Juventud

Francisco Javier Cortés Pazos es un marchenero que ha cursado 5º de Magisterio y el Curso Puente de la licenciatura de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en Atenas, capital de Grecia. Para él, esta beca Erasmus, ha sido "la mejor experiencia de mi vida" tanto por la formación que le ha supuesto el año entero como por la posibilidad que los vuelos baratos le han dado de recorrerse el mundo desde Estados Unidos a Turquía, pasando por Alemania, República Checa, Holanda, Dinamarca, Hungría, Italia, Egipto o las propias y maravillosas islas griegas. Todo un trotamundos a sus 23 años nuestro marchenero.


El verano pasado ya vivió en San Diego, en Estados Unidos, donde este año ha vuelto a ir gracias a los vuelos baratos y a los amigos que lo han acogido allí, en cada viaje. En tierras norteamericanas cultivó el idioma inglés, que aparte de serle una ventaja para dominar situaciones propias de la comunicación entre estudiantes internacionales, es una de sus metas debido a que tiene en mente realizar el Máster de Bilingüismo para profesorado de ESO y Primaria por la Universidad de Sevilla para el futuro de mayor presencia de clases en español e inglés en nuestras aulas.

Hace ya casi un año y hasta hace apenas dos meses, ha permanecido diez meses de su vida en una capital cuna de la Humanidad y de la Historia como Atenas, en la Universidad de Grecia, terminando sus estudios de Actividad Física y Deporte: "La verdad es que la experiencia ha sido muy buena, la mejor de mi vida", manifiesta desde un principio Fran.

En primer lugar, Fran adquirió la beca siendo uno de los mejores expedientes de su licenciatura, y posteriormente, entre los 65 optantes a la Erasmus que realizaron el examen dentro de su facultad, fue la segunda mejor nota.

A continuación, su piso de alquiler lo vio por internet y ya fue a Atenas habiendo quedado con una estudiante polaca y otra francesa estudiantes de Derecho y Económicas. Posteriormente se incorporaría un valenciano, aunque siempre el idioma en el que entre todos hablaron ha sido el inglés.

En cuanto a su recibimiento en la Universidad junto al grupo de Erasmus, Francisco Cortés expresa que "todo fue realmente bien, allí tenían todo organizado y durante la primera semana, antes de comenzar las clases, realizamos una serie de visitas a la ciudad donde nos introdujeron a todo lo referente a la cultura griega, sus tradiciones gastronómicas, la bebida típica de allí que es el takómelo, una especie de chupito con miel caliente, conocimos los bailes típicos, los monumentos más conocidos o las colinas con vistas al Partenón".

Posteriormente, las clases se han impartido en inglés en asignaturas teóricas como Psicología del Deporte, mientras que han realizado prácticas de fútbol, esquí o deportes acuáticos como el piragüismo en instalaciones "muy modernas gracias a que en 2004 se celebraron los Juegos Olímpicos en Atenas y muchas infraestructuras las utiliza la Universidad".

Y en Atenas en sí ha visto Fran una situación realmente especial en muchos años como el estallido de las revueltas por la crisis: "Ha sido una situación caótica por la crisis, con pequeños y medianos supermercados arruinados económicante, con muchos robos", manifiesta seriamente el estudiante marchenero, que destaca la inmensidad de la polis ateniense, donde viven 7 de los 12 millones de habitantes de todo el país helénico.

Por otro lado, "he visto una ciudad con muchos inmigrantes y extranjeros, muy cosmopolita, y eso me ha ayudado adaptarme muy bien también", aunque además del inglés, ha logrado "entender el griego hablado, aunque no escrito".

Una ciudad Atenas, en la que Fran se ha hecho ya famoso entre las taquilleras de la Acrópolis, "que me saludaban ya y todo cuando iba con alguien", manifiesta orgulloso de haber recibido tantas visitas de amigos a la ciudad griega, entre ellos marcheneros amigos de siempre y sus propios padres. A muchos de ellos también ha llevado al primer estadio olímpico de la Era Moderna, el Panathinaikos, donde se celebran actos como la finalización de recorridos de maratones benéficas, la clausura de las propias Olimpiadas o celebraciones como las de la victoria en la Eurocopa de Grecia en 2004.

