Entrevistas

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Así lo expresa Emilia Díaz Colchero, intérprete de lengua de signos en el Ciclo de Cocina y Gastronomía de Marchena, que antes de la huelga convocada por el colectivo de Intérpretes de Lengua de Signos en el Ámbito Educativo de Andalucía para este miércoles y jueves, nos expone la situación por la que atraviesan profesionales, destacando la inestabilidad laboral, incertidumbre o la falta de tiempo para la planificación en el desempeño profesional en un servicio que se saca a subasta el servicio cada año. Le acompaña la alumna con discapacidad auditiva Verónica Rodríguez Sánchez.


Profesionales Intérpretes de Lengua de Signos de ámbito educativo de Andalucía harán huelga los días 18 y 19 de mayo con marcha hasta el Parlamento Andaluz. Desde hace dos años a la actualidad, el colectivo (180 profesionales en toda Andalucía) ha desarrollado diferentes acciones para hacer visibles sus reivindicaciones; las más recientes han sido dos concentraciones (los pasados 25 de abril y 9 de mayo), en cada capital de provincia reivindicando no sólo que sus condiciones laborales mejoren, pasando a ser personal laboral de la Junta de Andalucía, sino también que la educación pública sea realmente igualitaria e inclusiva para el alumnado con diversidad funcional auditiva.  El colectivo sigue organizado en asambleas provinciales y asamblea regional y ha trazado una ruta de actuaciones, entre ellas, dos días de huelga: el 18 de mayo el colectivo informará de su situación en diferentes puntos claves en cada una de las provincias y el día 19 de mayo todo el colectivo andaluz se desplazará nuevamente a Sevilla, como ya hizo el pasado 2 de diciembre de 2015, llevando a cabo una marcha que comenzará a las 11.00 horas desde la Plaza de la Encarnación (Las Setas) y finalizará en el Parlamento Andaluz para hacer oír sus reivindicaciones. 

Emilia Díaz Colchero resalta que en la referida subasta que realiza la Junta de Andalucía “gana la mejor oferta económica, sin tenerse en cuenta la precariedad laboral a la que nos vemos sometidos los profesionales. Las intermediarias que gestionan un presupuesto público con financiación aportada por la Junta de Andalucía, no tienen  muchas veces ni idea de lo que significa el servicio, de cómo trabajar, de las necesidades y herramientas que nos son indispensables”.

La intérprete de Lengua de Signos señala que los profesionales están contratados como fijos discontinuos, quedando habitualmente subrogados, cuentan con sueldos inferiores a 1.000 euros, se produce su incorporación tardía respecto al inicio de curso con la consiguiente falta de planificación del trabajo que han de desarrollar con estas personas: "La Junta de Andalucía y las intermediarias dicen que no es productivo que los intérpretes se incorporen a tiempo, pero somos profesionales que necesitamos conocer las características educativas del alumnado con el que trabajamos, el tipo de discapacidad que presentan...sin ser así es dudosa la calidad educativa y frustrante el inicio de curso para los alumnos".

A consecuencia de estas desatenciones, “la financiación pública no repercute en los profesionales como debería ser, ni mucho menos en la inclusión de las personas con discapacidad auditiva. Todo ello da como resultado una calidad educativa pésima, y se pierde dinero público por el camino”, resalta.

Otras de las situaciones que a menudo sufren los profesionales intérpretes de signos son la ausencia de vacaciones pagadas, pasando en verano a las listas del paro, no derecho a serle abonados días por enfermedad, no contarles como trabajados los días en los que están enfermos o, por ejemplo, si el alumno sufre enfermedad o lesión por la que cause baja, esos días han de esperar a ser llamados para cubrir un nuevo puesto en otro sitio, en el mejor de los casos, o en el peor y más habitual, esperar a que el alumno se recupere, transcurso en el cual se encuentran parados y sin cobrar.

Asimismo, al depender la gestión de lo privado, están sujetos a movilidad durante el curso al destino que le impongan, o los llaman al principio de cada curso para trabajar, siendo hasta el último momento una incógnita que vayan a ser o no contratados.

El conjunto de todas estas cuestiones hace que “muchos compañeros hayan abandonado ya porque no pueden más”, señala la intérprete, que añade que se produce de igual modo un importante grado de abandono del alumnado con discapacidad auditiva, producto de la “frustración” consecuencia de que la precariedad laboral de los intérpretes les acaba afectando en su día a día.

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Verónica Rodríguez Sánchez estudia Primer Curso de Ciclo de Cocina y Gastronomía del IES Isidro de Arcenegui, después de completar estudios de ESO, Ciclos Medio y Superior de Administrativo, y por supuesto, no olvidar su afición por la fotografía, donde se expresa orgullosa de formar parte de la Escuela de Fotografía de Antonio J. Calle.

