Entrevistas

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Miguel Moreno Sánchez, bético de cuna, se muestra "muy agradecido a la actual directiva del Real Betis Balompié por acordarse de un marchenero normal y corriente, para mí es un orgullo". Este miércoles en acto institucional fue homenajeado por estar entre los 100 socios más antiguos de la entidad heliopolitana. El reguero de anécdotas tras casi 60 años como socio y aún más como bético, se suceden en la mente de Miguel Moreno, que destaca a figuras como Benito Villamarín, José Núñez Naranjo, Luis del Sol o a título personal, al capellán del Betis en los 50 y 60, el padre Gutiérrez, o Manuel Ruiz de Lopera, de quien mantiene un alto concepto. Del Betis, le sobran las palabras: "Me enamoré porque vivía enfrente en el colegio Claret y desde que fui a verlo seguí y sigo enamorado, el Betis me enamora", no se casa de repetir.


La insignia de oro y paseo por las instalaciones, con foto institucional incluida, con que ha premiado el Real Betis a sus socios en un detalle de gran club, ha tenido, entre otros protagonistas al marchenero Miguel Moreno Sánchez, marchenero que supera no por mucho los 70 años y que casi 60 de su vida ha sido y sigue siendo socio del Real Betis Balompié.

Estudiante del colegio San Estanislao de Málaga, de madre malagueña, fue trasladado al Claret, en Sevilla, cuyo director espiritual "nos hablaba del Betis y yo llevo en la vida estas palabras, yo me enamoré del Betis", club del que se hizo socio en 1956, en su época de adolescente.

Por aquel entonces "los sevillistas eran muy ricos, estaba el Marqués de Nervión que mandaba mucho y el Betis siempre fue el pobrecito hasta que llegó Don Benito y nos sacó de la miseria".

Como anécdota, recuerda que se situaba en un 'palco redondo' de la zona de Preferencia que compró junto a su amigo Juan Pruna y varias personas más, aquellas especies de cuadritos entre las gradas que "los sevilllistas llamaban los corralitos de los cochinos".

La afición del Betis, con fama de animosa desde siempre y por aquel entonces disfrutando del paso de Tercera a Primera División durante varias temporadas hasta el ascenso precisamente en 1958, "animaba, pero era más tranquila, ahora se achucha mucho más, y todo el estadio, incluida la Preferencia, el sábado pasado contra la Real Sociedad fue impresionante, lo que ahora está ocurriendo con más de 40.000 socios aunque se hayan hecho algunas malas temporadas, es increíble, no hay palabras".

No recuerda su número exacto de socio, comenta que "el 40 y tanto", pero lo cierto es que la invitación del Betis le hace expresar su "agradecimiento total al actual presidente del Betis y a su junta directiva por su gentileza", indica Miguel Moreno, que como hemos podido ver en los medios deportivos sevillanos, ha disfrutado como el que más junto a los más fieles al Betis.

Principalmente le llena de orgullo que "se hayan acordado de un marchenero normal y corriente, para mí es un honor", señala, recordando que durante "20 años seguidos fui a ver al Betis fuera de casa todos los domingos, desde Las Palmas hasta Tarragona", afirma.

Aparte de Don Benito Villamarín Prieto, al que así nombra desde la primera a la última letra, "después de él, José Núñez ha sido otro de los grandes presidentes" y siempre le estará agradecido a sus atenciones y a la invitación que le logró para ver la final desde el antepalco del Vicente Calderón en 1977, I Copa de SM del Rey que presenció "vestido con camisa verde y pantalón blanco, muy cerca del presidente del Gobierno", y donde se produjo una anécdota fruto de la emoción con la que se vivió por lo igualado del encuentro contra el Athletiç Club: "Fue tanta que Paco Velasco se puso indispuesto y se tuvo que ir del estadio en mitad del partido".

Posteriormente, el trofeo sería paseado por las calles de Marchena en un ambiente festivo que recuerdan los béticos más viejos del lugar: "Recuerdo cómo Diosito iba al lado del Land Rover descapotable" en el que pasearon la Copa del Rey "montado en un burro con una txapela puesta", la tradicional gorra vasca que había intercambiado con un seguidor del equipo bilbaíno. Hoy en día echa de menos al "muy amigo mío" Juan Pruna y define como "muy buen bético" de Marchena a 'El Abuelito'. Miguel Moreno Sánchez también sería durante dos años presidente de la Peña Bética de Marchena.

Desvela que "ya he votado por una de las dos candidaturas" que se presentará a la Asamblea del 23 de septiembre, aunque no quiere revelar cuál de ellas, mostrando respeto por ambas y por proyectos como terminar el Gol Sur o un restaurante con vistas al estadio, que son de su agrado.

Lo que sí tiene claro Miguel Moreno es que "mis únicos enemigos son los Biris, que se dedican a insultar y a despreciarnos cuando vienen al campo del Betis".

Respecto a la figura de Manuel Ruiz de Lopera, clave en el Betis de los últimos tiempos tanto por los éxitos deportivos como por los casos judiciales que se dirimen, Miguel Moreno manifiesta que "tengo mucha confianza en Lopera, y me extraña mucho que se haya llevado nada del Betis, además siempre ha sido una persona sencilla, agradable con este pueblo y que ha venido a Marchena y a la Peña Bética siempre que se le ha llamado, yo lo he llamado muchas veces y también 'Pepe Rey', en referencia al que fuera presidente de la Peña Benito Villamarín.

Además, pronostica que "no creo que Lopera le dé las acciones a Castaño" y respecto a la actualidad deportiva del momento e alegra de la vuelta de Joaquín: "Es un lujo que este futbolista haya perdido un millón de euros al año durante tres años que podría haber ganado en otros equipos, para venir de nuevo a su casa", a lo que añade, y a buen entendedor pocas palabras bastan que "quien quiera irse del Betis, debería estar en la calle, hay que tenerle un respeto a la camiseta de las trece barras".

El mejor jugador de la historia que haya visto en el Betis es, con permiso de Gordillo al que también menciona, "Luis del Sol, era un jugador muy completo", para comentar como anécdota que "un día que le ganamos 7-1 al Extremadura se colgó del larguero celebrando un gol y tuvieron que ir a por uno nuevo para que se pudiera terminar el partido".

Para concluir la entrevista, manifiesta que "la afición del Betis me enamora, me emociona, es lo mejor que tiene el Betis, quiero morir en Marchena y mi ataúd llevará algo del Betis, me ha homenajeado mi hermandad, el Dulce Nombre, y ahora lo hace el Real Betis Balompié, más no puedo pedir".

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