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Una marchenera licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Sevilla, Beatriz Crespo Salvador, ha culminado hace escasamente un mes una ronda de apasionantes viajes por Europa que le llevaron a finalizar su carrera en Sheffield (Reino Unido) a través de la beca Erasmus, a trabajar como monitora de español en una capital mundial como Londres y a impartir clases como profesora en prácticas en la Universidad de Florencia, enclave de explosión cultural renacentista, lo que le ha servido para aprender italiano.


Beatriz Crespo Salvador ha vivido en dos años intensamente su experiencia europea de culminación de carrera y primeras prácticas laborales en el extranjero. Ha pasado por tres importantes ciudades de dos países muy diferentes y al idioma nativo español se le ha de añadir el inglés y, desde este verano, el italiano. Lo mejor de todo es el futuro que le aguarda, ya que aún tiene 24 años.

Esta marchenera decidió estudiar Filología Inglesa por la Universidad de Sevilla, donde comenzó sus estudios a finales de 2003, al borde de la mayoría de edad, y curiosamente Beatriz llevaba ese destino casi grabado en su nombre, no ajeno a la monarquía británica, y en uno de sus apellidos Salvador, pues en italiano Salvatore, es un nombre o apellido común en el país transalpino.

En primer lugar, Beatriz decidió estudiar Filología Inglesa por "el gusto por los idiomas, contar con una posibilidad de mayor salida al mundo laboral" y en un futuro poder ejercer en "la traducción e interpretación en empresas, en cualquier ámbito de relación con el extranjero", indica la licenciada marchenera.

"Aunque las clases ya en Filología se imparten casi todas en inglés, escuchas, pero no se desarrolla mucho el habla, es algo que ocurre incluso en las carreras de idiomas", señala, por lo que para completar su formación no dudó en salir al extranjero en septiembre de 2007 solicitando la beca Erasmus de la Unión Europea para realizar el 4º curso de su carrera, al completo. Maletas y avión por lo tanto, Beatriz se dirigió al Reino Unido.

Esto le llevó a permanecer en Sheffield, ciudad inglesa marcadamente industrial y famosa por su alto número de estudiantes, situada en el centro norte de Inglaterra. Es por ello por lo que "existen muchas facilidades para los estudiantes, ventajas, descuentos en todo tipo de comercios, para pubs y fiestas, para el transporte...", indica Beatriz.

En contra de lo que se pudiera pensar del ciudadano inglés ecléctico, en esta ciudad del Norte de mediano tamaño y alta población, más de 500.000 habitantes, "la gente se mostró siempre muy amable".

Ya en la Universidad, Beatriz destaca la "calidad" del sistema educativo británico, que "no se guía por clases magistrales en aulas con una gran cantidad de alumnos", explica, sino que apuesta por "complementar las clases teóricas con seminarios prácticos en grupos muy reducidos más o menos de unos diez alumnos".

De esta forma, "se propicia mucho la conversación y el buscarte información por tu cuenta para estudiar las materias", ya que "suelen ser pocas asignaturas, pocas horas presenciales, en mi caso seis a la semana, pero luego has de emplear mucho tiempo en currártelas y en esforzarte mucho para aprobar".

Con este sistema de estudio, explica Beatriz, "también se fomenta mucho el acudir a la Biblioteca", que "no tienen ni punto de comparación con las españolas, en todo, en diversidad de material, en la facilidad para buscar documentación rápidamente, en la calidad y organización de los archivos, en nuevas tecnologías, instalaciones, incluso en una de ellas había dentro una Mezquita para los musulmanes", prueba inequívoca de la alta presencia de asiáticos en el Reino Unido en general y también especialmente en Sheffield, de donde a modo anecdótico podemos decir que tuvo lugar en 1857 la fundación del primer club de fútbol, el Sheffield Football Club, actualmente en categorías regionales.

"La facilidad y buenas condiciones" de la residencia de estudiantes a la que optó Beatriz en su primera experiencia en el Reino Unido, con servicio de comedor, vigilancia externa e internet entre otros servicios, le favoreció una "rápida adaptación" después de que "me costó mucho trabajo decidirme a venir por motivos familiares, pero ahora no me arrepiento y siempre he tenido el cariño y el apoyo de mi madre a la que le doy un diez en cómo se ha portado conmigo desde la distancia".

