Entrevistas

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La nueva vergüenza mundial de los bombardeos de Israel sobre la franja de Gaza, los más violentos desde 2012 y que han causado hasta el momento unos 100 muertos desde el lunes. El marchenero Manuel Ramón Ternero Vega conoció de primera mano la situación de bloqueo, marginación del pueblo palestino, el control militar a través de los numerosos check point, carreteras bloqueadas…en Nablus (Cisjordania), ciudad  famosa por su resistencia pacífica y desarrollo cultural, a través de una Beca de Cooperación al Desarrollo. Manuel Ramón nos comenta cómo es el ambiente que se respira en este territorio con peculiaridades desgraciadamente únicas en el mundo, fragmentado hasta la extenuación y meses después de su estancia allí, observa con indignación como la situación, muy tensa de por sí a diario, se ha recrudecido en la cercana franja de Gaza con los bombardeos y lanzamiento de misiles por parte de Israel, que anuncia que continuará asediando.



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(Las dos primeras imágenes corresponden al caos sembrado en Gaza durante los bombardeos de los últimos días)

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“Aprovechando que el 2014 ha sido Declarado por la ONU como Año Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, y sobre todo, de que se trata del conflicto más largo que el hombre haya conocido”, Manuel Ramón Ternero decidió visitar Palestina, observar de primera mano un conflicto “al que la comunidad internacional hace oídos sordos”, explica: “Siempre había sentido solidaridad hacia el pueblo palestino” Hacia Palestina siempre había sentido solidaridad por este pueblo y es, para mí, uno de los lugares más interesantes desde el punto de vista político, histórico y geográfico.  Antes, había estado en Perú como cooperante para desarrollo territorial, concretamente en materia de ecoturismo, o en la cuenca del Rif en Marruecos profundizando en nuevos usos del suelo, entre otros destinos, encontrándose posteriormente en prácticas en una consultora medioambiental y cooperativa de comercio justo de Malta, entre otros destinos de nuestro cosmopolita paisano que en este julio hace de monitor de campamento de verano en Turquía.

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(Sobre estas líneas, imágenes en la Universidad Ah Najah, Nablus, y talleres de sensibilización medioambiental)


La experiencia de Manuel Ramón en Palestina se inició entre el verano y otoño del 2013 a través de una beca de la Universidad de Sevilla para un proyecto de Cooperación al Desarrollo en la Universidad de An Najah en Nablus, con el fin de impartir talleres sobre sensibilización de medio ambiente y clases de español para estudiantes universitarios durante 3 meses: “Los monitores que compartíamos piso y estábamos involucrados en las actividades éramos provenientes de diferentes países como Reino Unido, Francia, Italia, Australia, o Japón. Durante el programa nos facilitaron clases informativas sobre la historia y geopolítica del conflicto Palestino-Israeli así como visitas guiadas a diferentes lugares claves”, apunta.

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(Manifestación en el pueblo Al Quadum cercano a Nablus, donde la carretera que conecta a la capital esta cortada. Desde hace 3 años todos los viernes hay manifestación)

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Su estancia se centró en la ciudad de Nablus, al norte de Cisjordania, que tiene una población de unos 300.000 habitantes. Por su enclave entre dos montañas y su fisionomía de ciudad árabe, la ciudad traía memorias de Granada: ”La medina, el casco antiguo de la ciudad, es preciosa, llena de calles estrechas y laberínticas. Como toda ciudad árabe tiene un zoco muy bullicioso, que es corazón de la urbe, y se extiende por multitud de callejuelas, y a pesar de la apariencia de no seguir un orden, tiene una distribución precisa por sectores. La ciudad está llena de un variado patrimonio histórico fruto de los legados romanos, bizantino u otomanos, digna de admiración”.

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(Las imágenes anteriores pertenecen al centro de Nablus y su medina).


A nivel religioso “si bien es cierto que en Nablus predominan las mezquitas, hay decir que existe comunidades importantes de cristianos ortodoxos y católicos, como también de judíos samaritanos, y entre los cuales existe una buena convivencia”, destaca Manuel Ramón: “Estos últimos hablan el arameo, idioma muy antiguo y complejo, (de ahí la expresión “me suena arameo y alardean de ser la antecesora de la mayoría de las lenguas europeas”.


