Entrevistas

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ENTREVISTA. El marchenero Samuel Casado, 44 años, afincado en Rota, es un auténtico apasionado del motociclismo, mundo en el que se movió a finales de los 80 y principios de los 90, luchando como un titán por hacerse un hueco en el panorama andaluz y nacional, y en efecto consiguiéndolo a pesar de las dificultades gracias a su permanente ilusión, que nunca perdió: “Mis medios eran tan precarios que en ocasiones llegué a participar en carreras que se disputaban en la otra punta del país yendo totalmente solo y sin los mínimos medios materiales para poder hacerlo con la mínima seguridad exigible. Yo hacía de conductor, mecánico, piloto. Lo hacía todo solo”, recuerda, semanas después de un acontecimiento que le ha devuelto sensaciones espléndidas, como su participación en el World GP Bike Legends, donde ha obtenido un segundo puesto que le ha supuesto toda una explosión de felicidad. Desde los 80 hasta la actualidad, Samuel Casado repasa sus vivencias, alegrías, sinsabores y análisis sobre el mundo del Motociclismo: “Correr en moto es una verdadera carrera de obstáculos diarios, de todo tipo, los cuales te enseñan a madurar y a desenvolverte en la vida”, expresa. 


 La Voz de Marchena: ¿Cómo surgió tu afición al motociclismo? ¿Qué papel jugó en ello tu tío Antonio?

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        (en la imagen, Antonio Romero y Ángel Nieto en las carreras urbanas de La Línea de la Concepción).

Samuel Casado: Cuando yo tenía trece años mi tío Antonio Romero me llevó a ver una carrera del Campeonato del Mundo de Motociclismo (el MotoGP de la época). Fue en el año 1985 y aquello me marcó. Indudablemente la influencia de mi tío sembró la semilla de la afición en mí aunque no tuve la oportunidad de poder correr apoyándome en sus conocimientos ya que, desgraciadamente, falleció antes de iniciar mi carrera deportiva. Siempre he pensado que, con su ayuda, mi trayectoria podría haber sido mucho más fructífera. Mi tío Antonio fue una personalidad dentro del mundo del motociclismo, aparte de gran piloto, organizaba las carreras urbanas en La Línea de la Concepción (Cádiz) llegando a ser estas carreras puntuables para el Campeonato de España. Tiene otorgada la medalla de bronce por la Real Federación Española de Motociclismo a título póstumo. Sí, es indudable que su influencia fue clave para que yo amara el motociclismo.

V.M: ¿Quiénes eran tus ídolos de juventud, tu piloto y circuitos favoritos?

S.C: Sinceramente nunca he tenido ídolos. Evidentemente ha habido muchos pilotos en los que me he fijado y he tratado de aprender todo tipo de detalles técnicos. Crecí viendo correr a los grandes pilotos de 500 centímetros cúbicos (cc), en aquella época me fijaba en Lawson, Rainey, Gardner, Garriga, Sito, ... los que estaban arriba.

Mi circuito favorito indudablemente es Jarama por muchos motivos. Es un circuito de otra época, una auténtica montaña rusa con peraltes increíbles, subidas, bajadas y cambios de rasante. Es un circuito en el que he vivido sensaciones pilotando que no me han dado otros circuitos. Sencillamente es único. Desgraciadamente a día de hoy por diversos motivos está casi inutilizable.

V.M: ¿Recuerdas la primera moto con la que practicaste este deporte, tus  primeros lugares de entrenamiento y/o tu primera carrera? ¿Cómo eran las  sensaciones de Samuel Casado cuándo se iniciaba?  ¿Conociste a más pilotos locales en tu misma situación en pueblos como Marchena u otros similares que tuvieran inicios parecidos al tuyo?

S.C: La primera moto con la que corrí fue una Yamaha RD 350 cc con la que participé en el Campeonato de Andalucía de 1990. Por aquel entonces el único circuito permanente de velocidad era Jerez así que era la única instalación deportiva donde se podía entrenar y desarrollar carreras en Andalucía. Esa primera experiencia en competición fue muy positiva ya que terminé el campeonato en décima posición lo que me cargó de energía para seguir en éste mundillo.

Mis sensaciones en los inicios no fueron del todo positivas debido a que me encontraba solo en un mundo complejo que no conocía y sin casi ningún apoyo. Por aquella época el motociclismo no tenía la imagen de hoy día, el cual es considerado un deporte de masas, profesional y rentable a nivel publicitario. Entonces la imagen que se transmitía no era tan profesional y algunos lo consideraban un deporte “de locos” y así era casi imposible conseguir algún tipo de ayuda, máxime cuando te estás iniciando. Pero lo cierto es que la ilusión pudo más que la razón.