"Te cuesta un poco el clima, la comida inglesa que es toda de mucha fritura, aunque también pizzas y pastas, y por lo demás los horarios de la Universidad no son tan distintos, salía a las ocho de la mañana para la Universidad y volvía a las cinco de la noche, que ya era de noche a esa hora, pero te acostumbras", señala.

Algo muy positivo del carácter cosmopolita y estudiantil de la ciudad de Sheffield es que "pude conocer a compañeros de Irán, Grecia, Italia, Rumanía, Francia, también españoles...", todos ellos estudiantes de Filología Inglesa que "en casi todos los casos tienen mejor nivel de inglés que los estudiantes españoles", indica Beatriz, que reconoce que el idioma común lógicamente inglés entre ellos a la hora de conversar fue fundamental para sus progresos y que acabara su beca Erasmus nueve meses después, ya en junio de 2008: "Acabas cogiendo la dinámica de pensar en inglés en la vida cotidiana, hasta he soñado en inglés", expresa Beatriz.

Estando en Sheffield nueve meses, la cercanía relativa con el norte del Reino Unido, es decir Escocia, le permitió conocer Edimburgo, además de viajar a Dublín, capital de Irlanda, Cambridge, Oxford, la isla de Gales...entre otras muchas ciudades, además de alguna que otra visita en su posterior estancia en Londres.

Ya en la capital del Reino Unido, Beatriz comenzó su andadura en junio de 2008 con una beca para la formación en prácticas, dentro del departamento de español de la Escuela de Idiomas British International School, como subdirectora, donde preparaba las clases y acompañaba en actividades extraescolares a alumnos de equivalente a la Secundaria española y se encontró con algunos de los problemas de adaptación que a veces suceden pero que pudo superar, referente al tema de la vivienda.

"Esta vez ya no me quedé en una residencia, vi una casa por una agencia italiana de Sevilla, en la que la oferta era muy buena, pero no me decía el precio ni con quién viviría. Al final me arriesgué y cuando llegué al apartamiento estaba en unas condiciones supersucias, con unos personajes que vivían allí...".

Beatriz aguantó una semana en la que "quiero agradecer el comportamiento que tuvo conmigo el Consulado español, ya que la agencia no me quería devolver la fianza de 300 euros, de hecho no me la devolvió, pero me respondieron rápidamente a un correo electrónico interesándose por la cuestión y me informaron de que en ese mismo piso ya habían sucedido cosas parecidas y con la misma agencia y que ya posteriormente echaron a las cuatro personas que vivían allí por las quejas de los vecinos, los Servicios sociales del Ayuntamiento de Londres también se portaron muy bien conmigo".

Después de este accidentado comienzo, durante esos tres meses conoció a muchos compañeros italianos que trabajaban en esa escuela de Idiomas y a un par de españoles con los que convivió ya "muy bien" pacíficamente en un apartamento que para más inri tuvo la suerte de ser "un lugar al lado del río, las casas muy pintorescas con un gran colorido, sus tejaditos, zonas verdes, lagos alrededor, un sitio idílico vamos".

Desventajas de una ciudad como Londres hay algunas como gastar "unos 30 euros semanales en metro, ya que la escuela estaba ubicada a una hora en metro" del lugar donde residió durante tres meses en los que fortaleció aún más su aprendizaje del inglés, que le aportó "más independencia al tener que salir y moverme por una ciudad como Londres sin quedarme ya en una residencia" y también enseñando español a ingleses con lo que ello implica de esfuerzo y trabajo de traducción continua, además de labores como "organizar las clases y actividades para los alumnos".

 

Para continuar con su recorrido por Europa, cambió de aires en su último destino Beatriz, este mismo verano que acaba de terminar, ha dejado la marchenera su huella por Italia, por Firenze renacentista de Miguel Ángel, de Leonardo Da Vinci, la Catedral, y Patrimonio de la Humanidad en un conjunto histórico inagotable de arte, talento y tradición.

