Juventud

La Atlántida fue un territorio perdido hace miles de años, lleno de sabiduría y una civilización superior y del que Platón hizo referencia en algunas de sus obras, a raíz de lo cual las referencias literarias, históricas y estudios geológicos han ido componiendo un puzzle con pistas pero sin solución definitiva, al que Martín Polo y Javier Luque tratan de aportar un importante y transversal grano de arena para dar mucho que hablar en el Congreso Nacional de Jóvenes Investigadores en el que expondrán el 27 de septiembre representando al IES López de Arenas.


Martín Polo y Javier Luque, son dos alumnos de 2º de Bachillerato del López de Arenas que quieren poner el colofón a su etapa de instituto con un trabajo realmente encantador, de leyenda, de mito y probablemente de realidad, de ese misterio de lo que ocurrió hace miles de años, probablemente adornado por la maravillosa literatura de filósofos como Platón, pero visto desde un contexto histórico, realmente apasionante, tanto que si el Quijote de la entrada del instituto hubiera sabido de ella, capaz hubiera sido de alzarse con Rocinante a la mar.

Incluso desde un punto de vista científico, es un trabajo enormemente atractivo en cuanto a la localización de un terreno que se ha ubicado en distintas partes del planeta, principalmente "más allá de las columnas de Hércules", situadas en la antigüedad en el estrecho de Gibraltar de hoy en día, y para colmo para los amantes de la etimología con una raíz indoeuropea de la palabra realmente interpretativa, pero que sin embargo también ha puesto a la investigación en la pista de muchas realidades o visos de que al menos algo de cierto, real y verdad pueda haber en todo aquello.

Misterios de un globo de la tierra que en el siglo V a de C aún no estaba configurado ni como globo con la consiguiente oscuridad y tinieblas de espacios por descubrir y fenómenos a medio caballo entre lo natural y lo divino que fascinaban a los intelectuales de la época y creaban todo tipo de sensaciones, desde los deseos de aventura hasta el miedo de lo desconocido, que aunque nos pudieran parecer exageradas viendo los avances de hoy en día, siempre nos llevan a pensar que en el día de mañana los habitantes del quinto milenio después de Cristo nos verán probablemente como nosotros a los humanos de entonces.

Martín Polo, con apellido de conquistador, y Javier Luque, descendiente de un apasionado del mundo grecolatino como Pepe Luque, tienen ya de por sí en los nombres que llevan consigo una huella con la que arrancar con buen pie en el mundo de la investigación histórica.

Y visto el trabajo y que poco a poco en los ensayos mejoran muy satisfactoriamente en la forma de exponerlo ante 20 minutos algo crueles que en teoría se le presentan, ya que es difícil explicar tanto en tan poco tiempo ante el jurado del Concurso Nacional de Jóvenes Investigadores ese martes 27 en Mollina (Málaga), se puede decir que a poco que lo defiendan como nobles guerreros convencidos de la virtud de sus armas, van a tener posibilidades de alcanzar puestos privilegiados en el reinado que compondrán los mejores trabajos de España, seleccionados ya 40 de más de otra preselección anterior de 200.

Son Javier y Martín un grupo de trabajo de los únicos 3 de toda Andalucía que nos representarán, y ya eso es un orgullo para el IES López de Arenas y para Marchena, pero más lo es descubrir las vertientes con las que cuenta este trabajo en el que se refleja que así decía Platón en la obra Critias, historia que le fue transmitida a un viejo legislador de Atenas, Solón, al que le había llegado a través de un sacerdote de Isis en un viaje por Egipto y quien a su vez se la narró al bisabuelo de Platón, y éste, finalmente, a su abuelo, por quien llegó al filósofo:

