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 cuento navidad

 

DANIEL LORO. La villa entoldada había amanecido engalanada para la Navidad y lo había hecho como por arte de magia, pues todos los habitantes del pueblo la noche anterior se habían ido a la cama con el mismo paisaje de siempre; ciclo senda por doquier, calles cortadas por obras y mucho control policial. Carteles del elegido y la Diosa que escapó con él ocupaban cada rincón del municipio pregonando una sustanciosa recompensa a quién diera noticias sobre su paradero. 


 La manera en la que habían escapado durante el apagón era un total misterio y dar con ellos se había convertido en la mayor obsesión de la líder del lugar.

 

Las malas lenguas achacaban esta idea fija de encontrar al elegido en un deseo irrefrenable de consumar por parte de la señora, además de acabar con la vida de la Diosa fugada, cuya belleza no tenía parangón, y a la que consideraba una rival imbatible para sus escaramuzas amorosas.

 

Viejas chismosas afirmaban que la regente del pueblo en las noches de luna llena pululaba por la calle San Pedro y que de vez en cuando se aferraba fuertemente a uno de esos postes que soportan las velas que protegen de la canícula a los aldeanos en verano. Comentaban que sus llantos y lamentos por la pérdida del hombre que vino del pasado hacían estremecer al más frío de los corazones; aunque otras voces decían que corazón más frío que el suyo no existía por lo que no cabía en ella ningún sentimiento de añoranza o tristeza y que todas esas habladurías provenían de las malas lenguas opositoras que mentían a la máxima exponencia.

 

Para la misión de localizar al personaje fugado y a su acompañante femenina dispuso de todo el cuerpo de policía local y fue este el motivo por el que los controles policiales se volvieron asfixiantes.

 

Como coordinador de la labor de captura designó al policía polifacético que en el pasado destacó por su afición al cine y la publicación de varias obras literarias, al pobre diablo lo colocó en un pequeño despacho contiguo al gran salón del trono donde este pasaba horas y horas recopilando información y coordinando al resto de agentes y en particular a la supermujer policía que era conocida por ser la única que alguna vez había podido multar al elegido.

 

El día de Nochebuena había llegado en el municipio, pero para Mar era un día como otro cualquiera; por lo que puntual y madrugadora, sobre las 11:30 de la mañana, estaba en el salón del trono para despachar asuntos oficiales.

 

-¡¡Feliz navidad!! Dijo el policía polifacético con una gran sonrisa.

- ¿Feliz navidad? ¡¡Marmarruchas!!. Repuso Mar Malhumorada.
- ¿Cómo van las labores de búsqueda?, continuó hablando la mujer cada vez más enfadada.
- Señora, no sabemos nada, parece como si se los hubiera tragado la tierra, dijo el policía.
- Sois una panda de ineptos, solo valéis para reivindicar vuestros derechos, pero, ¿y vuestras obligaciones? Quiero al elegido aquí antes de que acabe el año, me da igual que no durmáis, que no libréis, que no veáis a vuestra familia. Lo quiero y lo quiero ya.
-Señora, es Navidad, estamos cansados y necesitamos estar con nuestras familias, por favor concédanos mañana el día libre; nuestros hijos y mujeres nos necesitan.
- Marmarruchas. Repitió la mujer aún más enojada y continuó diciendo:
- Esta noche te irás de aquí como todas las noches, a las 22.30, y si mañana tú y tus compañeros no queréis venir, no lo hagáis, pero no cobraréis durante un mes como indemnización por dejación de funciones y ¡¡no hay más que hablar!!

 

El policía polifacético agachó la cabeza y se dirigió a su agujero donde siguió trabajando hasta que el reloj dio la hora marcada para su salida, antes de irse se dirigió hacia los aposentos de su jefa, donde la informó de los avances en la investigación además de acercarle un cola cao caliente y una galleta que puso junto a la palmatoria que de manera tenue iluminaba la estancia.

 

Cerró la puerta de la alcoba y se marchó caminando hasta llegar a su casa donde encontró a sus hijos ya dormidos y a su mujer esperándolo con un tazón de sopa caliente mientras tejía una bufanda para su amado policía polifacético.

 

La alcoba de Mar estaba en penumbra y gracias a la difusa luz del candil se podía distinguir a la mujer que dirigía los designios de los ciudadanos de la villa. Para dormir llevaba un gorro de franela, un antifaz de terciopelo rojo y unas orejeras de Bugs buny para silenciar sus oídos, de pronto, un fuerte ruido que el profiláctico auditivo en forma de conejo animado no pudo menguar la sobresalto por lo que destapó sus ojos y presenció atónita la imagen de un hombre al que ella en principio no alcanzó a reconocer; entonces, turbada por la visión, preguntó temblorosa:

 

- ¿Quién eres? ¿Cómo has entrado en mis aposentos?
El hombre de apariencia fantasmal se desplazó un poco y se acercó a la luz de la palmatoria entonces la señora pudo por fin contemplarlo con claridad y este comenzó a hablar:
- Soy el Alcalde de las navidades pasadas y vengo a recordarte tu romance juvenil con el elegido.

