Entrevistas


La cantaora paradeña Natalia Segura llega al concierto de este sábado noche en Marchena, motivada por la tradición flamenca de nuestro pueblo. Natalia Segura dice sentirse artista gracias a lo jondo y muestra su especial predilección por los cantes de compás, desgranándonos sus momentos más especiales en los escenarios y los nuevos proyectos artísticos en los que está inmersa.



Bienvenida a Marchena, Natalia. De pequeña decías querer ser gitana y llorar. ¿Crees que, por tu forma de expresarlo, tu cante te acerca a cumplir esa ilusión de serlo?


Bueno, la verdad es que desde mi primera infancia me colgaba trapos a la cintura y me ponía a cantar y bailar. Ahora, en esta etapa de mi vida, hace unos años que rescaté eso que siento desde siempre y que, hoy, lo canalizo a través del cante flamenco. Para mí es todo un regalo volver a sentirme artista, gracias a lo jondo.


Este año último viene de un verano plagado de actuaciones en Paradas, Arahal, Las Cabezas… ¿Es uno de los momentos más intensos de tu carrera artística? ¿Lo estás disfrutando?


Es cierto que en este último año mi carrera está cogiendo impulso, gracias a una serie de proyectos e iniciativas que vengo creando junto a mis compañeros de escenario. Actualmente estamos girando por toda la provincia con un espectáculo que, bajo el nombre de 'Empeñaos', pretende rescatar el viejo formato de cante, baile y toque a la antigua usanza. Y junto a esa actividad, que es la que más galas nos está reportando, sigo ofreciendo recitales clásicos, como este que haré en Marchena este sábado, y continúo alumbrando nuevos proyectos, nuevas ideas, para transmitir desde el escenario la manera que tengo de sentir y estar en el flamenco. Dentro de poco podré ofrecer más novedades.


Eres natural de Paradas y estuviste en el homenaje a Miguel Vargas. ¿Qué nos puedes decir de tus raíces paraeñas y el flamenco de nuestra localidad vecina? Y de paso, también si se ha sentido en algún momento identificado con el de Marchena, cuna de la saga de los Melchor y Pepe Marchena.


Lo de estar en el homenaje de este año a Miguel Vargas fue para mí todo un privilegio. Él, a pesar de su ausencia, sigue siendo el santo y seña de la manera de entender el flamenco en mi pueblo. Todos los aficionaos lo recuerdan de manera entrañable y expresan el arte jondo de manera muy similar a como lo hacía Miguel. Y sobre Marchena, qué te puedo decir, que es la cuna de varios genios. Los Melchores son hoy por hoy una escuela que sigue viva. Estuvieron acompañando a los mejores, y en eso siguen destacando Eugenio y Paco Iglesias hoy, descendientes de esa saga. Sobre Pepe Marchena, solo puedo comentarte que, para mí, es uno de los puntales del cante, con su personalísima manera de entenderlo. En definitiva, que es un honor poder cantar en la tierra de los Melchores, Tía Gilica y Pepe Marchena.


¿Cuál de tus conciertos recuerdas hasta ahora con más cariño por la repercusión del mismo o la inspiración con la que te encontraste?


Mi recuerdo más cariñoso es para la primera ocasión en que canté en mi pueblo. Fue en la sala La Comarcal, rodeada de los míos. Me sentí muy arropada por mis compañeros y por mi gente, y estuve muy a gusto todo el tiempo. Para mí fue una noche mágica, sin desmerecer otras en las que los duendes me han acompañado de manera especial.


Varias crónicas destacan su buen manejo por variedad de palos flamencos ¿cuál es su favorito?


Hay varias maneras de expresar el flamenco con las que me siento bastante identificada. Me considero una cantaora que siente especial predilección por los cantes de compás. Por eso mi debilidad son la soleá, la bulería o las alegrías. Ahí, Natalia Segura se deja llevar en el barquito del ritmo del tres por cuatro y navega a placer.


