Hermandades

La hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo inauguró ayer la calle en honor a Miguel Mañara, uno de sus fundadores en el siglo XVII y creador del hospital de la Santa Caridad de Marchena, del que se destacó que es "fiel reflejo de la espiritualidad viva y del seguimiento constante a Jesús,". Acudieron miembros de la hermandad de Sevilla y de distintas congregaciones religiosas, junto al alcalde en funciones, Jorge Vega, que manifestó que "debe primar la caridad y el amor fraterno en este mundo que nos ha tocado vivir".


Una misa en la Iglesia de San Sebastián precedió el acto de inauguración de la calle. Estuvieron presentes buena parte de los hermanos de la Santa Caridad de Marchena, con su hermano mayor, Manuel Ternero a la cabeza, y de la Santa Caridad de Sevilla, como el conciliar Vitoriano Valcuesta, así como Juan Carlos Moreno Murube, franciscanos de la comunidad de San José de Palmete, miembros del grupo de Acción Católica y representantes del equipo de Gobierno, concretamente los concejales de Festejos y Asuntos Sociales, José Antonio Fernández y Carmen Baco respectivamente, así como el alcalde en funciones, Jorge Vega.

El párroco de San Sebastián, Antonio Ramírez Palacios, destacó durante la Misa el carácter de "laico comprometido" de Miguel de Mañara durante el siglo XVII y el hecho de que puso a "Jesús sobre todas las cosas" en base a su ayuda a los más necesitados y "su entrega y seguimiento constante a Cristo", por lo que concluyó, tal y como repitió públicamente en el levantamiento de la cortina de la calle que "Marchena honra hoy a Miguel de Mañara, pero también, sobre todo, Miguel de Mañara honra a Marchena".

Finalmente, se leyó una oración por parte de un miembro de la Santa Caridad pidiendo para que los gobernantes promuevan los valores de paz y justicia, los cansados y agobiados puedan dar sentido a sus preocupaciones a través de su amistad con Dios y de que exista diálogo entre las asociaciones y parroquias y gloria a los difuntos, así como para que se produzca la beatificación de Miguel de Mañara, actualmente en proceso 25 años después de su declaración como Venerable.

Ya en el acto de descubrimiento del azulejo que da nombre a la calle, más bien callejón colindante a la parroquia de San Sebastián, José Manuel Álvarez Lora leyó el escrito que la hermandad propuso a Pleno para la aprobación de la calle y del que dio lectura el concejal Antonio Calle en el Pleno Extraordinario de Junio, y en el que se destaca la unión entre las hermandades marchenera y sevillana a raíz de un viaje de confraternización de dos hermanos marcheneros a Sevilla y las propias palabras de Miguel de Mañara que han quedado recogidas en el archivo de la hermandad.

En este escrito, se destacó la adaptación de la hermandad, que dirigió el antiguo hospital después de iniciar su actividad con el enterramientos de muertos que encontraban tirados por las calles, y que "en los momentos más convulsos ha prestado asistencia, a presos de la cárcel, a niños..", para hoy en día continuar su labor con "la colaboración con Cáritas Parroquial, con las familias, con el envío de ayuda humanitaria a grandes catástrofes".

 

Una vez descubierto el azulejo colocado por Lorenzo Salvador, tomó la palabra el alcalde en funciones de Marchena, Jorge Vega, que manifestó que "son tres palabras a cual más bonita, hermandad, santa y caridad, caridad, una palabra postergada en estos tiempos de laicismo en los que se pretende sustituir por solidaridad, que es una palabra también bonita porque procede de la justicia, pero caridad significa mucho más, proviene del amor entre hermanos; os tengo que felicitar por la labor callada, sorda, por el trabajo que sé que haceis en tiempos de crisis y hoy también por honrar a uno de vuestros hermanos más ilustres y que ojalá dentro de 100-200 o 300 años haya en Marchena otro grupo de gente igual que ustedes".

Vega añadió que "la caridad y el amor fraterno entre hermanos debe primar en este mundo que nos ha tocado vivir", dando paso con estas palabras y la emoción que se hacía palpable entre hermanos de la Caridad y público asistente, al hermano mayor, Manuel Ternero, que concluyó que Miguel de Mañara "es un espejo donde mirarnos cada día, fe sin obra, es fe vacía".