En contra de la imagen que a veces se traslada o los prejuicios establecidos por los conflictos, “los palestinos, en general, tienen un carácter muy hospitalario y amigable”, lo que hizo que la integración de este marchenero no fuera difícil: “En poco días me hice con un grupo de amigos que desde primera hora me invitaban a tomar té o cenar en sus casas, e incluso tuve la suerte de estar en varias bodas que es todo un autentico maratón de baile por más de 5 o 6 horas continuadas. Esta predisposición a ofrecer su confianza para ayudarte en lo que haga falta, es muy valorada cuando estás en el extranjero”, subraya.

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(Manuel Ramón se ha integrado asistiendo a bodas y cafés y teterías).


Todo ello, conociendo también los lugares de encuentro social son la teterías y cafés, donde se fuma argila y se bebe te ó unos cócteles de fruta y helados que están riquísimos. “A diferencia de otras ciudades de Palestina como Ramallah o Belén, no existían pub o discotecas donde se dispensaran bebidas alcohólicas”.


En su caminar por Nablus, Manuel Ramón ha descubierto que en contra que en otras países como Arabia Saudí o Irán, la mujer tiene un papel relevante en la sociedad palestina, siendo una de las más avanzadas en Oriente Próximo, de forma que se suele haber “muchas mujeres ocupando cargos importantes en política, como profesoras de Universidad y otras son grandes activistas por Palestina. Asimismo, en la universidad hay mayor número de chicas que de chicos”.

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(Icono símbolo de la mujer palestina)

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Las referencias sobre España y Andalucía, son cuanto menos curiosas. Esto es lo que nos cuenta Manuel Ramón: “A los palestinos les encantan la Liga de Fútbol española y son unos grandes forofos del Madrid y el Barcelona, de hecho la ciudad se queda bloqueada cuando es el “clásico” y es lo primero que te pregunta antes de entablar una conversación. Por otra parte, en las clases de español, me percate de las afinidad que siente hacía el Al-Andalus, en particular, los Omeyas cuya capital estaba en Damasco, o la facilidad que tienen para pronunciar ciertas palabras como búcaro, albañil o almohada, en las que ponían hasta acento andaluz”, sonríe.

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(Palestina tierra de olivos, donde se realizó uno de los cursos)


Además, a Manuel Ramón no se le olvidan una serie de anécdotas, algunas de ellas en clave local, como “en mitad de un autobús de Ramallah a Nablus. Entre el ambiente de mujeres con velos, hombres cubiertos con palestinos y versos del Corán, ver una cara que me sonaba familiar, dirigirme a mí y  decirme coño tú eres el Manuel Ramón Marchena”. Esa cara era la de Pablo Barragán, nuestro clarinetista internacional, como también mundialmente extendidos son los “paquetes de chochitos de Paradas que me encontré en una tienda de bebidas en la aldea de los Samaritanos”. Pasar de las 2 a las 3 de la tarde durante una semana en Jerusalén en la calle que separa la ciudad administrada bajo la autoridad palestina e israelita “cambiando de una acera a otra” o la “confusión” que le generó el típico signo gestual de  juntar los dedos de las manos y ponerlos hacia arriba al más puro estilo de enfado italiano, si bien en Palestina se hace para parar a una persona un momento previamente a hablarle, fueron otras curiosidades de la estancia de Manuel Ramón en Oriente Próximo.


Humillaciones, vejaciones, campos de refugiados

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No obstante, lejos de esta aparente normalidad, y volviendo específicamente a Nablus, esta es una de las ciudades que más ha sufrido los ataques de Israel y que más está sufriendo la ocupación israelí, según explica Manuel Ramón con todo detalle: “Como símbolo del continuo control del estado de Israel ejerce sobre la vida diaria de los nablunenses, es que en las dos colinas, hay bases militares que sobre dominan la ciudad. En realidad la opresión es algo que no puedes ver claramente como foráneo pero que puedes conocer a través del testimonio de la gente del lugar. Por ejemplo, durante la noche cuando la ciudad está en silencio y todo el mundo duerme, a veces se puede escuchar disparos al aire que significan que son militares (obviamente israelíes, pues Palestina no tiene ejército) que entran en casas de familias para registrar e interrogar durante toda la noche, sufriendo humillaciones y vejaciones. En muchísimos casos, se producen arrestos y encarcelaciones, sin dar ninguna explicación, pues Israel tiene una ley de detención administrativa que durante 6 meses, incluso puede ser renovado cuantas veces quieran, esta encarcelados de manera preventiva sin que haya ningún juicio de por medio. Algunos de ellos terminan en prisión por años sin que se haya probado relación alguna con actividades criminales, y la mayoría con evidencias de torturas. De hecho muchos de mis amigos tenían algún familiar que habían sufrido este tipo de casos. Ante este tipo de circunstancias, en los palestinos producen dos tipos de reacciones bien diferenciadas: por un lado sentimiento de miedo en participar en política y por otro lado, provoca  rabia e incita más por la lucha pacífica de sus derechos”.


