Juventud

Antonio Jiménez Castillo es marchenero de 26 años y licenciado en Economía por la Universidad de Sevilla. Estas navidades ha recibido con 69 puntos sobre 70 el título que le acredita como la nota más alta del Departamento de Historia Económica de la London School of Economics and Political Science, una de las escuelas de estudios superiores más prestigiosas del mundo, y en el que más de 100 alumnos de todo el planeta han presentado sus tesis, concretamente la de Castillo, como es comúnmente conocido, sobre "Un acercamiento empírico al capital social-innovación en Andalucía", forma parte de la tesis doctoral que prepara en la Universidad de Sevilla. La recuperación de la confianza en todos los sentidos para el resurgir de la sociedad, es una de las pautas que sigue en su forma de pensar y estudios el marchenero, que nos cuenta toda su experiencia en Londres y resalta la importancia del idioma inglés. Entre sus anécdotas destaca la sospecha que desató entre la policía por una errónea vinculación con el terrorismo islámico.


"Iba estudiando, que tenía un examen ese mismo día, con la mochila colgada atrás, las barbas que me había dejado y me viene la Policía Especializada en Terrorismo con una Orden Antiterrorista; claro, estaba al lado del Financial Times, paseando por una zona cara de Londres, cercana al Támesis y leyendo unos apuntes sobre Terrorismo y Globalización con alguna crítica antiestadounidense", señala Antonio Jiménez Castillo, al que comprobado que no guardaba ninguna vinculación con células terroristas, lo dejaron tranquilamente estudiar. Es un ejemplo de que hasta la desconfianza, en este caso enun asunto de índole global, se va instalando en las más avanzadas sociedades como la británica, y tema del que nos hablará largo y tendido el marchenero.


Este marchenero, en ceremonia solemne celebrada en las vísperas navideñas ha recibido la Distinción que le acredita como la mejor nota de los cinco departamentos que forman el área de Historia Económica de la Escuela de Economía de Londres, donde ha cursado en el curso 2008/2009 un Máster en 'Economía Política del Subdesarrollo' (Economy of Late Development) con una tesis final sobre capital social e innovación en Andalucía , todo ello dentro del Área de Economía Política, aplicando parte de la tesis doctoral que prepara en Sevilla, dirigido por el catedrático José Luis Osuna. Ha logrado 69 sobre los 70 puntos posibles en el sistema de puntuación en el que se exigen 50 puntos sobre 70 para aprobar, 60 en adelante para tener mérito y 70 para la Distinción, que la ha logrado con 69 al ser mejor nota.

Las becas Talentia están destinadas a estudios de Postgrado y para alumnos que acrediten un alto nivel de inglés que se ha ido forjando en anteriores estancias en Londres y en Dublín. En la London School of Economy se han formado 13 premios Nobel, como en 1998 el economista indio Amartya Sen, entre otros, además de estar presente la Biblioteca de Ciencias Sociales; 'British Library of Social Sciences'.


Han sido dos años de largos trámites entre finales de 2006 y de 2008 para que Antonio Jiménez Castillo obtenga la tan ansiada beca de investigación para cursar estudios con alumnos procedentes de España, uno más además de él, de Hardvard, Yourkstone o Columbia en Estados Unidos, o países como Pakistán, China o Corea del Sur. De los miles de alumnos que hay en esta Escuela de Londres, sólo 50 son españoles. Allí ha cursado Historia del Desarrollo Económico, Historia Económica de los siglos SXIX y XX, Política Económica.


Fruto de esa globalización más patente en Londres que en cualquier otro lugar del mundo, o quizá debido a una anécdota fruto de un alto grado de casualidad, cuenta Antonio Jiménez como un vagabundo, constatando por el acento que tanto él como un amigo que le acompañaba en un paseo eran sevillanos, les llevó “cuando notó que éramos andaluces, a un local donde Pepe Marchena tocó por bulerías en 1969, nos contó que lo admiraba y nos dijo que era de la Línea de la Concepción, que había conocido a una inglesa, que se separó y que desde hace 25 años vive en la calle”, relata Castillo sobre este rocambolesco encuentro.


