Hermandades

El sábado se celebró el concurso de altaritos de Cruces de Mayo, organizado por el área de Juventud de la hermandad de la Vera Cruz de Marchena, con gran ambiente de público en la calle San Francisco. Se presentaron 19 pasos particulares y de hermandades para vivirse la particular Semana Santa de los más pequeños en un Día Grande para ellos desde los preparativos y llegada al lugar del evento hasta la finalización de un concurso que dejó imágenes muy curiosas para el recuerdo.


La presentación fue exactamente igual a la del año pasado con 19 pasos en concurso, 9 de ellos de hermandades y 10 particulares, 6 en la categoría de infantil y 4 en juvenil.

Nervios, ilusión porque llegara el momento más deseado, cuidado en la preparación de los últimos detalles..., desde las cinco de la tarde, una hora antes del comienzo del desfile de altaritos, niños costaleros, capataces, familiares y amigos llenaban poco a poco la calle San Francisco para rememorar la Semana Santa que nos dejó final de marzo.

Es el concurso de Altaritos una prueba de la cantera inagotable que existe en Marchena, de las buenas maneras de los capataces, del entusiasmo de los costaleros, de las caras de sorpresa de algunos niños sorprendidos ante su primera vez frente a un público numeroso, de expectación por ver los pasos que llevan los demás, de carreras para arriba y para abajo y de reproducción fidedigna en muchos casos, de los gestos de los mayores.

Así, después de este ir y venir de sensaciones, comenzaba el concurso con el desfile de los pasos de los más pequeños, con la expectación que creó el ganador en esta modalidad, un paso de la Borriquita que aparte de llevar figuras que reproducen el original, destacó por llevar en lo alto de la burra de juguete a un niño plenamente humano a lo sumo de dos años de edad, dirigido por el director de la banda de Nuestra Señora de la Palma, Juan Carlos Berdugo y por Melero, músico de esta banda y padre de la criatura. Fue muy aplaudido el paso por su originalidad y simpatía.

Se vieron varias cruces de mayo y pasos de Misterio como el Cautivo, que obtuvo el segundo premio y un Santo Entierro que se llevó el tercero. Las voces de los capataces con la entrega que ellos mismos han visto en la Semana Santa y contraguías mirando a un lado y otro del paso, costaleros esforzados porque hay que recordar que aunque pesen menos también las fuerzas de los niños son menores, y niños entre el público con igual o mayor expectación que si fuera propiamente Semana Santa, formaban parte de este paisaje del concurso de altaritos.

Cada paso salió acompañado por la marcha cofrade elegida y sus integrantes fueron saludando con riguroso protocolo y educación al jurado, conformado por representantes de los grupos jóvenes de las hermandades, mientras seguían desfilando desde pequeñísimos pasos hasta tallas de mayores dimensiones, pero todo ellos con su particular arte.

La categoría juvenil acabó con victoria para el paso de La Macarena, predominando la presencia de cruces y escalerillas, paso triunfador entre los más pequeños. La seriedad e interés con que cada uno de los componentes de los pasos se toman el concurso, es digna de elogio.

Y entre las hermandades, destacó la presencia de la de la Soledad, con tres altaritos. El paso del Santo Entierro de esta categoría fue el mejor valorado por el jurado, mientras que se pudo ver una variedad de representaciones bastante significativas.

La hermandad de la Borriquita sacó a la calle la imagen de una Virgen de San Agustín, la del Dulce Nombre la Virgen de la Piedad, la Vera Cruz su tradicional cruz de mayo, y la de Jesús, la imagen del Nazareno, con una nutrida cuadrilla de costaleros. Todas las hermandades marcheneras, incluidas también la Humildad y el Cristo San Pedro, después de algunos años, participaron en este concurso.

La Semana Santa tiene el futuro del entusiasmo generalizado y la expectación que rodea a este tipo de eventos, sencillamente espectacular y lleno de trabajo, esfuerzo y cariño por todos los niños y niñas de Marchena. Enhorabuena a  todos ellos.