Firmas

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CORTITA Y AL PIE. Parafraseando un monologo del genial George Carlin, “tenemos que dejar de quejarnos de los políticos, ¿de dónde cree la gente que vinieron nuestros políticos? No cayeron del cielo, no pasaron a través de una membrana desde otra realidad paralela. Vienen de padres españoles, de familias españolas, de centros educativos españoles, de universidades españolas, de empresas españolas, y lo más importante, fueron votados por electores españoles. Es lo mejor que tenemos para ofrecer, es lo máximo que somos capaces de dar. Así que quizás es hora de pensar que no son los políticos los que apestan, sino nosotros”. (En la imagen de portada, La Vieja del Visillo, personaje creado por el humorista José Mota).

 


 

En total sintonía con el fabuloso monólogo antes expuesto y bromeando con unos amigos sobre la posibilidad de presentarme a las Elecciones Municipales de mi pueblo, se me ocurría un eslogan para la campaña electoral. “Ciudadanos de Marchena, me caen todos ustedes fatal, VOTEN A JOSÉ DE ARIMATEA”.

 

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vieja mota


Porque las buenas intenciones y la solidaridad se caen cuando uno escucha conversaciones en el trabajo, en la taberna, en los comercios... somos lo que somos, egoístas miserables, ansiosos por escuchar el último cotilleo de la hija del vecino.


Recuerdo ir con mi madre a la plaza de abastos. El boom inmobiliario empezaba a hacer mella en la sociedad y la crisis se cernía sobre nosotros. “Lo que no es normal que un albañil cobre 3000 euros”, “lo que no puede ser es que fulanito que nunca ha tenido un duro se compre un Audi”. Estos eran los sesudos análisis que quedaron estampados en mi psique, y que en aquel momento no identifiqué bien. Es nuestra idiosincrasia más profunda; es envidiar al vecino, es obviar que los especuladores y las agencias de calificación hipotecarias no tenían nada que ver con el asunto. Era el albañil, dando 10 horas diarias al sol, el culpable, porque se creyó que podía optar a lo que nunca pudo.


Me ocurre algo parecido cuando se comparte viralmente las reflexiones de Jesús Quintero en redes sociales, tachando de indignos y vergonzantes a los programas de temática rosa o a las discusiones políticas de verdulería. Somos nosotros los que pedimos a gritos ese tipo de contenido, la lectura es un gusto minoritario, internet es un universo de conocimiento que solos utilizamos para ver al futbolista rancio de turno bailando. Y no es una opinión, los datos son los que son. Solo teneis que buscar cuales son los programas de máxima audiencia, cuáles son las series más populares y cuál es el contenido más demandado.


Me recuerda mucho a una discusión que teníamos con unos amigos y el regente de una famosa sala de conciertos marchenera. “El pueblo está falto de cultura”, clamaba uno de nosotros, a lo que el dueño de esta sala nos contestó:”Llevo diez años trayendo conciertos y actividades culturales viernes y sábado y a mi negocio vienen los cuatro de siempre”.


Y volviendo a la política ocurre lo mismo. Nadie cree en las causas sociales, nadie cree en la lucha obrera, somos masoquistas por antonomasia. El obrero está totalmente alienado, vota a personas que le dicen en su cara que es malo que cobre más, pero luego en cualquier tertulia política sentencia”que buen político era Julio Anguita”. Y como decía el gran Julio, piropeadme menos y votadme más.

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