La situación lleva a la profunda depresión a la población palestina, como por ejemplo a su amigo Ramsés: “Sufre depresión y vive en uno de los cuatros de los campamentos que tiene Nablus, Balata, donde las condiciones de vida son más adversas. Para empezar, refugiados son considerados como aquellos que fueron forzados a abandonar sus casas por el ejército de Israel entre las guerras de 1948 y de 1967. Aún hoy, ellos reclaman por sus derechos para volver, la mayoría de ellos aún conservan las llaves de sus casas destruidas”.

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(Tanques y helicóptero en eAlQaba, pueblo que ha perdido el 80 % de su población).

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(Calles severamente estrechas en el Campo de Refugiado de Balata. Prueba del hacinamiento).
 


Balata tiene una alta densidad de población con más de 30.000 habitantes en 0,25 kilómetros cuadrados. Dentro de esta sobrepoblación, más del 75% son niños: “Algunos te preguntan alegremente, quieren hablar con nosotros los extranjeros, aunque otros preguntan con cara amenazadora, “¿no serás tú de Israel?”. Allí, Manuel Ramón pudo comprobar in situ que las casas son estructuras de cementos, compactas con pocas ventanas y está conectadas unas con otras, cada una ha sido ampliadas hacía arriba de diferente maneras, puesto que en el campo de refugiados existen problemas para la expansión, que las calles y callejones son muy estrechos, algunos de ellos claustrofóbicos, donde solo cabe una persona. “Los servicios de educación, sanidad y otros servicios básicos son muy escasos y tienen fuerte carencia, a lo que hay que añadir que el nivel de desempleo es algo más del 25%. Durante la visita al campo siempre es recomendable la compañía de personas locales para evitar peligros. A menudo se producen protestas con barricadas que cortan las vías de comunicación y a veces hay tiroteos. En este barrio es muy común ver carteles de mártires por Israel que son muy apreciados. Prácticamente casi todas las familias tienen algún miembro que ha fallecido o ha quedado inválido por las consecuencias de la guerra, como el caso de mi amigo Ramsés que su hermano fue asesinado por Israel por simplemente andar por la calle dentro del toque de queda”.

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(Nablus de noche y nueva imagen de Balata).


Gran parte de la población palestina, unos 11 millones son refugiados en Jordania, Siria o el Líbano, de hecho, con índices de pobreza de hasta el 39 por ciento en la población de Gaza, que cuenta con un 31 por ciento de desempleo. En Cisjordania, del 18 y 20 por ciento respectivamente, y una media de inseguridad alimentaria del 33 por ciento, observándose diferencias como el consumo de agua por habitante (300 litros por habitante y día en Israel y 73 en territorio de población palestina), como algún ejemplo indicativo del panorama.

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Esta situación de carencia y aislamiento se da en otro sector importante y con recuerdos claramente de nuestra tierra: “Cuando se viaja por Cisjordania, lo primero que llama la atención es la dominancia de olivos en el paisaje, muchos de ellos centenarios, sobre colinas moldeadas por terrazas que le da un aire a Andalucía Oriental. El olivo es la principal fuente económica para las familias rurales, además de ser elemento sentimental como un símbolo de la presencia de generaciones de palestinos en estas tierras. No obstante, el hostigamiento por parte de los asentamientos y del ejército hace imposible las faenas en los olivares. Ellos arrancan y queman miles de olivos cada año sin ninguna compensación para las familias o muchos son trasplantados para jardines privados en ciudades de Israel. Ante esta circunstancias hay mucha cooperativas de “comercio justo” envueltas como “Al-Árd” que organiza un programa llamado “Derechos para mis olivos”, en la cual estuve un día colaborando en la campaña del verdeo, donde los colonos restringe las horas para esta actividad”, menciona.


Privilegios de los colonos, puntos de control y el Muro ‘de la vergüenza’

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Con respecto al tema de los “asentamientos de colonos”, hay muchos repartidos por toda Cisjordania, y la imagen sobresale, así como el trato de favor e insultantes privilegios de los que disponen para hacer y deshacer a su antojo: “Éstos, a primera vista, parecen que acaban de aterrizar desde el cielo porque son muy diferentes con respecto a los pueblos palestinos. Se trata de pueblos de familias adineradas situados sobre colinas, ocupando zonas privilegiadas del territorio, rodeadas de vallas de seguridad y conectados hacia el territorio de Israel por carreteras privadas que se han construido a base de confiscar tierras palestinas y desahuciar familias pero cuyos palestinos tienen prohibido usar dichas carreteras. Para colmo, los asentamientos no disponen de sistema de depuración de aguas residuales, con la intención de contaminar los ríos de sus vecinos palestinos. Todo esto significa que desde el mapa se puede observar el territorio dividido y fragmentado por estos asentamientos”.

