Opinión

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Jesús Solano alza su voz para decir basta ya al no reconocimiento de la igualdad económica y salarial de las mujeres en el trabajo, destacando el buen hacer, inteligencia y bravura de las mujeres frente a quienes, con cobardía, incompetencia y ramplonería, tratan de seguir relegándolas en su imparable camino, yendo una vez más al alma más profunda del ser humano, en este caso de la mujer, de manera que realza sus muchas virtudes. Éste es el artículo al completo del magnífico escritor:

 

 


 

 

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La Mujer


La mujer que ha trazado en un mundo de conflictos su cara de desgarro, la gran abundancia en el hambriento, pisada como las hormigas, luchadora de delantal, la que mira el problema de frente y no se asusta del dolor de su cuerpo. La mujer que chilla con las entrañas y no se dobla al viento generando sonrisas para el hombre. La mujer que olvida las palabras mal dichas, que le dio vida al hombre con dolor y en el campo siembra semillas, recoge cosechas y hasta labra la tierra desde que sale el sol hasta la puesta con sus manos, entre hombres, sin que se noten las diferencias.


¿Qué se puede decir, que no le corresponda? A igual trabajo de jornada, que perciba la misma comisión. ¿Es que las manos de las mujeres tienen menos dedos que las de los hombres? ¿Es que las mujeres tienen menos inteligencia? ¿Es que las mujeres son más cobardes que los hombres?


Las mujeres suplican competencias por la igualdad, por los trabajos que hacen mejor que los hombres en muchas ocasiones, vertebrando las conciencias, cuando las cosas se hacen mal y el hombre las elimina, no por sabiduría, sino por la incompetencia concedida por la política ramplona que no entiende de trabajos con amor y paciencia.


En el borde de estos tiempos, las mujeres han demostrado en menos espacio de tiempo del que el hombre ha dispuesto, mayores descubrimientos, amor en el trabajo hasta quedar en estado de surmenage en los hospitales por la minoría de hombres.


En la calle, y junto a las labores en el mundo de los hombres las puso a dedo, que su sitio era en la casa, y lo demás, si sobraba tiempo. Hasta el punto, que se cuenta en los anales de los tribunales, cuando una mujer fue preguntada, en un tribunal de justicia, qué cuanto le pegaba su marido, a lo que la mujer le contestó al Sr. Juez: me pegaba lo normal.


Todo lo que la mujer ha recibido, ha sido sin acierto, ruidos de celofanes, de voces analfabetas, hombres con derecho de pernada, y que algunos todavía quedan.


El vocablo feminista, no tenía que haber nacido nunca en ninguna sociedad desde que el mundo es mundo. La dominación del hombre sobre la mujer nació cuando por primera vez el hombre se da cuenta que la mujer es más capaz de resolver problemas que él nunca pudo resolver, y se aprovechó de la anatomía de aquel momento y de su estructura muscular que la mujer tenía. Así que la fuerza se impuso casi hasta nuestros días, y en casos extremos, dándole muerte por cobardía.


Hasta aquí todo claro, pero ahora qué pasa, es que no estamos lo suficiente cultos para saber las cosas más elementales de las convivencias económicas entre hombre y mujeres.


Hoy no tiene sentido ninguno el poco escrúpulo de los hombres inútiles de memoria que juegan con los verbos desconocidos, con las palabras párvulas y componen discursos con sus hormonas sin madurar.


Ahora que las mujeres han demostrado con creces su buen hacer en todos los campos, ¿dónde están los que cierran las puertas de la igualdad.? Sencillo me lo ponen: En los gobiernos políticos donde el miedo a una degradación de la figura del hombre se ve amenazada por ese sexto sentido de la mujer que ellos no tienen.


Yo respiro en el aplomo de ellas, en sus cuerpos con vida, en el arrojo de sus decisiones, en el misterio de su preñez, en la velocidad de sus reflejos, en el equilibrio por no caer, en su hondura desde pequeñas y en las manos que me acarician.


Ya podéis discutir conmigo lo que queráis, llamarme cualquier cosa, hasta llegar al insulto en las barras de los bares como las comadrejas. Y si tenéis la valentía de hacerlo con educación, siempre estoy dispuesto, como buen Tauro, a defender mi tesis sobre la mesa y en cualquier situación.

 


Jesús Solano
Marchena 23 de noviembre 2023