Entrevistas

Así lo entiende este joven marchenera al contarnos las experiencias vividas en el  programa Se llama copla de Canal Sur TV en su edición de los viernes. Después de estar en varias ocasiones cerca de llegar al reto, finalmente no pudo ser y tuvo que regresar a casa sin haber cumplido su sueño.


 
El gusanillo de la copla le entró a Delia precisamente al ver el programa de Canal Sur de la que su tía era una fiel seguidora. Aunque confiesa que lo suyo es el flamenco, decidió con tan sólo 16 años presentarse al casting de Se llama copla, y aunque lo superó no pudo ingresar en el programa por diversas razones. Sin embargo, la oportunidad le llega un año más tarde cuando desde el propio programa la llaman para una nueva selección que de nuevo superó y "en esta ocasión ya pasé a formar parte de los 20 seleccionados para la Gala Cero de entre más de 1.000 aspirantes". Finalmente Delia queda encuadrada en el programa de los Viernes, desde donde intentará dar el salto a la noche de los Sábados donde cantan los mejores. Pero sus intentos fueron baldíos. Limosnas de amores, La falsa moneda, El clavel y La remanguillé fueron las cuatro coplas que Delia interpretó y que en alguna ocasión le dejaron a las puertas del reto, aunque sin llegar a traspasarla.
 
 
Ella misma reconoce que "me pudo la presión y los nervios, en ninguna de las cuatro ocasiones que actúe pude superarlos" y añade: "para nada me siento satisfecha porque no he dado casi nada de mí y cuando lo hacía me decían que estaba mal". Se lamenta Delia del poco tiempo que estaban con la profesora Mª Ángeles Marín "sólo un cuarto de hora los lunes y aunque aprendes algo, condicionan mucho tu personalidad".
Cuenta como los primeros días alojados en hoteles de Antequera fueron agotadores, "trabajábamos durante todo el día y eran las 2 de la madrugada cuando aún te estaban entrevistando, con los ojos ya caídos por el cansancio". En este sentido nos cuenta como cada vez que actuaba "me ponía enferma por el frío del aire acondicionado e incluso una vez fui atendida de altas fiebres por el médico del programa".
Este "diamante en bruto aún por pulir" según el alma del programa Pive Amador, guarda también recuerdos gratos de su paso por el programa, sobre todo de su amistad con algunos concursante como Raquel Zapico, María Carmona y Nazareth Natera, con las que sigue manteniendo contacto. También tiene recuerdos agradables del tarto con su profesora Mª Ángeles Marín y con el presentador Luis Muñoz "una persona cercana, entrañable y muy dicharachero que bromeaba con todos".
 
 
Relata también como su enfrentamiento televisivo con Ana Pilar, otra de las concursantes, fue más inducido que real, ya que "fuera de cámara hablamos entre nosotras y aclaramos las cosas" y añade "todos los concursantes del Viernes noche formábamos una piña, nos peinábamos unos a otros, nos ayudábamos con las letras, en definitiva hicimos muy buenas amistades". De entre ellos destaca por su calidad artística a Óscar y a Fernando, mientras que se decanta por Jonathan o Álvaro como ganadores de la gran final.
 
 
Para esta estudiante del IES  López  de Arenas , declarada admiradora de la gran Rocío Jurado, "el cante es algo muy importante en mi vida, es un sentimiento; en la copla se reflejan muchas historias reales de amores y desamores". 
 
 
Dice haberse venido del programa "con la pena de no haber cumplido mi sueño y decepcionada conmigo misma por no haber podido superar la presión y los nervios" y reconoce "si quieres ser artista hay que superar todo eso y en las cuatro ocasiones que tuve para cantar no lo hice".
Sin embargo sigue ilusionada con que "la música forme parte de mi vida de una u otra manera, aunque no llegue a ser famosa" y admite que lo mejor que se trajo de la tele fueron las amistades que hizo.