Semana Santa 2015

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El Señor de la Humildad y Paciencia ha procesionado este Miércoles Santo por las calles de Marchena tras una multitudinaria salida en la que el público ha disfrutado de la elegancia con que lo portan bajo las trabajaderas sus excelentes costaleros, al son de la marcha que mejor lo define, 'El Rey de Santa Clara', interpretada por la Agrupación Musical Dulce Nombre de Jesús. Aún a la luz del día, el Pregón del Ángel y la Sentencia de Pilatos han sido proclamadas siguiendo la tradición, escoltando la Centuria Romana el paso del Señor. La imagen de Nuestra Señora de los Dolores ha emergido entre naranjos y azahar, perfumando con su belleza la naciente primavera marchenera en el anochecer.


El Miércoles Santo se engrandece año tras año en nuestra localidad, gracias al excepcional trabajo de la hermandad del Señor de la Humildad y Paciencia, Nuestra Señora de los Dolores y Santa Clara de Asís.

Las personas mayores, en el patio de la Iglesia, disfrutan siempre de su sitio privilegiado y merecido en el pequeño y coqueto patio, junto al rigor de la guardia romana, renovada hoy de símbolos y estrenos que en crónica paralela podrán apreciar.

Es el primer miércoles más largo del año, es el nacimiento de la primavera y de la Semana Santa en cuanto a procesiones de noche se refiere.

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Pero aún es atardecer y las espadañas del viejo convento de las clarisas contemplan la gran cantidad de nazarenos de túnicas blancas y antifaz granate, por cierto sin capa a diferencia del resto de las hermandades, que plasman con orgullo el escudo de Santiago en sus antebrazos y a la altura del pecho.

La multitud es impresionante, podemos asegurar que superior a otros años y se divisa gentío a la hora de salida prácticamente al otro extremo de la calle Santa Clara, donde el antiguo hospital de La Milagrosa hace de horizonte entre capirotes, cruces, cuerpo de acólitos que con seriedad acompañan al Señor de la Humildad, al que también antecede el estandarte de Santa Clara de Asís.

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Hay pasos que parecen flotar al andar de sus costaleros. Gracias a su compenetración y buen hacer, los hombres de zapatillas blancas de Francisco Núñez han dado una exhibición de sobriedad y elegancia, mientras desde los balcones de Santa Clara y a ras de la calle, el público contemplaba la maravillosa salida del Señor de la Humildad, también acompañado por representantes de la Policía Naval de la Marina Española de Sevilla, al igual que la Virgen.

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Lentamente, con suavidad y cariño, los sones de La Saeta han hecho el resto y desde el balcón se ha entonado la Sentencia de Pilatos, leída por Abraham Reina, que nos lleva a observar la imagen del Señor de la Humildad, atado de cuerdas sus manos y con la mirada impregnada de serenidad, de esa "inconmensurable sensación de tristeza y melancolía" que el pregonero de esta Semana Santa, Ignacio Sánchez Morillas, refería.

Es mirar y ver cómo el peso de la ley recae sobre un hombre justo...para reflexionar quizá sin haber de irnos 2.015 años atrás. En el paso, se prepara la cruz a la que darán vida en Jueves y Viernes Santo los dos cristos marcheneros, y los soldados miran con desagrado al Señor de la Humildad, coronado de espinas y con su rostro ensangrentado, en posición de oración, meditabundo entre las flores silvestres que han hecho de monte del paso. Quién diría que esta imagen sería hallada en un pajar escondida de la invasión napoleónica, como cuenta la historia, y que hoy representaría todo un sentir del Miércoles Santo marchenero.

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Tanto la Sentencia como el Pregón del Ángel, pronunciado por el pequeño Roberto (también le ha cantado una saeta a la Virgen), fueron recuperados en 1985, adquiriendo parte de este último melodía de cuarta del Señor de la Humildad.

Para cantar por completo esta modalidad de saeta, se asoma al balcón el insigne saetero marchenero Antonio Lebrón, que interpreta una que dice "inocente de pecado, entregado por el hombre, en un peñasco sentado...", en todo momento destacando a ras de suelo el impecable orden de los romanos de la Centuria Romana de la Hermandad que escoltan el paso.

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Paciencia, virtud oculta y altamente necesaria para el hombre en un mundo que corre en las coordenadas de la prisa, la desesperanza y la desesperación. Dé Paciencia, Señor de la Humildad, a muchos para quienes hoy en día, resistir no es poco. Paciencia y Humildad....Humildad y Paciencia.

Y después, la Virgen. Nuestra Señora de los Dolores, conocida por sus fieles y devotos como 'la más guapa de todas las novicias', antecediendo su paso un considerable número de nazarenos de muy corta edad, algunos de los cuales giran hacia atrás sus ojos, desde sus carros, deseosos de verla. 

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Otros niños, entre el público, protagonizan la clásica estampa de subirse ilusionados con tener una mejor instantánea a las rejas que dan al patio, entre la que se vislumbra ya su cuerpo de acólitos tras los tramos de banderas marianas, de la cruz de Santiago o la de la orden de la servitas.

Los naranjos del patio de Santa Clara presencian la venida de la Virgen al Miércoles Santo marchenero, y vestida de negro como es habitual, la mirada al cielo de Nuestra Señora de los Dolores, implorante, aparece ya iniciándose la noche en nuestro pueblo, gracias a la raza y el coraje de sus costaleros, que de rodillas bordan la perfección para sacarla del templo, dirigidos por el veterano capataz David Romero.

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Una cuadrilla que mece las bambalinas, acompañada por la música de la marchenera banda Castillo de la Mota, que le toca por Triana de Esperanza después de interpretar el Himno.

Pasa la procesión la calle Santa Clara, engalanda de balcones llenos de público. Queda un recorrido por delante que inevitablemente se está haciendo corto para los cofrades, pues día, atardecer y noche se han dado la mano de una ligera brisa que hace mágico el Miércoles Santo, una cita cada vez más grande, si cabe, gracias a la hermandad del Señor de la Humildad y Paciencia y a Nuestra Señora de los Dolores.

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