Hermandades

San Francisco de Asís recorrió anoche las calles de la feligresía de San Juan más cercanas a su parroquia, en un escueto y coqueto trazado de calles estrechas y en un breve lapso de tiempo para dar luz a la oscuridad y misterio reinante del histórico barrio, donde pasó por primera vez por calles como Cristobal Colón después de una esplendorosa salida de su capilla.


A las 20:30 horas después de la homilía en su honor, salía San Francisco de Asís a las calles bajo el fondo del retablo mayor en proceso de restauración y para lo cual precisamente se celebra su Verbena en el Rincón de Melchor el guitarrista.

Con José Antonio Carmona, José Romero y Ricardo Labella como capataces en medio de una expectación notable, más cercana a la de un Jueves Santo que a la de un sábado en medio del año de procesión, dejaba la torre del Museo atrás a la vista el peregrino San Francisco de Asís, de ropaje sencillo color marrón y claveles rojos a sus pies.

Escoltado por su cuerpo de acolitos que hacía tomar a la procesión un aire de Jueves Santo y presidida ésta por el crucifijo del señor de la Veracruz, San Francisco avanzaba por los Juzgados de Marchena para hacer justicia cofrade con una calle que nunca lo vio pasar, Cristobal Colón, y conquistar así los sentimientos de la gente que observaba con curiosidad su paso por la hueca calle marchenera.

Desde los balcones y a pie de calle con la comitiva de hermano mayor, miembros de la junta directiva de la Veracruz, diputado de Juventud, monaguillos, y por supuesto la banda de Nuestra Señora de la Palma para dar sobriedad al paso del Santo por el barrio.

De ahí giró hacia las Siete Revueltas, remanso de paz antes de cobrar solera en la calle Carreras con los fieles siguiéndole sus pasos y la noche haciéndose misterio en pleno barrio de San Juan antes de que doblaran campanas a su llegada en la capilla de donde salió y que a él debe su nombre, la de San Francisco.