En esta ciudad llamada Florencia, coqueta y manejable en espacios al no ser demasiado extensa, lo es más su merecida fama sin duda, Beatriz llegó fruto de una beca Leonardo Da Vinci para prácticas en empresa, en este caso en la Universidad de Florencia.

"Florencia parece un museo andante, tienen un encanto y una esencia muy bonita, es como si hubiera retrocedido el tiempo cuando paseas por la ciudad, con un enorme movimiento de pintores en las calles, cantantes en las plazas".

En esta ocasión, Beatriz compartió piso con una compañera onubense, y las otras dos plazas se la fueron alternando en el tiempo una ecuatoriana, una austríaca, una francesa y una alemana, todas ellas estudiantes de italiano, y que se comunicaban con "el inglés como idioma común".

En la Universidad de Florencia fue auxiliar del profesor de clases de español para alumnos italianos, con lo que el hecho de compartir el inglés en su vivienda y mejorar "las palabras básicas de italiano que chapurreaba a su llegada" gracias en parte a los italianos que había conocido en Londres, constituyó toda una nueva e interesante experiencia para Beatriz.

"He aprendido un montón de italiano", señala, para lo que se ha visto desenvuelta en el sentido de que "ya de oído se me dio muy bien entenderlo, y al final me he defendiendo también hablando".

De la Universidad expone que "el tipo de clases es más parecida a la de la Universidad española, con más horas lectivas presenciales y de lecciones teóricas", y "también en instalaciones".

El desenvolverse hablando italiano, destaca Beatriz, se debe "a los muchos y buenos amigos italianos que he hecho en la Universidad", en  muchos casos los alumnos y alumnas de similar edad a la de Beatriz y con quienes también ha aprovechado para salir a conocer Italia y la propia ciudad de Florencia, y por supuesto, también pasar ratos de diversión.

Otro tópico roto al igual que sucediera en Sheffield, es que probablemente el italiano no sea tan educado en las formas de templanza como el inglés, aunque "han sido corteses, educados y muy puntuales", manifiesta la licenciada marchenera.

Con este grupo de amigos ha conocido ciudades de diversos puntos de Italia como las propias Roma y Venecia, que no necesitan presentación, pero también "pequeños pueblos maravillosos de la Costa del Norte con casas en los acantilados y un mar precioso" que asegura que es "muy recomendable" para visitar, concretamente la zona se denomina como "Cinqueterre" y cierto es indagando un poco que resulta realmente fascinante verla en imágenes con Parque Nacional y playas en un conjunto natural majestuoso.

Y a la hora de regresar "te da un bajón, yo no me quería volver" manifiesta Beatriz, "más que nada por la gente que has conocido porque cuando te vas de Marchena sabes que vas a volver y tus amigas van a estar ahí, pero cuando dejas personas que has congeniado muy bien en tres meses, te queda una incertidumbre muy grande"

En todo caso, "sigo en contacto con ellos por internet, también con muchos españoles que conocí allí, yo quiero volver a Florencia, y seguir saliendo al extranjero, cuando te haces independiente lo que vas viviendo lo disfrutas y lo valoras, todas estas experiencias me han aportado muchísimo, me han servido para crecer mucho como persona, me ha enriquecido cada viaje, todo lo que puedo decir es bueno", concluye.

Las intenciones las está demostrando con hechos de momento y ahora se encuentra en proceso de inscripción en el Máster de Comunicación Internacional, Traducción e Interpretación de la Universidad de Sevilla para "irme algún día a trabajar en el extranjero".

Tiempo tiene por delante y ante sí ya la trayectoria de un cruce de caminos tan satisfactorio y lleno de vivencias como este Sheffield, Londres, Florencia, Reino Unido e Italia, Italia y Reino Unido, en el corazón de una marchenera que quiere seguir conociendo países a través de su esfuerzo, su capacitación y su apertura a desarrollarse profesionalmente en cualquier rincón del mundo con español, inglés e italiano enfundados en su alma de políglota.