Entrevistas

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JOSÉ DE ARIMATEA. Una idílica tarde primaveral se cierne sobre Marchena, voy tarde. Nunca fue la puntualidad mi mayor virtud. Subo el tiro de Santa María en coche, pienso que debo estar cometiendo algún delito artístico al subir por tan bello paraje deprisa y sin la pausa y contemplación necesaria que dicho lugar exige. Llego a la explanada, antigua alcazaba mora, allí me esperan Víctor y Pablo, que charlan con los rostros iluminados sobre una nonagenaria llamada Esperanza, sobre su talento para recordar y recitar poesía. Sin dilación, nos ponemos manos a la obra. A Pablo lo conozco desde hace tres décadas, no pienso entrevistarlo, por respeto a la profesión y por respeto a él, solo vengo a charlar, como nos ha gustado siempre. Ha llegado hace poco de la India, el pueblo murmura sobre sus charlas, sobre el exotismo de su religión, sobre cómo ha cambiado. Yo sé que es el mismo de siempre, solo que ahora respira felicidad y serenidad, y por qué no reconocerlo, cierta envidia sana recorre mi espina dorsal a modo de una pequeña vibración motivada por la imperturbable dicción con la que entona sus respuestas, siempre acompañadas de reflexivos silencios, recordando de cierta manera la importancia que tiene todo lo que decimos. Nos sentamos, nos sonreímos y comenzamos a hablar.

 


REEL ENTREVISTA A PABLO ÁLVAREZ 1

 

REEL ENTREVISTA A PABLO ÁLVAREZ 2

 

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-PREGUNTA. ¿Has cambiado o has crecido?

-RESPUESTA. Mira, siempre desde pequeño sentí fascinación por la figura de Jesús de Nazaret. De muy pequeño, me regalaron una Biblia en cómic, y Jesucristo se convirtió en una especie de superhéroe en mi imaginario, llegando incluso a fantasear con predicar. Lo busqué por todas partes, y no hallé respuesta. Me sumí en una gran depresión, pues cuando alguien le da la espalda a la realidad, se abren dos caminos, obnubilar tu vida con la mundanalidad o caer en una depresión. Conseguí salir, y proseguí mi búsqueda, encontré a mil fariseos por el camino, me di hostias de todos los colores, y al borde del cansancio, pues también vivía en la materialidad que la vida implica, con el conflicto que ello genera. Hasta que hago el camino de Santiago, sin apenas dinero, lloré a diario, pedí todos los días respuestas a mis preguntas, quería calmar mi sed de conocimiento. Y la respuesta llegó, a través de la figura de Domingo, una persona que me cambió la vida.

 

-P. Háblame de él.

-R. Él es de Logroño, nos reuníamos doce horas diarias y nos daba seminarios. Me chocaba su tolerancia, no era sectario. Él suele decir que Dios nos libre de los hombres de un solo libro, porque primero se vuelven exclusivistas, luego intolerantes y por último fanáticos. Durante cuatro años me enseñó sobre los diferentes caminos de la espiritualidad, porque la libertad está en poder elegir con el conocimiento suficiente para ello, no desde el canon social impuesto o incluso con el sesgo que todos adquirimos al ser educados. Tras abrirme este abanico, escogí el Bhagavad Gita.

 

-P. Retomado pues, la primera cuestión, no ha habido un cambio sino el culmen de una búsqueda.

-R. Claro, aunque en la práctica espiritual iniciada a través de mi maestro espiritual, Sri Prem Prayojan, he encontrado un cambio, pues de eso trata este sendero. Como dice Krishna en el Bhagavad Gita, hay cuatro clases de seres que comienzan a prestar servicio devocional, los que sufren, pues no existen ateos en las trincheras. Después los que buscan riqueza o fama. En tercer lugar, los curiosos, y por último y casi inexistentes los que de verdad quieren entregarse a Dios. Así que ese sufrimiento del que he hablado me puso en el sendero y ahora sí podríamos hablar de un cambio.

 

-P. Antes hablábamos de dar la espalda a la realidad. En Occidente la materia ocupa un lugar primordial en la creación de la realidad, y todo deriva de ella. Háblame del concepto de realidad desde la concepción hindú y de tu tradición espiritual.