Una ventana espacio-temporal se abrió ante los ojos de la primera dama de la villa y entonces el fantasmal alcalde, que en tiempos ejerció como profesor de matemáticas en el López de Arenas y destacó por su afición al ajedrez, la transportó al otro lado del agujero que antes ellos se presentó.

 

Al traspasar llegaron al antiguo mirador de la calle arenal y pudo observar como el fundador de ratos agradables servía cubatas mientras el disk Jokey, que era su hermano, ponía mecano en bucle, ‘Mujer contra mujer’ concretamente, calentando el ambiente para el concierto que pronto se celebraría en la Plaza Ducal.

En una esquina de la barra se vio a sí misma charlando con alguien mientras sonreía de manera coqueta y degustaba un gin- tónic bien cargado, fue en ese momento cuando apareció por la puerta el elegido, joven y apuesto, aunque menos que en el presente.

 

Mar se puso nerviosa por lo que se bebió el cubata del tirón y se retiró de la conversación con su interlocutor para buscar con la mirada al hombre que la tenía encandilada, pero para su asombro observó como este se dirigía hacia su archienemiga Esther besándola de manera pasional. El fantasmal alcalde matemático se dirigió a nuestra protagonista con estas palabras:

 

- ¿Lo recuerdas? Estabas tan enamorada de el elegido que cuando supiste que otra ocupaba sus pensamientos te volviste arisca y amargada entonces decidiste meter tu corazón en un congelador es por eso que no puedes ver a Esther y eres un poco marimandona, ahora te devolveré a tus aposentos y recibirás otra visita importante así que estate atenta.

En un abrir y cerrar de ojos Mar volvió a sus aposentos donde temblorosa se acurrucó apoyada en el cabecero de la cama. Un silencio sepulcral invadió la estancia roto por el sonido de algo que fuertemente golpeó la puerta de la habitación.

La líder de la villa, atemorizada, se tapó la cabeza con una manta, mientras quién demonios fuera estaba en el exterior volvía a tocar con fuerza sobre la puerta.

- ¡¡Ábreme!!, se escuchó desde el otro lado.
-Aunque soy un fantasma no puedo atravesar la puerta, continuó diciendo el nuevo visitante.
- ¡Vaya Mierda de Fantasma!, pensó Mar recuperando un poco su esencia.
Entonces se armó de valor y abrió la puerta y ante ella tuvo a un nuevo invitado nocturno que apareció con un gorrito de Santa Claus y una botella de champán en la mano.
-Soy el alcalde de las navidades presentes y vengo a mostrarte cosas que te harán ver más claro, dijo el nuevo alcalde fantasma que también había ocupado cargo de profesor en el López de Arenas y que como gran logro en su haber como mandatario consta la humillación pública que proporcionó a un periodista regándolo con champán durante una entrevista.
- ¡¡Marmarruchas, la alcaldesa de las navidades presentes soy yo!!. Repuso la señora
- Por favor no estropees el cuento y escucharme, yo represento también al partido y por lo tanto al presente; así que cállate y acompáñame, le contestó el fantasmilla.
La agarró de la mano y en un instante estaban en la sede del partido y allí reunidos se encontraban todos los concejales y demás afines a las siglas del clavel
- ¡¡Hola!, dijo Mar, y continuó preguntando: ¿Aquí nadie se alegra de verme?
- No te pueden ver, dijo el alcalde de las navidades presentes. Tú solo escucha lo que dicen.
Con mucha atención empezó a escuchar lo que allí se cocía
- Si se entera de que estamos reunidos sin ella nos mata, a mi seguro que me obliga a afeitarme mi elegante y refinada perilla, dijo el de Cultura.
- No, no se enterará, aquí estamos para votar en asamblea si la echamos del partido porque se ha vuelto insoportable. Nunca le perdonaré que trajera al Maki y me endosara el muerto a mí, dijo el de Fiestas.
-Quiero dejar de repartir gel hidroalcohólico y mascarillas, dijo la de Educación.
Una retahíla de quejas y críticas hacia la más grande se fueron produciendo ante la mirada atónita de esta.
- Hablan mal de mí a mis espaldas, dijo Mar compungida
- Constantemente, repuso el bromista del champán.

 

Sin dar tiempo a más, en un abrir y cerrar de ojos, volvió la mujer a la Soledad de sus aposentos; el miedo había desaparecido por lo que apesadumbrada y con la vista perdida en el horizonte no percibió que detrás de la cortina algo empezaba a moverse.