Por Marchena y alrededores ha habido muy pocos pilotos, no es una zona donde abunde la afición por las carreras como Cataluña, Valencia ó Jerez. Con afición a las carreras me refiero a participar en las mismas. No quiero decir que no tengamos aficionados a las motos, pero no afición por las carreras. Aunque evidentemente ha habido y hay muchos aficionados que siguen los diversos campeonatos a través de los medios de comunicación.

V.M: Fue un aprendizaje 'autodidacta' o ¿contaste con entrenadores o gente con experiencia que te fueran guiando?

S.C: Cuando yo me iniciaba no existían los medios que hay hoy en día, no existían escuelas de pilotaje, no había equipos que te enseñaran, era todo mucho más autodidacta. Hoy día existen medios muy avanzados y extendidos como por ejemplo la telemetría con la que puedes acelerar los tiempos de aprendizaje consiguiendo que un piloto aprenda en un año lo que antes podría necesitar tres o cuatro años.

En aquellas fechas mi tío Antonio, que si sabía mucho de esto ya había fallecido, (como os he comentado anteriormente) por lo tanto no me quedó otra que formarme a mí mismo.

V.M: En la competición en el primer lustro de 1990, ¿hasta qué categoría lo hizo? ¿qué obstáculos se encontró y cuáles fueron las mayores alegrías?

S.C: Mi primera participación fue en la Copa Yamaha RD 350 cc en el Campeonato de Andalucía consiguiendo un décimo puesto en la clasificación final del campeonato. Esto me dio ánimos para lanzarme a cotas más elevadas. De ahí que al año siguiente afrontara el Campeonato de España en la categoría de 250 cc, algo que fue un salto de nivel quizás demasiado elevado para mi poca experiencia pero donde también logré una buena decimosegunda posición. El resto de mi carrera deportiva se centró en el Campeonato de Andalucía debido a que los medios eran muy escasos haciendo noveno en la categoría de Supersport (600 cc) en 1992, cuarto en Superbikes (750 cc) en el 93 y quinto en Supersport en 1994. Lógicamente los mejores resultados vinieron en los últimos años gracias a la experiencia acumulada.

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Correr en moto es una verdadera carrera de obstáculos diarios, de todo tipo, los cuales te enseñan a madurar y a desenvolverte en la vida. Por ponerte algún ejemplo mis medios eran tan precarios que en ocasiones llegué a participar en carreras que se disputaban en la otra punta del país yendo totalmente solo y sin los mínimos medios materiales para poder hacerlo con la mínima seguridad exigible. Yo hacía de conductor, mecánico, piloto. Lo hacía todo solo. De hecho recuerdo los consejos de otros pilotos diciéndome que en el estado en que se encontraba la moto, mejor no saliera a pista. ¿Alegrías? Pues el poder recordar que en esa misma carrera llegué a conseguir un gran resultado. En los dos últimos años también tuve grandes alegrías cosechando resultados importantes en categorías con pilotos de gran nivel que incluso acabaron participando en el Campeonato del Mundo. En numerosas ocasiones he comentado que la mejor etapa de mi vida fue cuando corrí en moto. Fue  una experiencia única.

V.M: ¿Qué tipo de piloto, técnicamente hablando, se puede considerar Samuel Casado? ¿Arriesgado, conservador...?

S.C: Los entendidos me han calificado como un piloto fino y calculador. Siempre he acabado todas las carreras en las que he participado (excepto por alguna rotura en la moto). Eso de piloto arriesgado o conservador es un invento de la prensa, te puedo asegurar que todos los pilotos de una parrilla arriesgan al máximo. De hecho algunos con pocos medios arriesgan mucho más para conseguir un puesto modesto que el piloto que gana. El nivel es muy alto y la técnica de pilotaje del último piloto de una parrilla habitualmente está muy por encima del nivel de conducción de cualquier usuario de moto de calle. Desde fuera puede parecer que tengan similitud pero pilotar en un circuito no tiene absolutamente nada que ver con conducir por carretera.

V.M: ¿Por qué abandonaste la alta competición relativamente joven?

S.C: Pues por el mal que aqueja a muchos pilotos muy válidos: el dinero. Te puedo asegurar que hay muchos Stoner, Lorenzo y Pedrosa que se han quedado por el camino y algunos de ellos con quizás más talento que los que han acabado llegando arriba. Esto de correr en moto económicamente es muy caro y si no tienes cartera para pagarte tus primeras siete temporadas, hasta que alcanzas un nivel aceptable,  no vas a conseguir tus objetivos siempre y cuando éstos sean ambiciosos. Además llega un momento en este deporte en el que para poder seguir evolucionando y mejorando sólo puedes conseguirlo aumentando tu presupuesto temporada tras temporada, porque si no te estancas. Cuando tienes un nivel bajo o medio puedes alargar la vida útil de los materiales pero cuando tu nivel aumenta los materiales hay que renovarlos con mayor asiduidad.

