”, “Ex-libris” y la más reciente “KO Técnico”. Fue coeditor de la revista cultural “El vuelo del flamenco”. Su obra más reciente es “Sobre las sábanas” (Valparaíso ediciones, Granada, 2022)

 

"La poesía, al igual que otras formas de arte, tiene el poder de influir en las emociones y la conciencia de las personas nos dicen. Pero es un hecho que, por sí sola, no puede detener una guerra o conflicto. Poca cosa, nos tememos: ¡ojalá un poema pueda hacerlo algún día, al menos en nuestro interior! Aceptamos que puede contribuir a generar conciencia sobre las consecuencias humanas y emocionales de la violencia... ¿qué podemos hacer desde este sitio, con el poema de esta semana? En un mundo marcado por la violencia y el conflicto, leer Confines puede ser ya un acto de rebeldía absoluto. ¡Imaginad poemas por todas partes reivindicando la paz, mostrando al mundo el sufrimiento de los más débiles frente a las bombas y la violencia!", explica en su análisis del poema el profesor Antonio Martín.

 

"La rebeldía no es solo un acto desafiante ante lo impuesto, también es una grito desconsolado para construir un mundo más justo y pacífico, más amable. La rebeldía de la que se habla en el poema supone levantar la voz contra la opresión, el odio y la injusticia, y abogar por soluciones sencillas: alzar la voz, ponerles nombres a los olivos. Es cierto, que la rebeldía tiene mala prensa, y se intenta disminuir su potencial desde muchos frentes (os lo digo entre paréntesis, queridos lectores del blog: os quieren mansos, no os quieren rebeldes y eso acabará con lo mejor de nosotros mismos), porque parece buscar el caos o la destrucción, pero también puede ser positiva. La rebeldía tiene que ver con el coraje de resistir con dignidad y valentía frente a un discurso derrotista y que no se moja con lo que sucede a nuestro alrededor", prosigue el profesor.

 

"El poema es demoledor... apuesta por ir contra corriente. Ese es el sentido de la imprudencia del que se habla en sus versos. Hay que ser imprudentes, porque posicionarse contra las guerras no conviene; hay que ser imprudente porque se hace necesario desafiar el status quo, romper con la pasividad y atreverse a alzar la voz en contra de la violencia y la injusticia. Ser imprudente, en este sentido, implica no conformarse con la realidad que nos rodea, incluso cuando hacerlo puede implicar riesgos sociales o personales. ¿Qué podemos perder cuando todo está destruido a nuestro alrededor? Carlos S. Olmo Brau lo demuestra con su propia posición vital: ser imprudente significa tener la valentía de escribir y compartir poemas que desafíen las narrativas dominantes, exponer las realidades crudas de la guerra y reivindicar la belleza. Siempre, la imprudencia poética puede inspirar a otros a cuestionar el statu quo, a movilizarse en contra de la violencia y a trabajar por un mundo más justo y pacífico", concluye el profesor.

 

 

Confines

 

CARLOS OLMO

(Imagen: La Verdad).

 

 

Ayer nos vimos
en los confines de la ciudad
un poco más allá
donde sus luces
se erigen
postal portuaria
difuminándose
en la noche.

 

Al otro lado del mundo
cientos, miles
de cuerpos despedazados
se convierten
en sombra
y olvido.

 

En esa conjunción de la vida
y de la muerte,
te amo.
Como te amo en la imprudencia
de la ventana abierta
de par en par,
con esa rebeldía del corazón
que le niega las calles
a los soldados
y busca asilo donde
los árboles subsisten
sin temer a las balas
o a las bombas.

 

Mi exilio eres tú
la mujer
que me rescata del barro
y me yergue
y me impulsa a andar.

 

En esa habitación en penumbra
mis versos se entrelazan a tu pelo
y el techo dibuja atardeceres
anaranjados.


Salimos desnudos a las plazas.
Alzamos la voz.
Le ponemos nombre a los olivos.
Todo con esa impotencia de quienes sabemos
que amarse
no
evita
que
la
sangre
riegue
la
tierra.