Firmas

arbitro paz ok

 

Ángel Andrés Jiménez Bonillo, el Árbitro de la Paz, explica en este artículo varios hechos que le han acontecido con responsables federativos que le han tratado de obstaculizar en su iniciativa de difundir charlas con cuerpos técnicos, jugadores y padres y madres antes del inicio de partidos, en pro de la deportividad y para la erradicación de la violencia en el fútbol. La iniciativa, que ha contado con gran aceptación entre quienes han recibido esas charlas y numerosos centros educativos y clubes de toda España y el extranjero, no ha considerada positivamente por la Federación Andaluza, que además de no apoyarla, se niega a aplicarla de forma general en los encuentros, aportando además una retahíla de excusas que el propio Árbitro de la Paz expone detalladamente. Además de advertencias, se ha visto sorprendido por no ser designado para arbitrar en alguna que otra ocasión y ha acabado abandonando el arbitraje federativo al concluir la pasada temporada. Reproducimos el escrito al completo:

 

 


 

 

Me llamo Ángel Andrés Jiménez Bonillo y soy árbitro de fútbol base.

 

arbitro paz ok 3

 

A finales de octubre de 2021, se hicieron virales unos vídeos míos hablando con jugadores, cuerpos técnicos y espectadores (la mayoría de los cuales, familiares de los niños que juegan). Les hablaba del VAR de la afición (Ver, Animar y Respetar, sin presiones ni malos modos, destacando la enorme importancia del ejemplo que ofrecemos los mayores a los pequeños) y del VAR de la honestidad (el árbitro se equivoca, como humano que es, y, si sabemos que se ha equivocado a nuestro favor, debemos decirle la verdad para que pueda rectificar).

 

Estas charlas, muy bien acogidas por todas las personas, me han ayudado durante toda la temporada 21-22 a tener buenos ambientes en todos los partidos arbitrados (ni un solo insultos en las gradas) y he podido disfrutar de no pocos casos de VAR de la honestidad. Es evidente que son útiles para dar un sentido pleno al deporte, sobre todo al de base, que debe favorecer siempre la educación y la diversión al mismo tiempo.

 

Volviendo a ese punto de finales de octubre, empecé a recibir llamadas de medios de comunicación y muchas felicitaciones desde diferentes lugares de España y del extranjero. Cuando una de esas llamadas resultó ser de un alto dirigente del Comité Técnico Andaluz de Árbitros de Fútbol, yo quería pensar que era para apoyarme, pero nada más lejos de la realidad: la llamada era para decirme que no publicara más charlas, que no atendiera a más medios de comunicación (que solo concediera las entrevistas para las que recibiera autorización) y que no volviera a hablar con los aficionados.

 

Pregunté por qué, ya que consideraba que estaba haciendo una buena labor educativa. De hecho, es que pienso que entre las funciones de una federación deportiva (y recordemos que los comités de árbitros, al menos en fútbol, dependen de las correspondientes federaciones) debe estar la de buscar que su deporte ofrezca los mejores valores posibles, en especial cuando los implicados son menores de edad. La respuesta fue que "a nosotros nos gusta la discreción" y "con los espectadores no podemos hablar". Yo respondí que "lo que os gusta es no hacer nada y no os importa la educación, y si verdaderamente no se puede hablar con el público, sancionadme por escrito y ya está".

 

Pero mi interlocutor dijo que "por escrito no vamos a darte nada". Pura cobardía. Yo dije que, así las cosas, iba a seguir igual y que, si no pensaban darme más partidos, esperaba sanción por escrito. Arbitré la siguiente jornada, pero no la posterior a esa, con una excusa que nadie se cree: no había suficientes partidos para el día que yo ofrecí en mi disponibilidad. Eso, en Málaga, en plena temporada, con todas las competiciones ya en juego, es imposible. Aguanté sin denunciar públicamente mi situación por la esperanza que me ha acompañado hasta hace poco de caminar junto a mi federación y mi comité.