-R. En Europa, a través de la figura de Auguste Compte y el positivismo, se estableció que la realidad solo concierne a lo que los sentidos pueden percibir. Y la filosofía es la madre del pensamiento, así que estamos encadenados a esta forma de percibir la realidad. Pero nuestros sentidos nos engañan. La realidad depende del observador, y el camino espiritual te abre la posibilidad de profundizar en su verdadera esencia, pues nosotros solo recibimos señales del exterior que son filtradas por todo nuestro ruido mental, el cual es incesante, así que como vamos a poder percibir la realidad tal y como es. El último fin del yoga, ya que hablamos de esto, es el cese de todo este ruido.

 

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-P. En una cultura tan hedonista, donde la búsqueda de felicidad y del placer se han fundido casi en único concepto, ¿Cómo podría calar este mensaje? Y para completar la pregunta: ¿Es la búsqueda de la felicidad un motivo suficientemente noble para vivir?
-R. La felicidad es el mayor anhelo del alma, y nosotros somos almas, el cuerpo es solo su envoltorio, un traje prestado. Todo el mundo busca ser feliz. Hay un concepto en sanscrito, Kaivalya, cuyo significado es la liberación de la cárcel corporal. Lo importante en esta búsqueda es saber quién eres. Y cuando eres consciente de que eres un alma, todo se clarifica.

 

-P. Siguiendo en la misma línea, me llama la atención como desde tu tradición, la búsqueda de la felicidad pasa por el cese de la actividad mental, cuando en Occidente nos pasamos la vida haciendo cosas quizás con el temor de quedarnos a solas con nuestro yo si nos atrevemos a parar. ¿Cómo en este ritmo vital frenético que llevamos podemos encontrarnos a nosotros mismos?
-R. Fíjate, desde pequeño nos dicen, estudia y hazte una persona de provecho y eso te hará feliz. Cuando esto ocurre, podrás ser feliz poco tiempo, pero acabas dándote cuenta de que no lo eres. Luego te casas, y eres feliz un tiempo, pero sigue algo quemándote por dentro, tienes hijos y cuando llegas a la vejez, miras atrás y puedes caer en la cuenta de que tu camino fue el equivocado. Y todo este proceso vital es precioso, casarte, tener hijos, pero está incompleto sin Dios. La felicidad solo es posible al ser consciente de que eres el alma y en su relación con Dios. Por eso la gente se droga, toma antidepresivos, se suicida, porque no soporta su realidad, porque busca en el lado incorrecto y sin saber quién es en realidad.

 

-P. Sin la concepción de que somos alma en esencia ¿es posible el amor?
-R. Imposible, pues si buscas el amor para la satisfacción de cuerpo y mente, que sin alma son materia inerte, ese sentimiento no puede darse. No puedes amar a un cuerpo.

 

-P. ¿Cómo alguien puede vivir y amar desde el alma?
-R. Mediante el camino espiritual, y buscando al maestro adecuado que te instruya en el proceso, alguien que haya transitado el camino y experimentado los frutos de dicho sendero. El maestro te saca de la sombra de la ignorancia y te acerca a la luz transcendental.

 

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-P. ¿Por qué una práctica como la vuestra, con fines tan elevados, causa rechazo al principio?
-R. Es normal que lo haga, somos así, yo también criticaría si estuviese en el lado contrario, no nos engañemos. En la cultura védica se dice que la lengua es el órgano más voraz e incontrolable, hablamos continuamente de los demás, hagan lo que hagan, así que soy tolerante al respecto. La vida es como un río, y si vas a favor de la corriente, todo es fácil, pero si te das la vuelta, comienzan las dificultades, pero merece la pena. Uno tiene que ser más humilde que una brizna de hierba, que aún pisada es feliz, pero más aún, porque hasta la brizna se reconoce como tal. Tenemos que ser más tolerantes que un árbol, que da sombra sin esperar nada a cambio, y nunca esperar reconocimiento de nadie, pero reconociendo todo lo bueno en los demás.

 

-P. ¿Es este falso reconocimiento con el cuerpo y no con el alma el origen del miedo existencial, del miedo a la muerte?
-R. Totalmente, el miedo a la inexistencia da pánico, pero eso solo ocurre con el cuerpo y la mente. Pero si eres consciente de que eres el alma, empiezas a verlo todo con una fascinante armonía. Invito a alguien que filosóficamente dé una explicación mejor sobre la existencia que la que nos enseñan los vedas.