Verónica es una persona sorda profunda de nacimiento, que oye levemente con aparato y sabe leer los labios. Como cualquier otro alumno, disfruta de las lecciones de pastelería, técnicas culinarias, elaboraciones, seguridad e higiene…pasando las seis horas diarias de clase junto a su intérprete Emilia.

La alumna marchenera señala que su adaptación “es muy buena, ya estoy acostumbrada a estudiar y a coger el ritmo rápido de las clases, sólo depende de las explicaciones y de las asignaturas”.

No obstante, sin la presencia de la intérprete todo se puede complicar, como la propia Emilia detalla: “Las incorporaciones de los intérpretes son tardías, a veces de hasta un mes o, como máximo, el día de inicio del curso. No disponemos de horas de preparación, que nos son indispensables para preparar el curso. Cuando el alumnado con discapacidad auditiva está solo sin intérprete en esos días de inicio de curso, es prácticamente imposible que puedan recibir clases con normalidad”, situaciones que se añaden a la del jueves, ya que al acogerse Emilia a su derecho a huelga, coincide con un examen práctico de Verónica: “Será muy complicado para ella porque no tendrá intérprete, ¿cómo va a hacer el examen?”, se pregunta la intérprete, añadiendo además que se trata de una materia de evaluación continua y un suspenso puede resultar muy perjudicial tirando por tierra el trabajo anterior: “Estoy muy preocupada de cómo me va a salir”, nos comunica la propia alumna, Verónica, que señala que “hasta ahora lo estoy aprobando todo, voy muy bien y espero sacar el curso en junio”.

Indiscutiblemente, otra de las necesidades para la propia intérprete, Emilia, es adquirir conocimientos generales, e incluso específicos, de la materia en cuestión, como Cocina y Gastronomía. Además de ser licenciada en Historia del Arte y Máster en Gestión del Patrimonio Histórico, Emilia completó el Ciclo Formativo en Intérprete de Lengua de Signos y Guía de Personas Sordociegas donde se formó en diferentes tipos de lengua de signos, braille, métodos para guiar, formas de comunicación con estas personas, realización de material de trabajo diario…hasta desempeñar su labor en Brenes, Sevilla y Marchena desde que ejerce desde 2010.

De este modo, en el Ciclo de Cocina y Gastronomía crea signos específicos para cada objeto, material o proceso: “No todas las palabras ni términos del mundo gastronómico tienen signo paralelo en el lenguaje de signos, por lo que tenemos que ir creándolos. Otras veces incluso la propia alumna le pone el signo, y así nos vamos comunicando las dos”.

“Pedimos la equiparación con el resto de profesionales, reivindicamos que el servicio de lengua de signos sea completamente público y que se elimine a la intermediación privada, que se nos incorpore como personal laboral y que se acabe con esta situación que provoca que no exista una igualdad real de condiciones para estos alumnos ni una verdadera inclusión”, manifiesta Emilia.

Asimismo, la profesora elabora un diccionario con todos los signos nuevos, pero reivindica que actualmente, alumnos como Verónica manifiestan mejor grado de comprensión, a través de grabaciones de vídeo: “Carecemos de cámaras ni de materiales tecnológicos que nos puedan ayudar a avanzar con estos alumnos y que nos facilitarían la labor”, añade la intéprete.

Verónica le muestra su “apoyo total” y recuerda que ya ha ido personalmente junto a otros amigos personas sordas, a otras manifestaciones para apoyar a los intérpretes: “Es muy importante para mí el trabajo del intérprete, es un servicio básico”, nos comunica la alumna.

Por su parte, Francisco Javier Segovia, profesor del ciclo de Cocina y Gastronomía, lamenta que los intérpretes “no tienen ni derecho a vacaciones, ni perciben horas extras, están a expensas de que los puedan mandar en cualquier momento a un sitio u otro. Este servicio lo debe asumir la Junta de Andalucía”, comenta: “Emilia hace un trabajo magnífico, siempre colabora con los profesores al 100 por 100, se ofrece para las actividades extraescolares, e igual que esta intérprete, también la anterior. Tuvimos un alumno, Antonio Hidalgo Rey, que terminó y hemos conseguido que trabaje en uno de los mejores hoteles de Marchena. El Jefe de Cocina está contentísimo con él, asombrado, y lo va a mantener toda la temporada alta hasta que termine. Es un ejemplo de la implicación que tienen estas personas y sobre todo, como son capaces de salir adelante, con todas las dificultades que tanto ellos como sus intérpretes tienen”, concluye.

El recreo llega a su fin, y Arabia, Ainara y otras buenas amigas de Verónica les acompañan antes de seguir en el día a día, codo con codo con Emilia, reivindicando con su constancia y su buen trabajo que el servicio de intérpretes de lengua de signos deje de ser en la educación andaluza un servicio de segunda categoría.

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