 

Seguí mi camino. Propuse que se extendieran las charlas y los valores que en ellas se muestran al resto de partidos de base o al menos a algunas categorías para empezar, pero, como siempre, nada se consideró como positivo, con ciertas excusas sin peso alguno:

 

La ya citada de que no se puede hablar con el público (evidentemente, si yo lo he hecho y nadie me ha sancionado, es porque se puede).


No todos los árbitros están preparados para hablar en público o no todos quieren hacerlo (cuando yo ya había dicho que entendía que eso pudiera pasar y que por ello proponía que en las charlas participaran entrenadores, directivos o incluso padres de jugadores, pues lo importante es crear empatía, insistir en los valores fundamentales, dar buen ejemplo a los chavales y buscar todos juntos un fin educativo común).


El inicio de algunos partidos se retrasa (yo mismo le dije al Presidente de la Federación Andaluza que eso no tenía por qué suceder, pues las charlas son siempre breves y pueden hacerse mientras se está disputando el partido anterior).

 

Es evidente que existe un problema de violencia y de falta de deportividad en el fútbol (y, en menor medida, en otros deportes), y este problema afecta también al fútbol base, pero, insisto, la Federación Andaluza y su Comité de Árbitros nunca han querido apoyarme. Aun así, yo continué haciendo lo que consideraba mejor y los frutos seguían apareciendo.

 

Por otro lado, avisé a mis superiores (y nadie hizo nada) de que dos protocolos aprobados por el Comité Técnico Andaluz no se estaban cumpliendo en multitud de partidos:

 

El que ya existía de parar partidos en caso de insultos por parte de los espectadores e incluso llegar a la suspensión si la situación no mejoraba.


Otro del que tuve noticia después de mis charlas y que pedía a los árbitros que hablasen con los equipos (aunque no con los padres) antes de empezar los partidos para fomentar respeto y deportividad.


He dicho "multitud de partidos", pero, en realidad, puedo afirmar que el porcentaje roza el cien por cien. ¿Y por qué sucede esto? Muy fácil: nadie ha insistido en ello; nadie se ha preocupado por el hecho de que se lleve a cabo; nadie ha controlado que se ejecute ni ha impuesto sanciones por no hacerlo. Y no somos tontos: si un árbitro (yo) que ha decidido impulsar una iniciativa para fomentar los valores y el buen ambiente en los partidos no ha sido apoyado, ¿quién va a ponerse a hacer cosas que van un poco en esa línea y que nadie evalúa ni pide jornada a jornada? Si ni Federación ni Comité (que están para eso, o al menos se supone) toman cartas en el asunto y trabajan de verdad para que se den pasos, nadie va a arriesgarse a darlos. Así que, por supuesto, no culpo a los árbitros, sino a quienes escriben en sus normas lo que luego no se molestan en difundir ni en trabajar de verdad para que se cumpla.

 

Como anuncié hace unos días, he dejado el arbitraje federado (al menos en Andalucía). He acabado dolido y tremendamente decepcionado. Eso sí, no abandono la lucha por un fútbol educativo, el único en el que creo.

 

arbitro paz ok 2

 

Si ustedes, familiares de los chavales que juegan y directivos de los clubes de base, están de acuerdo con que los dirigentes actúen como han actuado los de la Federación Andaluza de Fútbol, adelante. Pero, si quieren un cambio, no se queden de brazos cruzados.

 

Y si tienen la suerte de que los dirigentes de su federación deportiva dan suma importancia a la formación en valores, apóyenlos. Si sus chavales tienen que llegar lejos en lo deportivo, llegarán (y lo harán mejor formados); y, si no, se llevarán del deporte un beneficio humano que siempre los acompañará. Ni se puede pedir más ni se debe pedir menos.

 

 

@arbitrodelapaz

 

19 de julio de 2022

Suscríbete al canal de Youtube