Entrevistas


El mundialista marchenero de tiro en la modalidad de foso universal, Adrián Jiménez Plaza, se pone ambiciosas metas de futuro tras su llegada desde Perú, donde ha estado presente en el Mundial, poniendo el colofón a una temporada inolvidable en la que en el Europeo de Alemania cuajó una sensacional actuación. Desde el campo de tiro de Alcalá de Guadaira, el deportista natal de nuestra localidad nos comenta los pormenores de la práctica del tiro y de su trayectoria de alto nivel en la que cuida de su progresión en cada entrenamiento.



Comencemos por el principio. Adrián Jiménez tiene 20 años, es natural de Marchena y vive en Écija desde temprana edad, aunque lleva por nombre a nuestro pueblo, ya que sus padres son marcheneros. Estudia en Sevilla el Grado de Marketing e Investigación de Mercados y trabaja en el sector de la hostelería, compaginándolo con estudios y la competición deportiva.


Desde el campo de tiro de Alcalá de Guadaira, recuerda que la pasión por el tiro le viene de familia, por su tío Juan Antonio, y su padre José Manuel Jiménez, que “fue fundador del campo de tiro de Marchena, donde en mis inicios tiraba a una caja parada y ya era toda una ilusión para mí; en realidad, al no ser un deporte tan conocido como el fútbol, el baloncesto o el motociclismo, se suele acceder a él digamos como que por herencia, por lo que el tiro deportivo es mi gran pasión, lo que más me ha gustado”.


Actualmente su padre, que ha sido Juez Nacional y Juez Internacional, es seleccionador nacional de España: “Mi padre siempre me ha inculcado, a pesar de lo que le gusta y de cómo lo vive, que él no me quería imponer este deporte, que si en algún momento yo empezaba a tirar por monotonía u obligación, sin salirme de dentro, que no tendría sentido”, comenta Adrián Plaza.


El deportista marchenero expresa que “aparte de que el tiro para mí es un deporte profesional, que me lo he tomado en serio y para la alta competición desde siempre, por otro lado no me lo tomo como una obligación, pues también para mí supone coger mi escopeta,  meterme en mi mundo y disfrutar de lo que hago”.


A su corta edad, Adrián Jiménez es campeón de España de foso olímpico y subcampeón en categoría absoluta, además de plata por equipos en Europa con la selección española, y deportista de alto nivel reconocido por el Consejo Superior de Deportes y la Junta de Andalucía, entre otros de sus muchos grandes logros.


En todo caso, como suele suceder en el deporte, hasta los mejores han pasado por el sacrificio de la superación constante: “He sufrido un cambio duro para mí, ya que empecé en el recorrido de caza y compack sporting, que era la modalidad estrella de mi padre, donde él siempre se ha manejado. Tanto él como José Manuel Rodríguez Andújar y Juan Valero me enseñaron a coger la escopeta y me formaron, pero cuando comencé a participar en categoría junior, yo era un recién llegado a la competición y me enfrentaba a campeones de Europa y el Mundo, y no fue fácil, pero me sirvió para madurar y saber qué es esto de la alta competición”, en la que empezó con 14 años, edad mínima por ley.


En el campo de entrenamiento de Alcalá de Guadaira, se coloca los cascos de protección auditiva “sin los cuales estaríamos casi sordos en dos años, de pegar tantos tiros como damos” y sus gafas rojas: “En el equipo nacional se ha estudiado los parámetros del cristal y logra reflejar el color del plato y disminuir los demás colores”, indica Adrián Jiménez.


El deportista marchenero coloca su escopeta, hecha a medida del brazo y regulable en función de pérdida o ganancia de peso corporal, por lo que se puede ir modificando. Es una escopeta con 2 cañones superpuestos uno encima del otro, según nos explica, y de banda alta: “Es la nueva filosofía que se está implantando desde el equipo nacional, porque con este tipo de armas, apenas hay retroceso, ya que el eje del tiro queda dentro de la culata y al pegar el disparo no sube hacia arriba la punta del cañón, sino que retrocede en paralelo”. El equipamiento se completa con los cartuchos SAGA modelo élite especial, que son “los más fiables por la calidad del taco y de la pólvora, y los que mejor responden en la competición”.