“Gran conocimiento del flamenco, compás, solemnidad, cante por derecho”…son calificativos que originó su cante el pasado diciembre en Gelves. ¿Cómo consigue transmitir una cantaora algo tan difícil de logra como el denominado ‘cante por derecho’?


Bueno, pienso que el flamenco va siempre acompañado a una manera de sentir. Por eso el artista hay días que transmite más y otros días menos. Y a esa transmisión, además, hay que sumarle la predisposición de cada una de las almas que se encuentran entre el público. Cuando todo eso se conjuga bien y los duendes bajan a darte compaña, ocurre que los corazones se acompasan y la energía del lugar va al mismo compás. Ésa, a mi modesto entender, es la manera en la que se produce la transmisión en el flamenco.


Has insistido en que el flamenco es transmitir, fundamentalmente. ¿Es necesario que el flamenco mueva los corazones en estos difíciles tiempos para muchas personas? Y al hilo de ello, ha habido cantaores como Menese o El Cabrero, entre otros, caracterizados por su carácter reivindicativo ¿Qué dimensión social puede alcanzar a tener el flamenco?


El flamenco, al ser del pueblo, de la gente, ha llegado a ser también reivindicativo. Creo que en su enorme riqueza cabe también su uso para denunciar, como en toda expresión artística. Y claro que sí, que también el arte jondo sirve, ha servido siempre, para mover los corazones de la gente. El día que no consiga eso, ya no será flamenco, sino otra cosa.


También te has implicado en asociaciones culturales como El Gallo de Vidrio, cantando letras flamencas de nuevo cuño. ¿Cree que este tipo de actividades pueden reactivar el flamenco?


Siempre es positivo ensayar nuevas formas. Siento que el equilibrio entre lo puro y lo nuevo en un arte tan de sentimientos como es el flamenco es lo que lo mantiene vivo, vigoroso y punzante en las miles formas de interpretarlo que tienen todos aquellos que se expresan a través del cante el baile y el toque. Todo lo que sea experimentar y, a la vez, continuar con el sentir más puro de lo jondo, todo lo que sea conjugar bien esas dos cosas, creo que suma. Y ahí, las nuevas letras flamencas, como las de los autores de la tertulia Gallo de Vidrio, son también una manera de perpetuar nuestro arte más universal.


Has destacado el trabajo de artistas actuales que han estado presentes en nuestra localidad como Jesús Méndez o Encarna Anillo. ¿Crees que hay suficientes ‘nuevas figuras’ que aseguran un futuro de calidad en el flamenco?


Creo que, hoy en día, los compañeros que están en candelero son todos dignos merecedores de esas distinciones. Para no ir más lejos, esta misma semana se han entregado los Premios Giraldillo de la Bienal y, en esa gala, lo que más se ve es gente joven. Porque conocen lo viejo y, desde ahí, lo llevan al terreno de sus sentimientos, que van con los tiempos que ahora nos toca vivir. Gente como José Valencia, Arcángel, Patricia Guerrero, Dani Méndez... Todos ellos estuvieron en esos premios y, sin duda, representan, junto a muchos más, el mejor seguro de perpetuidad para nuestro arte.


Y por último, ¿qué le dices a la parte de público joven que sigue siendo reacio al flamenco, siendo algo de nuestra tierra, y sin dignarse ni a conocer este arte?


Bueno, pienso que al flamenco nunca hay que llegar obligado. A todos esos chavales solo podría decirles que, si algún día, escuchan una base rítmica fresquita que les suene a flamenco, que se dejen llevar por el momento. Porque probablemente desde ese 'flamenquito' sigan dando pasos luego a formas más puras, más ortodoxas, hasta que al final, probablemente, terminen rendidos ante la grandeza del arte andaluz más universal.


¿Algún deseo para este sábado?


Tener la oportunidad de contarle a Marchena, a su gente, cómo siento el flamenco y cómo me gusta expresarlo. Por eso los invito a todos a que me acompañen, a mí y a mis compañeros, en mi primera estancia entre vosotros.


Natalia Segura, recital flamenco. Sábado, 21 de septiembre.
21,30 horas. Sala Carrera. Marchena.

Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=yn2_cgd_ouc

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