Firmas

era pollo

 

Dicen quienes estudian la Antropología, la Arqueología, la Geografía humana y otras ciencias que, el hombre; bueno, lo más parecido a lo que conocemos como hombre, surgió hace (años arriba o abajo), unos 2 millones y medio aproximadamente. De entonces a hoy hemos estado dando tropezones, descubriendo, inventando… en los lugares más recónditos de la Tierra, nuestra casa, en la búsqueda de un mayor desarrollo y un mejor bienestar. Así, desde el albor de los tiempos, generaciones, tribus enteras, se empeñaron en ese afán de dominar la naturaleza y desde hace 15 a 20 mil años decidimos hacernos sedentarios. En ese relax, nos dedicamos a trabajar la tierra, a domesticar animales y en esa seguimos.

 


 

eduardo ternero ok

 

En ese proceso de desarrollo, los historiógrafos, fueron definiendo las etapas, los distintos periodos de la historia de laHumanidad; así la llamaron Edad Antropozoica, Prehistoria, Paleolítico, Neolítico, Edad Antigua, Edad de la Piedra, de los Metales… hasta llegar a la Edad Contemporánea, que es la que estamos viviendo. Ahora, ante los nuevos avances, las nuevas tecnologías, los mundos virtuales…, algunos científicos y futurólogos nos auguran un mundo distópico, irreal y paralelo, que podría ser llamado como la Edad o el mundo del Metaverso.


Sin embargo, otros bajan más a tierra, son más realistas y dicen que la Edad que estamos viviendo podría ser considerada y denominada como la “Era del Pollo”, haciendo una comparación con aquella que se llamó la Era de los Dinosaurios.

 

Verán: hace unos 8 mil años existió un ave asiática que fue domesticada y que poco a poco se fue convirtiendo en el pollo que conocemos hoy. Actualmente, se cree que puede haber en el mundo entre 25 y 30 mil millones de pollos. El pollo se ha convertido en el alimento universal. En España, por ejemplo, se consume una media de unos 15 kilos por persona al año, mientras que en EEUU se consumen casi 45. Según los estudios, cuando se descubran nuestros restos, en un futuro lejano, nuestro subsuelo podría estar cubierto por un inmenso manto de huesos de pollo.


Lo cierto es que la Edad Contemporánea está finiquitada. Ya es tiempo pasado, la caída del muro de Berlín, la aparición de internet, el móvil… ahora hace falta dejar atrás contrariedades, recelos, envidias… que han llevado a la Humanidad a grandes conflictos bélicos, desastres ecológicos, genocidios… Ahora se hace necesario la toma de conciencia, es hora de la conciliación y del entendimiento. Tras muchos miles de años de historia, no se concibe que el hombre no haya sido capaz de aprender, no sea capaz de alcanzar la paz, de resolver sus diferencias y llegar a acuerdos mediante la mediación y el consenso.


¿Cómo se puede concebir que, un mundo civilizado, de miles de años de antigüedad, esté sin saber dar soluciones a los problemas perentorios que se le presentan? Europa, que viene de vuelta de todo, que debería haber alcanzado su grado de madurez económica y social en todos los sentidos, no puede estar sufriendo los horrores de una guerra-invasión como la de Ucrania. Europa está padeciendo los efectos de un cambio climático, una migración calificada de clandestina, con un cementerio de africanos en el Mediterráneo, una recesión económica, un desempleo en aumento, una enorme crisis energética…

 

Todo ello está sirviendo para dar pábulo a grupos extremistas que quieren volver al pasado, a esos negacionistas de la democracia que reivindican la anulación de las libertades, que aplauden tiempos remotos, anquilosados, muchos de esos que se escudan en una bandera o en unas siglas y que se frotan las manos con los desencuentros e infortunios que acontecen a diario, para hacer valer su sinrazón en este “caos” que nos atribula.


¿Cómo es posible que estemos siendo capaces de menospreciar la mejor forma de convivencia que el hombre ha inventado, la democracia? Llegar a ella ha costado siglos de intentos y fracasos, ha costado miles, millones de vidas. Con ella, con los doscientos años, de forma generalizada, que la contemplan en Europa, se ha avanzado muchísimo. A pesar de esas ignominiosas guerras, a pesar de la lentitud en la consecución de emprendimientos, de las dificultades para alcanzar eficaces grados de libertad y desarrollo, a pesar de su tardanza en resolver muchas cuestiones sociales, debemos reconocer que se han logrado grandes cotas de bienestar.

 

Los avances logrados en salud, en derechos humanos, en igualdad de género… en tantas cotas vitales, hubiesen sido imposibles de imaginar en el seno de otros regímenes conducidos por absolutismos, autocracias o cualquier otra forma de gobierno que preconice la esclavitud, la falta de libertades o el desamparo de quienes no reverencien siglas o confesiones establecidas.

 

Por ello, no debemos sucumbir ante discursos hueros, engañosos, que invitan e incitan a pensar que otros tiempos remotos, con otros modelos gubernamentales, fueron mejores. El pueblo, los ciudadanos de a pie, no deben dejar de reconocer que a pesar de las dificultades que estamos padeciendo, vivir en la Era de la Democracia (poder político del y para el pueblo) es lo mejor que nos ha sucedido.

 

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