"Sí, Solón, hubo un tiempo, antes de la más grande destrucción por las aguas, donde la ciudad que es hoy de los atenienses era, de todas, la mejor para la guerra (...) En ese tiempo se podía pasar por este mar (¿el océano Atlántico?). Había una isla delante de ese pasaje que ustedes llaman las columnas de Hércules (...). Ahora bien, en esta isla Atlántida, sus reyes habían formado un gran y maravilloso imperio (...). Esta potencia, habiendo concentrado todas sus fuerzas, emprendió de un solo impulso la dominación de vuestro territorio y del nuestro y de todos los que se encuentran de este lado del estrecho. Fue entonces, oh Solón, que el poderío de vuestra ciudad hizo estallar a los ojos de todo su heroísmo y su energía. Porque la venció por sobre todas por su fuerza moral y por el arte militar (...)Pero en el tiempo que siguió hubo terremetos espantosos t cataclismos. En un solo día y en una noche terrible, todo vuestro ejército fue tragado de una sola vez por la tierra, y asimismo la Atlántida se sumió en el mar y desapareció. Es por esto que aún hoy en día este océano es difícil e inexplorable en el osbtáculo del fondo fangoso y muy bajo que la isla, al hundirse, depositó".

También es conocida la Atlántida como el territorio que quedó en manos del dios Poseidón, entregado por los dioses del Olimpo y cuya región más rica deja a su hijo, el rey Atlas, en un mundo avanzado en agricultura y en minería con una posterior distribución justa del trabajo por parte de los sabios que la gobernaban y que hacían que fuera territorio de enorme felicidad entre sus habitantes. De ahí que los alumnos consideren en sus conclusiones que probablemente la idea de Estado que crece mediante el progreso racional impulsada por Platón, tenga a la Atlántida como la raíz de ese concepto que a lo largo de su obra desarrollaría.

Se habla de esta segunda Atlántida de anillos concéntricos de oro y cobre, de paredes de plata, de círculos concéntricos y puentes y túneles por tierra y mar en torno al centro de poder, creando una esfera especialmente imaginativa, pero con la paradoja de que guarda ciertos paralelismos conceptuales y de base con la estructura que tenemos hoy en día en los Estados occidentales. En ese entorno de riqueza y progreso, la degeneración de sus habitantes hace que acabe hundida por Zeus en los océanos.

A raíz de ahí se han ido descubriendo teorías como que los habitantes cartagineses fueron seducidos por la frondosidad y fertilidad de estas tierras, prohibiendo los señores de Cartago que se desplazaran más habitantes hacia el lugar para impedir que se despoblara el Imperio, en terreno coincidente más allá del estrecho de Gibraltar, teoría ésta de Aristóteles y poco a poco fueron apareciendo pinceladas como los propios nombres de los sacerdotes que contaron la historia, por parte de Plutarco, el escepticismo sobre la realidad de Plinio el Viejo, que creía que relatos así podría haber todos los habidos y por haber, o versiones distintas como la de Estrabón, en el siglo I y casualmente parecida a la de los alumnos del IES López de Arenas, que indican que Atlántida "no sólo fue ficción".

Se dice que dada las similitudes de las riquezas aztecas con la Atlántida, Colón relacionó a los aztecas con los atlantes, mientras que Francis Bacon, en plena coincidencia con la teoría de los alumnos del López de Arenas Martín Polo y Javier Luque, ya en la historia más reciente pensó que Atlántida reflejaba la utopía conceptual de un Estado basado en los principios de la razón y del progreso tecnológico, mientras que el español Pellicer de Ossa comparaba a los atlantes con la misteriosa civilización de los Tartessos.

Interesantes son las diversas teorías geológicas sobre la localización y características del terreno. Aparte de reflejarse la Atlántida en 20.000 leguas de viaje submarino, pistoletazo de salida para que se redundara en el cine, literatura y música (Manuel de Falla) en numerosas obras de la historia reciente, la localización ofrece grandes misterios y avances a la misma vez.