Adrián Jiménez compite desde hace años en una modalidad olímpica como es el foso universal, más reconocida y profesional, y en la que dispara desde cada uno de los cinco puestos, delante de los cuales se encuentra una línea en el foso. Hay tres máquinas por línea, un total de 15 líneas, y la serie se conforma de 25 platos que salen disparados a la señal auditiva que recoge un censor en los puestos. Por cada puesto, salen dos platos a la derecha, uno por la parte central y dos hacia la izquierda, aunque sin orden concreto y a 120 kilómetros por hora, de ahí la dificultad de la modalidad, a pesar de lo cual comprobamos que con su concentración y eficacia, el marchenero los hace añicos. En la alta competición, los vencedores apenas fallan un par de platos de cada 25, marcando de 115 o 120 hacia adelante entre el total de 125, ylos perseguidores rondan esas cifras.


En este sentido, Adrián Jiménez Plaza explica que “en este deporte, lo bueno o lo malo, es que estás tú solo cuando tiras, y ya puedes tener al mejor entrenador o a los mejores patrocinadores del mundo, que a la hora de disparar y de coger la escopeta, estás sólo tú, tu cabeza, tus ojos, y no hay nadie más. Puedes conseguir alguna medalla por equipos, pero a la hora de ejecutar el disparo, eres tú solo, y si sabes controlar tu cabeza, bien, y si no, es muy difícil”.


Y después de la competición, llegan los resultados, las sensaciones del final: “Es difícil describirlo, porque en este deporte, cada vez que ganas, has perdido diez veces, pero cada victoria te deja un sabor de boca indescriptible al saber que lo has hecho bien y ves que el público te premia también”.


El tirador comenta la actualidad de este deporte: “La verdad es que en Andalucía el mundo del tiro se encuentra decaído, es un deporte bastante caro y la crisis pasa factura, sin embargo en España tenemos el mejor equipo que nunca se haya conocido con un magnífico entrenador que me ha formado como es José Luis Pérez Sanz, tenemos dos tiradores olímpicos, medallas olímpicas, diplomas olímpicos, campeones del Mundo y de Europa, que son verdaderas máquinas del tiro”, manifiesta.


Respecto a los dos últimos años de su trayectoria, Adrián Jiménez ha conocido las dos caras de la moneda: “El año pasado fue una de las temporadas más duras, mucho entrenamiento y sacrificio, pero a la hora de las competiciones los resultados no salían, y este año hemos cambiado el punto de vista, la filosofía, enfocando de otra manera la competición, de hecho ha sido la mejor temporada de mi vida, en la que he logrado los mejores resultados, me ha dado muchas alegrías”.


Adrián Jiménez ya estuvo en el Mundial de recorrido de caza en Australia, pero las sensaciones en el foso universal “son muy distintas”, manifiesta recordando que en el presente año quedó muy satisfecho de ser el mejor plato de la final y obtener un magnífico 7º puesto en el Europeo celebrado en Alemania. Ya en el Mundial de Perú, donde fue 21º entre decenas de participantes, “iba con muchas ganas, pero era el primero y me han pasado factura los nervios, además las condiciones buenas han brillado por su ausencia, había una malísima visibilidad, mucha niebla y una cancha que no estaba en su mejor colocación, aunque me vengo contento por la experiencia ganada y todo lo aprendido, con ganas de trabajar más. No ha sido una mala clasificación, pero todo lo que no sea una medalla, no me deja conforme, no soy conformista”.


