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El ex eurodiputado del PA y candidato a las elecciones europeas por los andalucistas este año, Carlos Bautista, manifestó ayer durante su conferencia en las jornadas de la UE que se celebran en Marchena, que existe "una corrupción política generalizada en la política andaluza", donde "los socialistas llevan 30 años engañándonos con el eje tecnológico de la A92 que nos vendieron". Bautista expuso una serie de motivos del atasco de Andalucía como la carencia de una Agencia Tributaria Autonómica, el crecimiento insostenible del turismo, "¿quién va a venir a ver Andalucía, Muro de Hormigón?", o la ausencia de un desarrollo sobre los valores culturales de Andalucía: "Da vergüenza ver Canal Sur, llevan 30 años los mismos diciendo las mismas tonterías".


Bautista explicó que el poder político ha jugado con las nuevas tecnologías para proyectar una imagen agradable de Andalucía hacia el exterior pero "no se ha fabricado ni una sola nave desde hace 6-7 años, ni un sólo empleo en el eje tecnológico de la A 92 y ahí siguen los carteles del parque industrial de Mollina, de Antequera, de Osuna...no se puede hacer política de consumo electoral, para producir mentiras y ver cómo engañamos a la gente para que nos vote dentro de cuatro años".

El problema para Bautista radica en que el poder político nacional y andaluz "no reconocen los problemas y están instalados en que la solución viene de fuera". La economía andaluza se encuentra "muy debilitada porque se ha basado en dos valores etéreos, la industria del ocio y de la construcción de la segunda residencia, y cuando hay crisis una familia lo primero que recorta gastos es en ocio, por lo que la economía se ha disuelto como un azucarillo".

Bautista reflejó que la economía andaluza pasó "de la dependencia del centralismo español a la de las subvenciones de la UE como comunidad periférica". En este sentido, indicó varias consecuencias como "el paisaje destrozado de la Costa del Sol" por las construcciones de chalés y hoteles o la carencia de infaestructuras de Andalucía que la una con el eje de Levante y Barcelona, incluso a nivel interno "el agujero de infraestructuras entre Nerja y Adra, y eso que prometieron una autovía en el 95". El líder andalucista insistió en el desaprovechamiento de los recursos naturales: " ¿cómo es posible que una comunidad que es la segunda potencia mundial generadora de turismo tenga los peores datos de empleo de Europa? ¿cómo es posible que teniendo un territorio 80 por ciento rural y agrícola, la agricultura represente sólo el 7 por ciento del PIB?".

En este sentido, Bautista apostó por la creación de una Agencia Tributaria andaluza que recaude a los grandes empresarios que invierten en nuestra comunidad autónoma para que "los beneficios redunden en Andalucía", y criticó que aún el sector del turismo cotice como servicios y no como industrial, lo cual repercute en las arcas del Estado y no en las andaluzas, hechos que traen consecuencias políticas "pues el presupuesto de España lo marcan los catalanes y los vascos, los 60 diputados que tenemos en el Congreso están callados".

Bautista cerró su conferencia con un alegato a la inteligencia y el corazón de las distintas civilizaciones que han poblado Andalucía en su argumentación de crear una verdadera economía social enraizada en las características y potencialidades reales de nuestro pueblo, añadiéndole la oportunidad de transformar la economía debido a la situación de crisis, con innovaciones y nuevas ideas. Bautista se expresó contrario a la globalizacion manifestando que las multinacionales "no se preocupan lo más mínimo por el desarrollo de donde se implantan (incluida Andalucía), y han sido subvencionadas por la UE con la idea errónea de que iban a producir ese desarrollo". Extrapolándolo al caso norteamericano, denunció la implantación de políticas de abaratamiento de precios a raíz de la mano de obra barata ecuatoriana en la producción de plátano y "Ecuador está más pobre que nunca".

Por otra parte, el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Pablo de Olavide Manuel José Terol, se declaró escéptico de la idea de Europa como conjunto, ya que la Unión Europea se muestra, a su juicio, ajena al sentir de los ciudadanos e inmersa en una fuerte cultura de la subvención y sus correspondientes entramados burocráticos. Sí valoró Terol el reconocimiento de los derechos sociales de los ciudadanos a través de la Carta Social y las diferentes recomendaciones que cumple la UE, aunque lamentó la falta de aplicación por parte de los Gobiernos nacionales de tales preceptos.