Ignatius Donnelly, norteamericano, cree que la Atlántida fue el vestigio de una región perdida en el origen de la civilización humana, con semejanzas con la cultura mesoamericana y egipcia y los historiadores Nicasie y Frust sitúan una explosión  ocurrida 1470 a.d C en la isla de Thera, actual Santorini, en el Egeo griego, una isla especialmente impresionante existente en la actualidad entre montañas volcánicas vestigios de lo que fue esa explosión en practicamente lo que es un archipiélago por su escasa extensión.

Alfred Wegener, en 1912, saca su famosa teoría del Pangea, de la creación del planeta como hoy en día a través de la fragmentación de la tierra, teoría basada en la similitud de la silueta suroccidental de África y suroriental de Sudamérica. Precisamente entre ambos continentes dibujaría en un mapa la Atlántida Athanasius Kircher ya en el siglo XVII, mientras que Francis Bacon lo hizo en América.

Teorías recientes lo vuelven a acercar al estrecho de Gibraltar e incluso a la propia Andalucía, pues en las aguas del Estrecho se desarrollaría 26.000 años a. d C la Atlántida para 9.000 años antes de nuestra era hundirse por el deshielo, según teoría del geólogo francés Jacques Collina-Gillard, en base al análisis de los restos del coral.

Igualmente, ya en la década de los 90 del siglo XX, un grupo de alemanes de la Universidad de Wuppertal tomaron unas imágenes satélites sobre Cádiz determinando que verdaderamente se le había llamado isla a la zona de costa del sur de España, destruida por inundaciones entre 800 y 500 años antes de Cristo y donde se habría desarrollado la antigua Atlántida, observándose estructuras rectangulares y varios anillos concéntricos coincidentes con la estructura descrita por Platón, localizados en las marismas de Hinojos, y que podrían corresponder a un templo de plata dedicado a Poseidón. Más allá de la dificultad de conocer las medidas que usaba platón, los 925 metros de diámetro de la "isla" serían coincidentes, por lo que más allá de los conceptos empleados por Platón, no es tampoco impensable la existencia del continente, si bien probablemente lo que se hundió fue la ciudad más poderosa de Atlántida, también llamada así por Platón, y no el continente entero.

Esta última teoría es confirmada por Werner Wekboldt, quien además de insistir en la coincidencia de las medidas, cita a las descritas llanuras y montañas de Platón como probablemente que fueran las llanuras que van desde la costa hasta Sevilla y Sierra Morena y Sierra Nevada respectivamente, en base a la alusión a la riqueza minerológica de la sierra, que coincide con la proliferación de metales preciosos en Sierra Morena a lo largo de la historia.

A vueltas entre la realidad y ficción, precisamente cuyo interrogante es el título del trabajo de los alumnos Martín Polo y Javier Luque, asesorados por el profesor Juan Antonio Zambrano y dentro de la asignatura Proyecto Integrado, la infinidad de teorías sobre la Atlántida llega a contemplar incluso la localización en el Altiplano por el oricalco (cobre y oro) al que se alude y que también existe en el lugar, así como las características volcánicas e inestables geológicamente del terreno, o la ubicación en Canarias en base a unas imágenes satélites del google Ocean que la empresa se aventuró a aclarar ante las similitudes con las estructuras de la Atlántida que para crear algunos mapas oceánicos se hace uso de botes con sonar.

 

¿Gibraltar, Andalucía, el Egeo, Sudamérica, tierra de nadie entre América y África? Lo cierto es que el increíble paso de la historia sigue dejando huellas a tener en cuenta a raíz de una descripción en un relato filosófico, de ahí la grandeza y permanencia en el tiempo de Platón y la inquietud de estos chavales que seguro que disfrutan del trabajo y tratarán de hacer lo propio ante el jurado del Concurso Nacional de Jóvenes Investigadores con esta arriesgada apuesta por indagar en los misterios más profundos de la tierra y de las preguntas que rodean al de dónde venimos y hacia dónde vamos consustanciales a toda la Humanidad.