V.M: ¿Cómo has seguido estos 20 años el mundo del motociclismo como aficionado? ¿Cómo crees que ha evolucionado este deporte? ¿Qué te parece el gran nivel y éxitos de los pilotos españoles?

S.C: He seguido las diversas competiciones como aficionado y vinculado a la competición de diferentes maneras. Llevo años colaborando con el equipo LarreSport, que participa en el Mundial Junior de Moto3, pues su propietario es un buen amigo. Él ha sido quien me ha cedido la moto con la que he participado en el World GP Bike Legends 2015.

La evolución de este deporte ha seguido una línea lógica; actualmente existen muchas más herramientas con las que trabajar y evolucionar en todos los aspectos. También ha cambiado diametralmente la imagen que proyecta el motociclismo aumentando la afición a nivel mundial. En líneas generales todo es mucho más bonito y pintoresco pero cuando vives las cosas entre bastidores te das cuenta que no es oro todo lo que reluce y que en lo fundamental no ha cambiado tanto.

Estamos viviendo una época dorada en el motociclismo español todo ello gracias a las infraestructuras que se han ido creando para trabajar desde la base. Dorna, la empresa española que gestiona el Mundial de MotoGP, los gerentes de los circuitos, los equipos, las escuelas de pilotaje, los diversos campeonatos, las federaciones han ido creando un conglomerado o tela de araña que gracias al trabajo de muchos años se ha acabado viendo reflejado produciendo pilotos españoles de gran valía. Si te fijas casi la totalidad de los pilotos españoles que triunfan son catalanes o de la zona de Levante. Todo ello tiene lógica ya que allí está la mayor afición, los mejores equipos y las mejores infraestructuras. Además allí las empresas invierten en motociclismo. No me parece mal y lo veo lógico pero me apena haber visto y seguir viendo a tantos y tantos pilotos andaluces con mucho talento que se quedan por el camino. Es curioso analizar cómo los andaluces somos capaces de ganar en campeonatos en los que los medios no cuentan tanto, pero a medida que el nivel sube los andaluces nos quedamos por el camino. Aquí desgraciadamente ni existían ni existen las infraestructuras y métodos de trabajo que había y hay en otras partes de España y, desgraciadamente cuando ha habido iniciativas interesantes nunca han encontrado los apoyos de instituciones públicas y privadas necesarios.

V.M: ¿Por qué te decidiste a participar en el World GP Bike Legends?

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S.C: Hace unos tres meses durante una agradable conversación con unos amigos vinculados a la organización me plantearon la posibilidad de participar en el World GP Bike Legends. Yo me quedé muy sorprendido y lo vi como algo muy lejano, casi inalcanzable. El problema es que allí estaba mi hermano Jesús, una mirada de él me lo había dicho todo, no necesitábamos hablar, el imán de las carreras nos había atraído de nuevo. Los dos sabíamos que David Larregola, un gran amigo personal  y dueño de un equipo en el Mundial Junior (como os he comentado anteriormente), tenía alguna Honda RS 125 cc GP olvidada en algún rincón de su taller. Yo dudaba si pedírsela porque sé que le iba a hacer un gran compromiso pero, entre los “empujoncitos” de mi hermano y mis ganas; lo llamé. David no dudó en darme un “SÍ” rotundo pero, no todo iba a ser tan fácil, ya que a la moto le faltaban piezas  importantes. Jesús, que está muy bien relacionado en éste mundo gracias a haber sido piloto y la labor de coach y psicólogo deportivo que realiza actualmente, me dijo: “yo te consigo esas piezas”. Y a raíz de ahí todo se fue engranando. Ciertamente y gracias al gran número de personas que me han brindado desinteresadamente su apoyo todo me lo han puesto muy fácil.

Otro punto importante es que desde hace bastantes años deseaba volver a correr de nuevo. Uno va sumando años y a veces piensas en que llegará el día que no puedas practicar éste deporte. Me apetecía mucho hacer algo que cerrara el círculo, que pusiera la guinda, y no ha habido mejor broche que el broche de oro que ha sido para mí este World GP Bike Legends 2015. Mi problema es que lo que ahora me planteo es si seguir o no (risas).

V.M: A pesar del éxito, la aventura previa según relatas en Motocuatro, ha sido espectacular, con tintes épicos y problemas mecánicos felizmente solucionados. ¿Cómo ha sido la aventura?