Al hilo de la anterior circunstancia con lo que ha sido su tesis final del Máster en la escuela de Economía de Londres, Castillo explica que "nuestro desarrollo ha llegado más tarde que países como Francia, Gran Bretaña, Suecia de la Europa Moderna, por lo que es normal que si hace 30 años éramos un país subdesarrollado aún la presencia de españoles en el extranjero no sea muy alta, pero también es cierto que cada vez es mayor favorecido por las becas Erasmus y los distintos tipos de becas".


Algo fundamental en un estudiante que salga al extranjero, y sobre todo a Londres, es la necesidad de saber inglés: "Ha sido duro porque ha habido clases presenciales lógicamente todas impartidas en inglés, y lo más difícil, exposiciones, debates sobre determinados temas, en los que ha habido que hablar en público o salir al escenario a dar explicaciones, aunque no se me ha dado tan mal como pensaba al principio".


Castillo tuvo que superar el examen de acceso a universidad extranjera y estudió “ocho horas diarias” de perfeccionamiento de inglés durante el año antes de incorporarse al Máster, a esa Londres “muy cara, muy bohemia y muy fría”, donde “lo de la comida lo llevaba fatal, me llevaba chorizo y jamón de mi casa cuando me fui y en unas breves vacaciones, porque eso del fish and  chips no va conmigo”.


No existe definición exacta para lo que es el capital social, si bien se entiende que es el juego entre las relaciones sociales y la economía, donde, para Jiménez Castillo "gran parte de todo pasa por la confianza; ¿por qué España es un país menos desarrollado que los anglosajones? la confianza, la cooperación, genera beneficios en contraposición con la desconfianza, un ejemplo que te puedo contar es cuando te montas en el autobús, aquí hay hasta cámaras de seguridad en los autobuses, en Londres me quedé de piedra cuando me saqué del bolsillo 1,5 libras para pagar 2 libras del billete y se levantaron cuatro personas que se habían dado cuenta que no tenía monedas para completarme el resto". Ya a nivel de la economía más cotidiana, "en cualquier arreglo doméstico no es raro que te engañen, que te estafen, en Inglaterra y en el resto de Europa eso pasa menos", indica el economista marchenero.


De todas formas, esa economía sostenible londinense tiene algún lunar negro como las tradiciones que se empeñan en mantener los ingleses: “el metro anterior a la Guerra Mundial, que es un símbolo para ellos, está muy viejo y muy sucio, es algo realmente insólito en una ciudad monumental de bellos teatros, con el Bing Bang, los amplios parques y zonas verdes, el Palacio Real, el Parlamento…, y luego también me llama la atención que apenas hay rascacielos, que son todos barrios de casitas”.


Continuando estrictamente con la economía, los anteriores ejemplos son los que le llevan a Castillo a la base de sus reflexiones teóricas sobre la economía: "Si no inviertes, no te arriesgas, no generas, y ese es el problema de la crisis económica internacional, que nadie se atreve a invertir porque no sabe si lo va a recuperar, lo incongruente de todo es que es el mismo sistema el que nos ha llevado a la crisis" comenta recordando el ejemplo de ls hipotecas basura, y "ahora el banco no da dinero porque desconfía que la gente se lo devuelva, y el problema es que los Gobiernos ya le han dado dinero a los bancos y la situación sigue igual".


Castillo es contrario a un reflotar de la economía a través de bajos salarios y escasas inversiones, "como ahora lo hace China" y apuesta por la innovación, que aplicado a la economía no es más que "buscar nuevas aplicaciones a algo existente, saber de márketing, de nuevos diseños internacionales, o compartir información, por ejemplo, en Silicon Valley, en Estados Unidos, se aplica un modelo de trabajo en el que los investigadores de un mismo complejo de empresas investigadoras pasan de unas otras prácticamente de un día para otro, por lo que se favorece la innovación".


