Juventud

 

Las más de 500 personas, en su mayoría jóvenes, que se dieron cita en la noche del viernes en la Sala Municipal de Cultura,  disfrutaron durante algo más de una hora con la magnífica interpretación de los jóvenes actores del grupo No me lo creo teatro. En una sociedad cargada de problemas, siempre es de agradecer un rato de evasión y de diversión, y eso fue, ni más ni menos, lo que estos chavales consiguieron con su Circo de las Tonterías, obra escrita y dirigida por Antonio Ludi.


Fue una sucesión de carcajadas desde su entrada al escenario, con un público entregado, en perfecta comunión con los actores y actrices, que dibujaron sobre la Sala de Cultura un paisaje de frescura y de optimismo. Teatro gestual en su máxima expresión, incluyendo extraordinarios monólogos y diálogos muy conseguidos.

Y comenzó la función! Se alzó el telón con la representación del número del baile, un recorrido por la historia de la danza a través de época y estilos, que hizo las delicias de los espectadores, quienes participaron activamente en este número, así como en otros, a lo largo de toda la noche.

Así nos fueron mostrando el nacimiento de las danzas propias de la Prehistoria, la civilización egipcia, las marchas militares, los bailes de sociedad, el rock and roll, el zapateado irlandés o el reageton, sin olvidar a la popular Macarena o los célebres Pajaritos, para finalizar con un baile romántico en la intimidad de la penumbra.

Y la fantasía del circo camina sin solución de continuidad. El payaso conductor de la función nos presenta a los personajes más variopintos: la mujer que más tiempo aguanta sin respirar, el malabarista que es capaz de lanzar al aire una pelota con las dos manos y recogerla sin que caiga al suelo, el hombre más rápido que una bala que devora un suculento bocadillo con extraordinaria parsimonia, la acróbata que es capaz de subir y bajar de una silla con el riesgo y el peligro que ello conlleva... todo con la pantomima por bandera y lo absurdo como denominador común. 

Maravilloso el número de la radio, supuestamente encima del taburete, cuyos cambios de sintonías y de ritmos manejaban a su antojo del devenir de los personajes.

Magnífica la parodia del enamorado, el contrapunto de las flores y la poesía de él con la pasión por el heavy metal de ella, para que finalmente triunfe al amor, a costa de unas flores y unos versos destrozados.

El punto final lo puso una original coreografía de la canción Te quiero de José Luis Perales, con todos los actores y actrices en el escenario a modo de despedida, quienes recibieron los vítores y aplausos de los espectadores.

Al final de la respresentación, Antonio Ludi, actor, educador teatral y payaso profesional, quien se encontraba acompañado de Paco Rey, padre de dos de los actores, mostraba satisfacción con la labor realizada a lo largo de todo el curso denominado Experiencias creativas jóvenes, subvencionado por la Diputación Provicial de Sevilla y cuyo colofón ha sido la puesta en escena de este Circo de las Tonterías, cuya función fue sencillamente genial.