Ahora llega una pequeña época de descanso, dado que “este deporte es de una intensidad tan fuerte que es imposible que estemos todos los meses practicándolo”, si bien apenas unas semanas después del Mundial vuelve paulatinamente a los entrenamientos: “Nosotros trabajamos un sistema cardiovascular con el objetivo de disminuir las pulsaciones lo máximo posible, además de los entrenamientos específicos semanales, con de 10 a 20 series que nos la costeamos nosotros expresamente, los cartuchos, los desplazamientos…pero es lo que nos ha tocado vivir, tampoco las instituciones es que nos estén ayudando mucho, no recibimos beca de ningún tipo ni ayudas ni patrocinios, prácticamente todo corre por nuestra cuenta”.


De esta forma, Adrián hace ver las dificultades que pasan los deportistas incluso de alto nivel como él: “Fui reconocido como deportista de alto nivel por la Junta de Andalucía y me concedieron una beca en 2011, pero el dinero no me ha llegado hasta 2013 y sólo un 20 por ciento, en 2012, que me correspondía, ya no sacó la beca por falta de presupuesto y en 2013, que también me correspondía, tampoco la sacó otra vez por falta de presupuesto, así que imagínate la situación ahora, trabajo en la hostelería y después de los gastos del Mundial y la matrícula de la Universidad, no me ha quedado otra que trabajar. A las ocho me voy a la universidad, salgo a la una y media, entro a trabajar a las dos y salgo a las diez y media, todos los días menos uno a la semana que libro”, detalla.


De la realidad más pedregosa, a los sueños, que lo mantienen en pie: “Mi sueño, por lo que lucho cada día que me levanto, no es sólo ir a una Olimpiada, sino conseguir una medalla olímpica, es en lo que estamos trabajando y ojalá que algún día llegue”.


Para ello, es indispensable la concentración, característica esencial de un deporte que exige tal increíble precisión y que es un lujo poder disfrutar en directo presenciando gestos técnicos, ejecución y la exactitud que es exigida, se busca y se encuentra: “En el equipo nacional hay un sistema de entrenamiento de la Psicología y la Concentración, si no estás concentrado al 100 por 100, cualquier pensamiento que te llegue a la cabeza, te pasa factura, y en la alta concentración necesitas rendir al 200 por ciento”.


Como joven deportista, Adrián Jiménez tiene una referencia en el mundo del tiro, para él inigualable, lo tiene claro. Se trata del campeón italiano Giovanni Pellielo: “Ha ganado infinidad de Mundiales, tiene tres medallas olímpicas, infinidad de campeonatos de Europa, finales de la Copa del Mundo, un palmarés que tiene en su campo de tiro de Italia, impresionante, da miedo verlo”.


En toda esta trayectoria, Adrián Jiménez guarda experiencias personales “las más amargas y las mejores” de los muchísimos viajes que ha realizado: “Muchos de mis mejores amigos los he hecho en el mundo del tiro, aunque a la hora de competir todos somos rivales”, bromea, valorando la oportunidad de haber viajado a lugares tan dispersos como Francia, Portugal, Italia por dos veces, Chipre, Grecia, Bangkok en Tailandia, Australia o Perú: “La verdad es que todo el mundo que he recorrido merece la pena”.


Para los principiantes e interesados en el mundo del tiro, Adrián tiene un mensaje muy claro: “Existen profesionales con métodos distintos, pero lo más adecuado es ponerse en manos de alguien que tenga mucha experiencia y haya estado en muchas competiciones, porque los inicios no son nada fáciles, y menos cuando te quieres comparar con gente que tiene resultados de 22-23 o 24 (sobre 25)”.


Adrián Jiménez Plaza nos expresa al final de la entrevista que se siente marchenero y quiere enviar un cariñoso saludo al pueblo que le vio nacer y vivir durante algunos años, y donde le consta que últimamente hay varios deportistas de alto nivel en distintas disciplinas individuales: “Les diría que a la hora de reconocer a un deportista, sea yo o sea otro, no escatimen que al fin y al cabo, lleva el nombre de Marchena a la espalda, que lo apoyen en la medida de lo posible, y que se sientan orgullosos de lo que tienen, al fin de cuentas un deportista es un patrimonio del pueblo como otro cualquiera, y más si es de alta competición”.