Este ejemplo lo aplica Castillo al producto andaluz por antonomasia, el aceite de oliva: “Italia, lo embotella, lo comercializa y lo vende en cualquier supermercado de Londres a 10 euros medio litro, hay que innovar en márketing, acaparando la mayor parte de la producción, el embotellado, el envasado, la venta, la comercialización directa con las empresas de alimentación y los distribuidores, en Andalucía se podría contar con una marca propia y hacer todo eso”.
Para Jiménez Castillo, no sólo se trata de conceptos económicos, sino de que “la sociedad no sea cobarde, que tenga una cultura emprendedora, que apueste por la educación, que sepa inglés, que no se conforme con depender de los demás y tenga iniciativa”.


Se nota que este estudiante marchenero se planteó estudiar Filosofía antes de decidirse por Económicas. Entiende ambas disciplinas íntimamente relacionadas y no le faltan ejemplos totalmente reales para explicar la mentalidad humana y social aplicada a la economía: “Decía un filósofo griego que no importa la cantidad de años que se vivan, sino la calidad de éstos, y llevamos una época en Andalucía y en España, y también pasa en Méjico donde se intentan comparar con Estados Unidos, de mentes acomplejadas, de una sociedad que se mira en el espejo de los demás y que busca quedar por encima del otro, que quiere y ha tenido un piso en la playa, el carné del Betis y el último coche de alta gama, la felicidad dependen de lo que proyectan los demás; frente a eso hay que tener confianza en la felicidad propia, la alegría se enriquece de amargura, el optimismo de negativismo, la luz se nutre de la oscuridad”.


Antonio Jiménez Castillo lee “entre cuatro y cinco libros por semana” de Filosofía, Sociología y Economía Política principalmente. Ahora tiene encima de la mesa la ‘Decadencia de Occidente’, de Splenger (SXVII) en la que explica cómo y por qué surgieron las estructuras de la economía, política y sociedad actual en la Grecia clásica y por qué en aquella época en concreto y no antes ni después; o ‘Sobre la Economía y sus métodos’, de Juan Carlos García Bermejo, sobre filosofía económica, además de la Antología de Textos Políticos de Rosseau, Kant y Descartes, entre otros autores modernos.


“Pero no todo son cuatro libritos y un cursito, hace falta disciplina, interés por las cosas, ganas e intuición”, afirma Castillo, que piensa que el mercado laboral andaluz “no utiliza el potencial investigador que tiene, a las empresas privadas les cuesta mucho contar con jóvenes investigadores, hace falta una cooperación entre el sector público, el privado y el capital social para otorgarles esa confianza y producir en sí una recuperación de la confianza de la sociedad en todos esos sectores y por consiguiente en la propia economía”.


Para el futuro, las puertas de Londres y de la Escocia de castillos e inmensos parajes verdes que ha podido visitar, así como las de Europa están abiertas para Antonio Jiménez Castillo gracias a sus méritos y formación, y aunque ahora se centre en concluir su tesis doctoral en Sevilla y en un futuro en comenzar en el mundo académico universitario, su formación y conocimiento del inglés le permitirán tener opciones de volver. Sin embargo “como en Andalucía no se vive en ningún lado”, sentencia, eso sí, no sin antes dar un mensaje a la sociedad en general de esa confianza que él mismo promueve fruto de sus estudios económicos y de su propia visión personal: “No todo el mundo tiene por qué aspirar a ser universitario, eso genera mucha frustración en quien no lo consigue o en quien lo consigue pero no encuentra salida, cada uno tiene que ser conscientes de sus capacidades, y el entorno favorecer y potenciar las que mejor pueda desarrollar un joven, eso es algo que se escapa a muchos estudios, pero que es básico e imprescindible para empezar a recuperar desde la persona la confianza en la sociedad y en la economía”, concluye Castillo.
 

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