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Nano Sanz y María del Mar Caro concluyen su etapa como encargados de sala del emblemático Cine Planelles de Marchena, después de trece años en el que el guion de la vida los ha unido aún más allá de la gran pantalla. Recibimos, de parte de ambos, una carta entrañable, llena de ilusión, cargada de anécdotas, emociones y momentos inolvidables que agradecemos que hayan querido compartir con nuestros lectores con sumo cariño, como el que han dedicado, tantos años, al cine de todos los marcheneros.

 


 

Trece años dan para muchas historias, y más aún en el lugar en el que las historias cobran vida

 

nano y maria del mar 2

 

Hace ahora trece años (y un mes), justo el 5 de diciembre de 2008, la sala de cine Planelles abría sus puertas tras haber sido derruido el anterior y mítico cine con su mismo nombre y construido en su lugar un centro comercial. Esta nueva sala no llegará nunca a ser tan majestuoso cine como su predecesor. Eso sí, equipada con nuevas tecnologías en cuanto a imagen y sonido, tal y como la tendencia marcaba, estaba dispuesta a intentar ganarse su sitio entre los marcheneros.


En cuanto a nosotros dos, que ni siquiera nos conocíamos antes de ese día, no teníamos ni la menor idea de a lo que nos enfrentábamos ni mucho menos que llegase a unirnos hasta tal punto. No sabíamos nada de cine, ni siquiera habíamos visto un proyector ni un rollo de película tan de cerca. Menos mal que no estábamos solos. En el inicio estaban Mariano y Dioni como proyectista. Era la primera etapa, con mucha ilusión y ganas, y primeros fallos que hacían que todos corriésemos de un lado a otro dando voces sin saber muy bien por qué o qué hacer. La primera vez fue, como debe de ser, en la primera película que se proyectaba el día de la apertura: BOLT, una película de animación de Disney que se estrenaba ese mismo día en toda España. La sala a rebosar; niños, padres, abuelos, todos disfrutando de unas buenas palomitas mientras veían la peli, y de repente todo se apaga. Todos corremos dentro de la sala para comprobar que no se ve, y corriendo subimos a la cabina de proyección: el “brazo” del proyector que debía de sujetar la bobina mientras la iba recogiendo no había aguantado el peso y se había caído, haciendo que la cinta de celuloide se partiese y atascase en el proyector. Las cosas del directo.


Con el paso del tiempo los compañeros fueron cambiando, Mariano y Dioni salen, cada uno en su momento, así que nos toca ponernos las pilas: aprendimos a proyectar. Pero a proyectar “de verdad”, con el proyector de película de 35mm y su inconfundible traqueteo al funcionar que, aún hoy, escuchamos dentro de nosotros cuando nos acercamos a la cabina de proyección.


Llega Ana, que nos acompaña durante un tiempo hasta que, inevitablemente, nuestro proyector se queda fuera de juego: ya no hacen copias de películas en 35mm y hay que pasarse a lo digital. Tristemente tenemos que cerrar, ya que en ese momento era imposible la inversión de un nuevo equipo digital.


Tras algo más de un año en el que en la cartelera de Los Cantillos colgaba aún el cartel de “Cerrado por vacaciones”, una cadena de cines acude a nuestro rescate y reabre la sala. Volvemos a la carga en esta nueva etapa digital: toca empezar de cero otra vez con el aprendizaje. Aunque, para ser sinceros, antes era mucho más bonito; preparar la película antes de la proyección, el sonido del proyector, comprobar que la cinta no se atrancase… todo sustituido por un par de clics de ratón y el zumbido de un ordenador.


Pero ahí seguimos, llenando la sala de sonrisas, lágrimas y sobresaltos de terror con cada película.


Rosario nos acompañó durante un tiempo en esta época. Ella que también tenía su historia con el cine, con el Cine Planelles anterior al nuestro. Pero otros proyectos hicieron que nos dejara y en su lugar entrase Gloria, que, tras haber aprendido y superado con nosotros estos tiempos difíciles para todos, ha conseguido hacerse totalmente con el cine. Y lo vemos tan claro que, hoy que nosotros salimos por última vez de la cabina de proyección y la taquilla de “nuestro” cine, nos vamos completamente tranquilos y convencidos de que la Sala de cine Planelles se queda en las mejores manos y esperamos que por mucho tiempo.

 

maria del mar y nano

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