Firmas

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EDUARDO TERNERO. Tomás Francisco Lázaro de la Santísima Trinidad Ortega López, un nombre casi tan largo como su poseedor lo fue en el conocimiento que tenía de todos los palos flamencos. Estamos hablando de una época en la que el flamenco estaba en su infancia, porque “El Nitri” nació en el Puerto de Santa María el 17 de Diciembre de 1838. Todos los estudiosos coinciden en decir que era sobrino carnal del “Fillo” y de sus célebres hermanos cantaores Curro “Pabla” y Juan “Encueros”. Desde hace poco, se puede afirmar que sería hijo de Andrés Ortega Heredia y de María Luisa López Monge, oriunda del Puerto.

 


 

Tomás “El Nitri” vivió en el Puerto de Santa María hasta 1853, o sea, hasta los 15 años de edad. Su padre, herrero de profesión, se trasladó con toda su familia a Cádiz, al Barrio de Santa María. Tomás crecería escuchando a grandes cantaores gaditanos, desde los Cantoral hasta los Ortega, sus parientes. “El Nitri” trabajó en la herrería, pero pronto se dedicó a cantar en reuniones familiares y no tardaría en abandonar el nido paterno para disfrutar de su libertad en Triana, en Málaga, en Granada y en Jerez, ciudades donde fue muy estimado.

 

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Ángel Álvarez Caballero (Ángel Caballero), gran artista flamenco y flamencólogo, escribiría en su “Historia del Cante Flamenco” que Manolo Caracol, descendiente del “Nitri”, le comentó: “…el Nitri era un gran bailaor de flamenco, que recorrió toda Andalucía bailando con la Andonda”, aquella gran soleaera de mediados del XIX. Poco más tarde, siendo aún muy joven, dio un paso adelante en el cante y eso lo consagraría como uno de los mejores de la historia.


El Nitri fue un bohemio por temperamento y por necesidad, pues poseyendo aquellas facultades podría haber vivido del cante y no padecer miseria alguna, como tuvo que pasar en ocasiones. Dicen, y lo llegaría a decir su sobrino “El Caoba”, que “El Nitri” era “mu bebeó y mu juerguista”; pero, su valor como cantaor, su estilo tan gitano (seguramente con voz afillá como su tío “El Fillo”), hacía que los aficionados entraran en una especie de trance, de catarsis, al escucharle y romperse las camisas. “El Nitri” permaneció mucho tiempo con su tío, de quien aprendió sus cantes, incluso se amancebó con “La Andonda”, que fuera mujer del Fillo hasta su muerte.

 

Al “Nitri”, cuando se le dio la llave del cante, hubo una polémica entre los aficionados, pues muchos pensaban que Silverio se la merecía más. Silverio Franconetti fue a todas partes desafiando a cantar a todo el mundo, y en todas partes triunfó; en cambio, Tomás “El Nitri” no cantó en su vida delante del glorioso Franconetti, achacándose esto a las extravagancias de Tomás.


Lo cierto, dicen, es que Silverio se murió sin tener el gusto de escuchar al famoso y enigmático calé. Parece ser que no llegaron a tener buena sintonía, a pesar que tuvieron que bregar en los mismos escenarios. Silverio tenía un enorme interés en oír al Nitri porque era la única forma de conocer los cantes antiguos, aquellos que cantaba “El Fillo”, su maestro. Y por eso precisamente, “El Nitri”, no quería cantar delante de él. Entre “El Nitri” y Silverio hubo además radicales diferencias artísticas, ya que “El Nitri” ha pasado a la historia como prototipo de cantaor caprichoso y misterioso cuya especialidad fueron las seguiriyas y las tonás. Silverio, al contrario, se prodigó más y ha pasado a la historia como uno de los cantaores más completos.


“El Nitri” debió tener un carisma único, un carácter errante que le haría ser admirado por los que le escuchaban. No lo sabemos con certeza, pero movía las masas allá donde iba. Tanto es así que los aficionados y la mayoría de los entendidos creyeron que era merecedor de la primera llave del Cante. Unos dicen que fue en 1868, en el Café “Sin Techo” (Málaga), de manos de Silverio, Franconetti, algo que nos extraña; y como testigos Manuel Pérez de Guzmán y el general Sánchez Mira; otra versión la daría Antonio Mairena: “… fue en Jerez de la Frontera, durante una fiesta flamenca en la que cantó el “Nitri” y lo hizo de tal manera que fotografiaron a Tomás el “Nitri” con la llave del cante en su mano”.


Tomás “El Nitri”, aquel cantaor gitano, libre, dueño de sus tiempos, siempre gustaba de cantar en reuniones de amigos y familiares y nunca compitiendo con otros cantaores ni estuvo subyugado a cobrar por ello. Pero, enfermó muy joven y moriría el día 2 de noviembre de 1877, con tan solo 38 años de edad en Jerez de la Frontera a consecuencia de tuberculosis, una enfermedad muy común por aquellas fechas. Acabó sus días en la más mísera de las pobrezas, como casi todos los grandes. Su muerte fue en la misma calle donde algunos años después nacería el genial Manuel Torre.

 

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