Hermandades

El alumno saetero José María Alcántara, pronunció emotivas palabras durante su discurso de apertura del XXIV Curso de Saeta Señor de la Humildad, entre las que destacaron las que dijo al final del acto, una vez que le entregaron regalos de reconocimiento: "El mejor regalo que me habéis dado en la vida es el primer día que puse mis pies en Marchena", además de definir la saeta como "la verdad del sentimiento". El profesor, Roberto Narváez defendió la saeta marchenera como "fenómeno universal, ¡que sirva como labor catequética y evangelizadora frente al laicismo exarcebado! exclamó. En el acto fue homenajeada como Saetera Decana, la marchenera Encarnación Salvador, a sus 78 años.


Comenzó la inauguración del XXIV Curso de Saetas Señor de la Humildad con la ubicación en sus puestos de las autoridades municipales, presididas por el señor alcalde, Juan Rodríguez Aguilera y el concejal de Participación Ciudadana, José Zapico, junto al presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías, Francisco Duarte, el hermano mayor de la hermandad de la Humildad y Paciencia, Antonio Ruiz Molina, y el director de la escuela de Saetas Señor de la Humildad, Roberto Narváez. En primera fila de la capilla de Santa Clara estuvieron presentes Rectores de diversas hermandades de Marchena y el Viso del Alcor, así como el alcalde de dicha localidad para presenciar el posterior discurso del alumno y saetero visueño José María Alcántara.

Con música cofrade previa al solemne evento, el director de la escuela, Roberto Narváez, manifestó tener "las mismas ganas e ilusiones del primer día a las puertas de nuestras bodas de plata", tras 24 años al frente de esta experiencia pionera en España dentro del "apasionante mundo de la saeta". Narvaéz respondió "rotundamente que sí" a su propia pregunta de si había merecido la pena estos años y la dedicación empleado, añadiendo que la escuela "ha servido como punto de encuentro de gentes venidas de otros pueblos y ciudades de Andalucía e incluso de Cáceres".

Por todo ello, concluyó que "hay que seguir con la práctica y divulgación de este mensaje de la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, ¡qué sirva de labor catequética y evangelizadora contra el laicismo exacerbado!".

Narváez destacó que la escuela de Saeta ha tenido su repercusión en Italia, donde se han hecho eco de ella, gracias a que es "un fenómeno social de orígenes ancestrales transmitidos de boca en boca" con la consiguiente evolución de los avisos y sentencias de esos padres franciscanos que han ido evolucionando con el tiempo.

Narváez quiso hacer una extensa presentación de la saetera Decana homenajeada por la difusión de la saeta, la marchenera Encarnación Salvador, nacida el 20 de enero de 1932 y que tuvo que emigrar a la barriada de Torreblanca, en Sevilla, para buscarse mejor futuro laboral junto a su esposo. Destacó la labor de su madre, "La Meteaguja" para encajar los huesos de enfermos y heridos y curarles las contracturas en tiempos de duro trabajo en el campo.

Casada con José María Morejón en 1960 y madre de cinco hijos, explicó Narváez que a esta marchenera le entraron por sus oídos las primeras saetas cuando con 12 años trabajaba de niñera y también cuando se ganaba las broncas de sus padres por volver tarde quedando ensimismada al escucharlas a las puertas de las tabernas. Admiradora de Pepe Marchena, Valderrama o la Niña de la Puebla, puso el oído en las radios mientras trabajaba como empleada del hogar, casi durante 20 años, y en los tiempos en los que trabajó para un cortijo deleitó durante las cacerías al personal con su canto de saeta, que también lo practicaron sus dos hermanos. Desde su salida a Sevilla, expuso Narváez, no ha dejado de venir a Marchena para cantar saetas, especialmente a la Soledad y a Nuestro Padre Jesús Nazareno, por lo que "por su labor llena de sentimientos profundos y devociones y amor a la saeta", le fue entregado el reconocimiento de saetera Decana, ante el aplauso del público y de sus cinco hijos y algunos nietos presentes en el acto.

Posteriormente, Antonio Ojeda presentó el acto del discurso de inauguración del curso, como amigo de José María Alcántara, al que definió como "un hombre en el buen sentido de la palabra, bueno, el que lo tiene de amigo, tiene un tesoro, es un artista de la vida, de la palabra, con capacidad para ver siempre la parte positiva de las cosas, con saber estar, tolerancia, talante cercano y cordial y que se hace querer sin pretenderlo". Ojeda manifestó el "orgullo de ser acogidos como alumnos de esta escuela de Saetas desde hace 20 años cuando llegamos por mera curiosidad a Marchena, siempre habrá un rincón en su alma que será marchenero", dijo sobre Alcántara.