 

P. ¿Es Dios la incógnita a despejar en la ciencia? ¿es viable una ciencia sin él?
R. La ciencia es la búsqueda de la verdad, y sin Dios esa búsqueda es imposible. Los grandes científicos de la historia eran creyentes, pues ante tanto orden y sentido, comprendían que un ente superior debía estar detrás. Respetando el orden causal, es imposible no llegar a Dios.

 

P. ¿Tiene algún sentido, querer cambiar el mundo, la sociedad, tener principios en dicho aspecto, sin la introspección que el camino espiritual te otorga?
R. Imposible, además que no serviría de nada. Solo puedes cambiarte a ti mismo. Si quieres paz en el mundo, vuélvete pacífico, hasta el punto en que no pienses mal de nadie. Ama hasta a tu enemigo. Todo esto solo es posible con la conciencia que todos somos lo mismo, un alma.

 

P. ¿Cómo un mensaje tan puro, como el de Jesucristo por ejemplo, acaba siempre tergiversado para fines espurios?
R. Te lo planteo desde otro enfoque, Krishna, Dios, en el Baghavad Gita, dice; “yo soy la trampa de los tramposos”. Y fíjate, por mucha tergiversación, aquí estamos, hablando de espiritualidad, y todo lo que ha ocurrido en la historia ha contribuido a ello.

 

P. A colación de tu última frase: ¿Tiene la vida un propósito preestablecido? ¿Es el cosmos una maquinaria perfecta?
R. Einstein decía que Dios no juega a los dados y en la cultura védica se dice que no hay un pelo de tu cabeza que se caiga y no esté contado. Todo tiene un propósito y un significado. No obstante, Krishna en el Baghavad Gita dice; “En la medida que alguien se entrega a mí, yo me entrego a él” Así que la vida está también, a pesar de dicho propósito, condicionada por la voluntad humana. Dios nos da libertad, pero anhela nuestra compañía, como en la parábola del hijo prodigo. Así que el propósito máximo es que todas las almas vuelvan a Dios.

 

P. Has nombrado varias veces el Bhagavad Guita, por poner en contexto, en el relato Arjuna languidece, sufre y podríamos decir que sufre un ataque de ansiedad ante su destino que es luchar contra familiares y seres queridos en la batalla de Kurusetra, e inicia un dialogo con Dios, representado en su máxima personalidad, Krishna. Dicho esto, pregunto: ¿Es Arjuna todo hombre y mujer que ha pisado la tierra?
R. Sí, Arjuna sufre ante su destino, se llena de miedo y empieza a poner excusas de todo tipo, morales, éticas, existenciales…como hacemos todos. Krishna no le dice nada al principio, para responder de manera fascinante a todas sus tribulaciones, tal como Dios hace con nosotros. Arjuna y Krishna representan toda la vida espiritual en esa conversación.

 

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P. ¿Recomiendas la lectura del Baghavad Gita?
R. No, recomiendo que todo interesado asista a nuestros seminarios, todos los Domingos a las once de la mañana en Quirosfera, hasta el 2 de junio. En el momento que atraviesa la existencia humana, se tiende a leer estos textos a través de los sentidos, cuando el texto requiere una visión más profunda, incluso una lectura desde el corazón.

 

P. ¿Qué puede encontrar una persona totalmente escéptica, pero que sufre e intuye que su vida no va bien, o alguien simplemente curioso, en tus seminarios?
R. Reflexión, sobre Dios, la vida, la existencia. Nunca certezas, es un espacio para la reflexión, no quiero que nadie se lo crea todo, quiero que escuchen y hagan un ejercicio de introspección.

 

Miro a mi amigo, le digo que ya está bien, que lo he pasado genial a su lado. Yo sinceramente, estoy anclado a un plano más terrenal, y necesito una cerveza. Su mirada es esclarecedora, todo ha sido expresado desde su corazón, está entregado al camino espiritual. Personalmente, he asistido a sus seminarios, filosóficamente son brutales, además, como dice un hermano de su tradición, allí se va a cantar, bailar y comer, así que el rato siempre es agradable. Nos abrazamos, ya es tarde, sus abrazos son limpios, puros y sinceros. Se tiene que marchar, contemplo su marcha y no puedo sino sentirme muy afortunado de haber participado en esta pequeña aventura en forma de charla.

 

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