De esta forma, aparte de la magnífica experiencia, Fran ha sacado tiempo debajo de las piedras para conocer el mundo, y si no dar la vuelta a él, sí ser hoy por hoy un privilegiado en cuanto a número de enclaves mundiales variopintos que ha llegado a conocer, y lo que es más importante, casi siempre de la mano de sus amigos.

A Estados Unidos, volvió para conocer Los Ángeles, donde lo vemos en el trozo de Arnold Schwarzeneger en el paseo de la fama y en Beverly Hills, Las Vegas con sus concurridas piscinas o Miami con los tradicionales puestos de socorrista en las playas, también las monumentales cataratas del Niágara, heladas en el mes de marzo, o el imponente Rockefeller Central Park de Nueva York, o incluso las inmediaciones de la Casa Blanca en Washington, donde vio también el Golden Gate o el Capitolio. Lugares de gran fama mundial, sin olvidar la campana de la Libertad que representa la Independencia Norteamericana, y que se encuentra en Philadelphia o el Lombard Street, puente famoso de San Francisco.

En el centro de Europa no ha pasado por alto Francisco ciudades como Budapest, Colonia, donde lo vemos con la catedral al fondo, Copenhague, posando con su sirenita o aventuras como las egipcias haciendo surf en el desierto y viendo esfinges de otros tiempos, o ante el duomo de Milán.

También ha estado en países como Alemania que le ha sorprendido por su modernidad, organización y sobre todo por sus precios más asequibles de lo que se piensa. Ha estado además de en Colonia, en la capital, Berlín, en el Branderburger, símbolo de entrada a la ciudad, además de haber visitado Munich.

No se puede olvidar su viaje a Amsterdam o a Praga, símbolos de la coqueta Europa central y de los Países Bajos, o incluso el puente entre Occidente y Oriente, como diría Serrat en su canción de Mediterráneo desde Algeciras a Estambul. Allí ha pisado la Mezquita Azul o el Gran Bazar, uno de los mercados más grandes del mundo, en esta ciudad crisol de culturas por excelencia.

Y vuelta a Grecia, donde en la última semana Francisco Cortés Pazos se encontró en una última semana ya "sólo con los compañeros habiendo terminado sus estudios, con Atenas sin transporte público, huelga de aviones y todo convulsionado, ya con el curso acabado", por cierto con un excelente expediente cercano al 9, prueba de que "da tiempo de estudiar y de viajar y pasarlo bien, esta experiencia se la recomiendo a todo el mundo, porque sobre todo, te formas como persona y más en esos momentos difíciles" como el anteriormente reseñado. 

Seguro que en esa semana tuvo tiempo de organizar en su mente todo lo vivido en sólo 10 meses, sí, ni un año completo, increíble pero cierto, y en el que no se dejó Fran en su olvido esas islas griegas prodigios de la naturaleza que había ido visitando durante todo el año: "Kefallonia, Itaka, Mirtos, o la maravillosa isla de Zakhyntos donde se encuentra una de las consideradas tres mejores playas del mundo junto a otras dos de Nueva Zelanda e Indonesia. Se lo recomiendo a todo el mundo porque viajar por las islas griegas, además, resulta barato". Las imágenes hablan por sí solas de las fascinación y encanto de estos inigualables enclaves.

 

Ha estado Fran en la llanura de Tesalia donde tocan el cielo los monasterios de Meteora o en el cabo de Sounion, donde sobresale la imperial vista del templo del Dios de los mares de un planeta que no ha parado de rotar en la vida y obra de Francisco Cortés Pazos en diez meses inolvidables de su vida que pretende prolongar con su próximo objetivo: Asia, donde tiene previsto un viaje a Tailandia, Indonesia, Vietnam...¡Ni Poseidón agitaría la tierra como este incansable explorador Marco Polo marchenero al que nada se le resiste!