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S.C: Nuestra aventura en el World GP Bike Legends ha sido de guión de cine aunque afortunadamente con final feliz... Ha habido momentos en los que no me creía que estuviera de nuevo enfrascado en algo así. La moto nos llegó desmontada el fin de semana antes de la carrera, conseguimos tenerla lista para ese domingo con intención de hacer al menos un entrenamiento. En dicho entrenamiento no conseguí dar más de tres vueltas ya que rompí el motor.  Durante el fin de semana del World GP Bike Legends también tuvimos infinidad de problemas; el viernes, aún habiendo chequeado todo el día anterior, en el momento de salir a pista para el entrenamiento libre la moto no quiso arrancar. Era un problema eléctrico y conseguimos solucionarlo dos minutos antes de salir a pista. Ese mismo día también rompimos otro motor y nos vimos sin recambio para el día siguiente. Aun así conseguimos salir con otro motor al entrenamiento cronometrado del sábado, en el que por diversos problemas sólo pude dar tres vueltas lanzadas. Ese motor también tuvimos que cambiarlo ya que estaba pasado de kilometraje. Las tres carreras (una el sábado y dos el domingo) las pudimos hacer sin inconvenientes mecánicos haciendo segundo en las tres mangas y subiendo al pódium en cada una de las carreras. Fue un fin de semana con una intensidad y emoción bestial. Pudimos dormir muy poco. El otro día un amigo me dijo: “Eres el subcampeón del World GP Bike Legends 2015”. Yo me quedé aun sorprendido y me dije: “¡Pero si es verdad!”, es que aún no me lo creo.

Hay una frase que puede resumir nuestro fin de semana en cuanto a complicaciones y se la dijo Jorge Martínez “Aspar” a Manuel Hernández (ex pilotos mundialistas y participantes en éste World GP Bike Legends): “Estos chicos (refiriéndose a mi hermano Jesús y a mí) deben de tener muchísimas ganas de correr porque con todo lo que les está pasando es para recoger e irte para casa…”.

V.M: ¿Qué sensaciones has tenido al competir de nuevo y además hacerlo junto a grandes leyendas del motociclismo?

S.C: Las sensaciones son las mismas de hace años como si no hubiera pasado el tiempo. Correr en moto es algo espectacular, excitante. Las emociones que me embargaron pilotando fueron inexplicables, todo me parecía muy nuevo y muy viejo a la vez. Después de veinte años sin montarme en una moto de carreras son, cuanto menos, extrañas, pero a la vez muy cercanas. Te enfundas el mono de cuero, te montas en la moto, enfilas el “pit line” y si piensas... dices... “¿qué hago yo aquí?”, pero no es momento de pensar, es momento de dejarte llevar por las sensaciones. Lo que sí me di cuenta rápidamente es que de pilotar no se olvida uno, es como montar en bicicleta, lo recuerdas toda la vida. Y bueno sí es cierto que me ha sorprendido seguir teniendo nivel ya que tras veinte años sin correr y, lo peor de todo, sin montar en moto no tenía muy claro cuál podría ser el resultado. Hacer segundo tras Sergio Fuertes, un piloto con tres mundiales a sus espaldas, no está nada mal.

Subir al pódium eso sí fue una experiencia nueva, que nunca había experimentado, siempre había tenido el anhelo de haberlo hecho y pensaba que ya nunca lo conseguiría. Es una sensación en la que se mezclan muchos sentimientos diferentes: alegría, sueños, irrealidad, realidad, ganas de llorar, de gritar, en definitiva FELICIDAD.

Y correr en el World Gp Bike Legends junto a las grandes leyendas pues imagínate... no lo hubiera pensado ni en mis mejores sueños. Tener detrás de mí en las clasificaciones de mis carreras a algún piloto que ha sido campeón de mundo es algo muy fuerte.

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V.M: ¿Qué le dirías a los niños que quieran iniciarse en este deporte y a los padres de éstos? ¿Cómo valoras iniciativas como la Cardoso School?

S.C: A los niños les diría que si piensan que les gusta éste deporte por favor no traten de practicarlo en vías públicas. Si te gustan las motos hoy día hay muchos medios habiendo escuelas y circuitos donde podrán enseñarte minimizando riesgos. A sus padres que, antes que nada, tengan muy claro los objetivos que se plantean al llevar a sus hijos a practicar éste deporte. Lo ideal es, una vez que tienes claro esos objetivos, no perder nunca el norte. Este deporte es carísimo y si tus objetivos son ambiciosos debes tener claro que tu cuenta corriente debe tener muchos ceros.

Cardoso School,  ¿lo conoces? Me alegra que me hagas esa pregunta. Ojalá hubiera existido una escuela así cuando yo empezaba pues hubiera acelerado mi aprendizaje y hubiese sido todo mucho más sencillo. Es una empresa dirigida por el ex piloto sevillano de MotoGP José Luis Cardoso, posiblemente la mejor y más profesional empresa en este sector. Se dedican a enseñar a los aficionados a pilotar y disfrutar de sus motos con diferentes niveles de conducción. Si quieres aprender sin peligro y que te enseñen cómo se deben hacer las cosas, no dudes y apúntate a esa experiencia, pues quien lo prueba repite.

 

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