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(visita a familia oprimida en Hebrón).


Tanto es así, que, continúa el relato el marchenero, “muchos activistas hayan denominado a este sistema de ocupación como “Apartheid”, similar al que utilizaba el estado racista de Sudáfrica. Los colonos, son muy religiosos, reciben un salario especial por vivir en esos lugares. Obviamente, ellos no tienen una buena predisposición para la integración con los palestinos. De acuerdo, con la declaración de la ONU “este tipo de asentamientos son ilegales y son un obstáculos para la paz y el desarrollo económico y social (...) han establecido una brecha en la legislación internacional”.

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 (Colonos civiles con armas paseando por Hebrón, disfrutando de su derecho exclusivo de posar armas. Los palestinos que viven en el Hebrón ocupado no le permiten ni tener un cuchillo en la cocina)

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(checkpoint)


Pero lo más impactante y duro en el día a día son los check point, el muro y carreteras bloqueadas: “Son unos de las peores aspecto de la ocupación, puesto que restringe el acceso de personas moviéndose libremente, los criterios para impedir el paso de las personas es totalmente arbitrario, en muchos casos sin dar razón alguna. A los palestinos se les niega la entrada, guardando largas horas de espera, humillados o cuestionados. Mucha gente pasa por aquí cada día, lo cual es muy penoso, el que cada día sospechen de ellos de si son terroristas. He estado presente en varios registros, los cuales parecen aterrorizados. Muchas veces tienen que tumbarse en el suelo, arrodillarse o abrir sus bolsas para chequear cada cosa que ellos llevan. A los palestinos los hacen pasar como cuando pasan las vacas para ser ordeñadas, los ponen en puertas giratorias de tres en tres, los insultan. La instalación es muy sobria, donde hay unos pasillos de barras metálicas parecidos al que ponen al ganado. En estos lugares puedes encontrar símbolos judíos pintados por los propios soldados para crear un ambiente más tenso. Aún peor es que la mayor parte de los soldados son prácticamente adolescentes, pues ellos tienen que hacer servicio militar por tres años. Ver a un adolescente con un arma es todavía más temible. Aunque estos suele ser groseros, con la presencia de extranjeros suelen ser más moderados. En los checkpoint se han dado casos, en los que no han abierto, agilizando el pase de ambulancias y los enfermos han fallecido”, manifiesta Manuel Ramón haciendo ver las tropelías cometidas por el Estado de Israel.

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 (Hebrón, lugar donde se congrega judíos los "sabat" para insultar y atacar al imán. Existe una red metálica que lo protege).

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También denuncia que las cárceles “están llenas de profesores, ingenieros o médicos, buena parte de la población palestina son personas cultas y preparadas, sus médicos son conocidos en todo el mundo”, logrando a veces desempeñar su profesión exitosamente en el extranjero debido a su gran nivel, señala.

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(imágenes del muro)


Al mismo tiempo “las carreteras bloqueadas, consecuentemente, provocan retrasos o las ausencias para ir al trabajo, colegio, centros de saludos, llegan afectar a la consecución de una vida normal o  afecta psicológicamente. El muro, que en los próximos años se extenderá por toda la línea fronteriza, es todavía más alto que el de Berlin, teniendo 8 metros y hace “enjaular” a los palestinos. En él se pueden encontrar multitud de graffitis protestasde diferentes artistas como Banksy. También estas barreras son un impedimento para el desarrollo del comercio, pues hacen retener las mercancías que les dé la gana. Según un informe de Amnistía Internacional ‘las restricciones sobre el movimiento de Palestinos hace que sea la clave de la causa de las altos tasas de desempleo y pobreza”.