José María Alcántara, maestro de profesión y que además será Pregonero de la Semana Santa de Carmona 2010, comenzó describiendo su amor por la semana Santa alcoreña en relación con el enriquecimiento que le ha producido impregnarse de "la manifestación más pura de la Semana Santa que es la saeta, y dentro de ella, la saeta marchenera", sabiendo agradecer al profesor, Roberto Narváez "el sacar lo mejor de nosotros mismos, el ser paciente, comprensivo con los errores y servicial, el hacer posible que seamos buenos saeteros y buenas personas", a la vez que destacó "la hermosa labor de documentación, conservación e investigación de la saeta" que realiza Narváez, un "prisionero de la saeta".

Alcántara, que se mostró crítico con el paso de la saeta a profesionales durante un tiempo, contrapuso esta tendencia con "la verdad del sentimiento" que para él es la saeta y que descubrió cuando su padre escuchaba un disco de José Tejada Martín, Pepe Marchena: "¡qué exquisita musicalidad, voz melosa, esencia de canela, miel y azahar, aquel canto a Sevilla de López Aragón, saeta a la Esperanza Macarena, dolía en la voz del saetero, y ahí empezó mi búsqueda y peregrinar hacia la verdad del sentimiento", que también observó en una saeta cantada por una frágil anciana que hizo fuerza en la Semana Santa de Sevilla y acabó por carcelera.

A raíz de esas experiencias y a través del marido de una compañera de trabajo que conocía, se presentó hace 20 años en la casa hermandad de la Humildad: "¡qué lejos y qué cerca, nunca pude esperar que un grupo de amigos y conocidos, se dispusiera a acoger aun extraño con tanta cordialidad, siempre seréis para mí verdaderos espejos donde se contempla la imagen del señor de la Humildad por vuestra apertura, fraternidad, por ser gente sencilla entregada al estudio y la práctica de nuestra saeta marchenera, por hacer posible el milagro de poder ser y sentirme saetero, marchenero de corazón y sentimiento".

El quejido lastimero, el lamento, la dulzura que ha aportado la mujer a la saeta, fueron otros de los elementos que destacó durante su discurso José María Alcántara, así como la relevancia de la saeta marchenera también en la Semana Santa sevillana.

A nivel anecdótico, pero reflejando la grandeza y universalidad de la saeta, recordó la emoción que le entró a su compañero y director de Padre Jesús, Eduardo Ternero, cuando en un viaje a Marruecos, tras ser obsequiados con cantos del lugar, él mismo se arrancó por unas cuartas de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Alcántara destacó la generosidad de todos sus compañeros y "la claridad y el poderío de las saetas de Paradas que nos traen Pepa Flores y Galindo", o que "la saeta es un incalculable tesoro que no se perderá y pasa de generación en generación, ahí están Daniel Casado y su esposa Sara, Ana Victoria Narváez, la garganta de cristal de Conchi Pérez, la fragilidad invencible de Pepi Olmo o Carmen Arrás con sus carceleras, la saeta dulce de Patri Vicente, Pepi Romero con su Soledad, paloma blanca, clara voz y rayo de luz en la Virgen, no tiene parangón con nada ni nadie la garra y el valor de Luis Fuentes por San Juan, Santa María, San Agustín o en Santa Clara, los singulares garganteos de Antonio Lebrón, he de confesar que me quedé embelesado cuando lo conocí siendo un chaval..."

"Gracias y siempre gracias, y que todas las instituciones civiles, culturales y religiosas unan sus fuerzas para conservar y transmitir la historia de las saetas y las piedras del Tiro, de Santa María y de los Cantillos se estremezcan y se llenen de martinetes, samaritanas, carceleras..." concluyó entregado José María Alcántara para que posteriormente expresaran su sentir en la saeta 20 de los aproximadamente 70 integrantes de la escuela Señor de a Humildad y retumbara en Santa Clara con el desgarro de Mariano Cabeza, la categoría de Antonio Lebrón con ese deje tan flamenco, la fuerza de Carmen Arrás, el sentimiento de Daniel Casado y de Ana Victoria Narváez o de Carmen Arcas, Gabriel o Mari Gómez, la templanza de Pepa Flores, el quejío de Patri Vicente y la entrega emocionada de José Carmona "El Lili", entre otros.

Cerró el acto con el "Soledad tú no vas sola" la homenajeada saetera Decana Encarnación Salvador, con una voz maestra, joven, vigorosa y muy clara, nada más y nada menos que a sus 78 años.