Semana Santa 2015

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Antonio Ángel García, capitán de la Guardia Romana del Dulce Nombre de Jesús, repasó los diez años de historia de la refundación de la misma, en acto celebrado en la casa hermandad, en el que animó a "defender lo que es nuestro y que jamás debió perderse" y donde se mostró conciliador y agradecido con los distintos estamentos de la hermandad, recordando el trayecto seguido y augurando un gran futuro con nuevos niños que componen la Guardia Romana. Al acto, en el que se emitió una emotiva videoproyección de estos diez años, acudieron el Hermano Mayor del momento de la refundación, José Antonio Martín Portillo, y el actual, Manuel Ramón Martín Lora.


Vivencias de preparativos, desfiles procesionales de Jueves Santo y un sinfín de fotografías que ilustraron la devoción de los soldados romanos del Dulce Nombre por esta tradición y los momentos más especiales vividos en los últimos años.

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Rememorando las palabras de José Antonio Pérez en el pregón de Semana Santa de 2009 sobre las "blancas mareas de plumas", comenzaba el referido vídeo con música de Agrupación de fondo musical.

"Cabe poca duda de que Marchena es romana", señaló en su intervención, destacando como las centurias de nuestra localidad forman parte de las tradiciones y agradeciendo al Ayuntamiento el premio Andalucía del año en la sección de Cultura, el cual quiso compartir con todos los estamentos de la hermandad del Dulce Nombre de Jesús.

Poniendo como ejemplo la defensa del cristianismo ejercida por el soldado San Sebastián, patrón de Marchena, y poniéndolo como máximo ejemplo de soldado romanos, prosiguió exclamando que "Marchena es romana por los cuatro costaos", gracias a niños que "sueñan con cascos y espadas", y puso de relieve la "personalidad" de las centurias romanas y la obligación de "defender nuestras tradiciones, lo que es nuestro y lo que nunca se debió perder".

La tradición se remonta al siglo XIX en cuanto a la Guardia Romana del Dulce Nombre, expuso, leyendo fragmentos en los que se describe la túnica blanca y capa celeste de la guardia (encarnada en gastadores), medias blancas, cordón grana, cascos con plumas, celadas y lanzas y la vestimenta del capitán como la de mejor calidad, y mencionando a algunas personas históricas de antaño que dieron a la guardia "una gran marcialidad y seriedad en el desfile", tal y como se persigue hoy en día.

De todas formas, la falta de recursos y el pasar por una época en la que no fue bien visto socialmente, hizo que hace aproximadamente medio siglos se comenzara a perder la tradición, recordando incluso la falta de cuidado del patrimonio, ya que enseres antiguos no se han salvaguardado y con otros incluso han jugado los niños en los patios de la casa hermandad décadas atrás, al estar extraviados y abandonados.

Destacó el apoyo del 'romanólogo' Amalio Narváez en 2005 y por supuesto el de José Antonio Martín Portillo, entonces hermano mayor, o la figura del prioste Sebastián Morán, creador de cascos, escudo y estandarte y este año de cinco nuevas "maravillosas espadas" que se estrenarán el Jueves Santo.

Asimismo, valoró la fidelidad de la tropa en los ensayos de noches de frío por Las Peñuelas y el aumento de efectivos con niños que se van incorporando, de forma que se ha ido consolidando un grupo de amigos que "hoy en día formamos algo más que una familia, donde todos se sienten dentro del grupo, estoy orgulloso y honrado de conoceros, aquí tendréis siempre a un amigo", les manifestó.

Subrayando el "afán de engrandecer la hermandad, sumar por la hermandad y no buscar protagonismos ni enemistades", dijo que "nadie nos apartará de seguir defendiendo nuestras tradiciones y de establecerlas donde nunca debieron dejar de estar" y pidió "perdón si alguien se ha molestado u ofendido por algunos actos o procederes", finalizando su intervención dedicando un "con geste como ustedes, da gusto trabajar", a muchos de los soldados presentes entre el público.

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Finalmente, José Antonio Martín Portillo tomó la palabra para recordar cómo se gestó desde la Junta de Gobierno la recuperación de la Guardia Romana.

Después de aprobarse una Comisión de Estudio y Trabajo en un Cabildo, para estudiar la viabilidad de la misma, en diciembre de 2004 se aprobó en el punto cuarto del Orden del Día, por mayoría, la recuperación de la Guardia Romana, y a raíz de ahí se asignaron tareas al grupo, cada persona llevando las más adaptadas a sus gustos y creándose dicho grupo conformado por el capitán, Antonio Ángel García, el Hermano Mayor, José Antonio Martín Portillo, Miguel Manuel Guisado, Amalio Narváez, Manuel Ramón Martín Lora y Sebastián Morán.

Anunciada en el boletín de febrero de 2005 la recuperación de la guardia romana para difusión entre los hermanos, se detalló la vestimenta que llevaría y el número de componentes, 19 mayores y 2 niños.

A partir de ahí se elaboró un listado de necesidades sobre un presupuesto inicial de 7.449 euros, que fue cubierto a base de rifas, la mayoría del dinero, así como conciertos o servicios de barra de diversos eventos, venta de camisetas..., destacando Martín Portillo el "buen grupo de colaboradores" que se formó en torno al Grupo de Trabajo y la "entrega" en todo momento de los componentes de este último.

Así, subrayó la ilusión y entusiasmo creciente en torno a la Guardia Romana y cómo el Jueves Santo se hizo realidad ese sueño siempre encaminado a "engrandecer la hermandad" y la devoción hacia "nuestro querido Dulce Nombre y nuestra Amantísima Virgen de la Piedad", con lo quer concluyó su emotiva intervención recordando los momentos vividos en la primera salida con todo detalle.

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