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alt(Nablus de noche)


En conclusión, después de haber estado en ambos territorios y de haber conocido gente que padecen de forma diferente el conflicto y que tienen diferentes puntos de vista sobre el mismo, “pienso que a pesar del odio que aún perdura, me quedo con el sentir de mucha gente que piensan que el problema son sus gobiernos que alimentan la antipatía. Esto es curioso que dos países que comparte el mismo paisaje y viven tan cerca, realmente no se conocen entre ellos, vivan de espalda uno del otro”, dice resaltando esta trágica paradoja: “Como tampoco nunca han visitado los territorios al otro lado del muro, tienen una visión manipulada por los medios de comunicación y sus sistemas educativos. De tal forma que organizaciones como “Rompiendo el silencio” hacen visitas guiadas por parte de ex militares israelís denunciando diferentes atropellos. Esta alarmante idea “de los otros” es aún más palpable en el lado israelita, por ejemplo, en el aeropuerto las autoridades suele hacer muchísimas preguntas, si tienes algún contacto con palestinos, pues sería motivo para rechazar tu entrada o para sospechar que has estado colaborando con terrorismo. De hecho, lo más recomendable es eliminar todo contacto de email, teléfono de redes sociales para evitar problemas”.


Resistencia Pacífica

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Para quienes piensan que Palestina e Israel lidian un apoyo entre iguales, aparte de los archiconocidos apoyos internacionales de grandes potencias a Israel, Manuel Ramón manifiesta que “me gustaría poner de relieve la resistencia pacífica y desobediencia civil que realiza la sociedad cisjordana contra la ocupación y opresión israelita. Para empezar existe una gran red de solidaridad entre las familias palestinas donde intentan ayudarse unos con otros en cuanto ocurre algo negativo como en el caso de desahucios que precisamente también sufrimos en España, pues no deja de ser una violación de los derechos humanos, en los que los Palestinos tienen una compleja organización aglutinado con el nombre “Campaña contra el Muro del Apartheid” para reducir los daños sociales de este hecho. Ante el estrangulamiento económico que Israel ejerce sobre los palestinos, igualmente ha aflorado una red cooperativas de autoproducción como la “Intifada Verde” que consiste en crear productos locales ecológicos, o los incrementos de trueque, pagos en especie, sustitución del trabajo remunerado por trabajo familiar, etc. En el sector de educación hay muchos profesores que imparten clases “clandestinas” en los campamentos de refugiados donde Israel tiene prohibido construir más escuelas a pesar de la masificación de clases y cuando aparecen militares disimulan que están teniendo una conversación normal”.

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(Soldado escondiendo las llaves de las casas de los refugiados)

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(Acróbatas callejeros de Qualquiya, pueblo que está rodeado por el muro. Símbolo de libertad).


Ante este cúmulo de situaciones, “una de las cosas que podemos hacer para no contribuir con todos estos hechos es hacer un consumo responsable, cuando hacemos una compra estamos votando, por lo que deberíamos ser críticos en las compras y ver que hay detrás de los productos, como también en los bancos, sería por tanto una buena iniciativa práctica no comprar productos que vienen de Israel, especialmente de los territorios ocupados, como dátiles que se venden en una importante cadena de supermercados, donde también venden pescado que vienen del Sáhara Occidental, pueblo que también sufre la ocupación por parte del Gobierno marroquí”.

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 “Sabemos muy bien que nuestra libertad es no completa sin la libertad de los palestinos” dijo una vez Nelson Mandela, cuya frase está más que nunca en vigor con la nueva ofensiva desaforada de Israel sobre Gaza, donde la represión y las acciones criminales profundizan aún más en los límites de la crueldad humana.

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(Estas últimas imágenes, nuevamente de los bombardeos en Gaza).

Más imágenes

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(Murales en paredes campamento de refugiados, donde sufren más la violencia y la pobreza).

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(Mayor y niños pastores beduinos en AlQaba. Por cierto, otra situación negativa para los palestinos es que Israel tiene el plan de agrupar todas las tribus de beduinos en las ciudades, lo cual supone la desaparición de su estilo de vida nómada y de sus tradiciones).

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(Comida típica palestina. Humus, Zatar, aceite de oliva, pate de habas, salsas que se comen con pan de pita).

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(Tumba de Yaser Arafat).

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(Centro médico de la ONU en campos de refugiados).

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(Lugar donde nació Jesús en Belem)

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(Iglesia del Santo Sepulcro)

 Más información

http://www.20minutos.es/noticia/2188562/0/muertos-franja-gaza/bombardeo-israel/operacion-margen-protector/
http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/subnotas/250421-68754-2014-07-10.html
http://internacional.elpais.com/internacional/2014/07/09/actualidad/1404884294_853909.html
http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=12702
http://www.publico.es/internacional/533216/el-bombardeo-sobre-gaza-en-imagenes/slideshow#3

PETICIÓN EN AVAAZ DE SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO PALESTINO ANTE LA AGRESIÓN ARMADA ISRAELÍ