Un gato hizo acto de presencia acercándose poco a poco hacia la cama seguido por una colonia de mininos y tras ellos una señora mayor muy desaliñada con otro felino callejero como sombrero.

-Buenas noches, mujer. Permítame que me presente, Soy la alcaldesa de las navidades futuras, dijo la loca de los gatos.
- ¿Quién eres?, preguntó Mar, que no alcanzaba a identificar a su nueva visitante.
- Eso no importa en este momento. He venido a mostrarte el futuro, cierra los ojos y déjate llevar.
En un instante estaban en la Plaza de la Constitución mirando hacia la Fuente del Niño recién restaurada; fue en ese instante cuando la mandataria de las navidades futuras comenzó a hablar:

- Después de saber que no te querían tus compañeros te enfadaste tanto que te autoexpulsaste del partido y te afiliaste a Vox, pero pronto llegaste a la conclusión de que eran unos blanditos, entonces te volviste independentista y formaste tu nuevo partido cuyas siglas eran M.S.T.R.

-¿M.S.T.R.? Pregunto curiosa.

-Sí, mujer, "Mar Siempre Tiene Razón".Cuando llegaste al poder con tu nueva formación prescindiste de concejales ¿por qué para qué los necesitabas? ¿verdad? La primera decisión que tomaste como mandataria fue amputar el pene de la estatua del niño Zapico por impúdica, te volviste reaccionaria y talibán de la moral y las buenas costumbres, agria y amargada y siempre rodeada de gatos.

 

De pronto un coche fúnebre hizo acto de presencia y de nuevo un montón de gatos deambulaban por las calles acompañando esta vez al coche, mientras la gente que se había empezado a agolpar en las aceras aplaudía con júbilo al paso de la comitiva fúnebre felina.
.
- ¿Por qué aplaude la gente tan contenta ante un entierro? y ¿por qué hay tantos gatos?

- Porque es nuestro funeral, contestó la alcaldesa de las navidades futuras.

-¿Nuestro funeral? Dijo Mar sorprendida y entonces cayó en la cuenta de que la alcaldesa de las navidades futuras era ella y que la esperaba una inmensa soledad, mitigada por un montón de gatos silvestres y aderezada por la desafección por parte de su amado pueblo.

 

Un llanto desconsolado brotó de ella que compungida y dolorosa no acertaba a decir palabra alguna, entonces el silencio de la alcoba volvió a ser el protagonista.

Un tímido rayo de sol penetró entre las cortinas de los aposentos de la señora que de manera exultante se levantó de la cama, repitiendo de manera compulsiva…

- ¡¡Es Navidad!! ¡¡Es Navidad!! ¡¡Es Navidad!!

 

En camisón y descalza salió corriendo de palacio, felicitando a todos los que encontraba en su camino, la visita de los tras alcaldes fantasma había tenido un efecto balsámico sobre ella y deseaba cambiar y no había tiempo que perder.

 

- ¡¡Feliz Navidad, vecino!!, ¡¡Feliz Navidad, vecina!!¡¡Os quiero, os amo!!, gritaba sin parar ¡¡Policía polifacético!!, ¡¡policía polifacético!!, comenzó a exclamar cerca de la casa de su agente de cabecera.
-¡¡Firmaré cualquier convenio que me presentéis, cualquier cuadrante, lo que sea! ¡No volveré s deciros que no!!
¡¡Os daré los domingos libres, y todas las fiestas de guardar!!, seguía mascullando…
-¡¡Esther, Esther, por Dios sacadla de prisión, traedla ante mí necesito abrazarla, es Navidad y quiero ser su amiga!!


El pueblo entero salió a la calle, sorprendido por cómo Mar transmitía felicidad.

 

Esther fue sacada de prisión y llevada ante la señora de la villa entoldada. Un abrazo, seguido de miles de besos sellaron la paz entre las dos mujeres que cogidas de la mano se dirigieron a la pasarela para dar las gracias al elegido que resplandeciente y como si de un ser divino se tratara levitaba sobre el puente.

 

Entonces este habló a las dos mujeres, que ahora se disponían a emprender un camino juntas.

- Sabía que vuestra historia acabaría bien porque el amor siempre vence a Mar, perdón al mal. ¡¡Que ya eres buena!!

 

Una luz brillante hizo acto de presencia y fundidas en ella las dos mujeres desaparecieron. Nunca más se supo de ellas y la paz y la armonía volvieron a reinar en la villa.

 

 

¡¡¡Feliz navidad, hermanos!!!!!

 

 

Daniel Loro es autor de la exitosa serie de relatos de la ficticia 'ciudad de Mar' que han despertado gran interés entre el público de Facebook.

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