Editorial

 

Los medios de comunicación han informado del accidente sucedido en la A364. Unos lo han hecho con rigor, seriedad y siendo escuetos y respetuosos, como en los informativos de ayer. Otros, no pocos, están montando espectáculos de diversa índole como pasearse por el centro de todo un pueblo buscando opiniones de transeúntes que de nada conocen a la familia de los fallecidos. Nos preguntamos...¿Dónde queda el respeto por los familiares? ¿Nada más que existe Marchena para esto en los medios de comunicación?


 Y así convierten el centro del pueblo en un festival de cámaras para arriba y para abajo, mandados por tiburones sin miramientos con el dolor y la tragedia, como peces en un agua que viene movida desde arriba, peces enviados por tiburones que tienen convertida la televisión en una suerte de circo en el que de la muerte se hace un espectáculo.

La presencia de los medios para estos circos repugna y hace sentir vergüenza ajena. Y se emitirán en televisiones privadas pero también públicas esta suerte de reportajes absurdos que no aportan nada a la información, que como hemos dicho, otros profesionales que tienen aún decencia, ofrecieron de muy digna forma en la tarde de ayer.

Pero no basta. Nos consta que desde los medios de comunicación han llegado a preguntar como buitres por el tanatorio y por el domicilio familiar. Faltan escrúpulos. Lo de las imágenes del coche debajo del camión es cuestión de la decencia de cada una. Nosotros lo hemos visto con nuestros ojos y hace dos semanas estuvimos al lado de manta, sangre, ataúd y cuerpo muerto en la calle San Miguel. Para informar al ciudadano, sobra. Sobra ahondar en el dolor de las familias. Los accidentes se ubican en un tiempo, en un lugar y con unos datos. Cada cual allá con lo que publique. 

Pero nos consta que han llegado a preguntar por tanatorio y por el domicilio familiar en lo referente a la tragedia de ayer. Vergüenza del periodismo sois y vergüenza dais en Marchena, un pueblo más de cientos y cientos de toda Andalucía a los que sólo para tragedias vienen cámaras y reporteros mal pagados enviados por sus jefes, gigantescos tiburones que ordenan medrar lágrimas, llantos y espectáculos ante las cámaras.

Marchena, una aldea más para la voraz prensa canallesca, cateta y ruin de nuestra Andalucía y nuestra España del siglo XXI. La era de la información y de las nuevas tecnologías, ¡sí señor!, del "servicio público de calidad para todos los andaluces", así nos va.

Otro tema es el dar por muerto a un vivo como se difundió en vox populi por Marchena hace un par de semanas con el superviviente del trágico accidente de moto que en calle San Miguel costó la vida a un joven. Pero eso es responsabilidad del bufón que por primera vez lo haya dicho. Todo lo anterior y todo lo siguiente es en buena parte responsabilidad de quienes permitan desde las instituciones que los medios de los que son responsables así funcionen y se emita lo que se emita y cómo se emita sin hacer absolutamente nada. No es nada nuevo en la pobre Marchena ni en la pobre Andalucía esta suerte de esperpentos.

No pienso perder ni un segundo en qué se emitirá y qué no. Presentadora actuando en plató con cara de preocupación, vecinos diciendo conocer o no conocer o conocer a medias a las víctimas, y no quiero ni pensar que hayan confirmado sus propósitos de meterse hasta la cocina del tanatorio o del domicilio familiar, ya sea con o sin imágenes, porque la imagen de la vergüenza es ver a reporteros desesperados enviados por sus jefes sin escrúpulos a por unas palabras que nada van a aportar a la información, a las puertas de peñas molestando a personas mayores que tranquilamente están jugando al dominó o leyendo la prensa deportiva. ¿Qué pueden aportar ellos a la noticia? ¿Pena, lágrimas, desconocimiento de personas decenas de año más jóvenes, conmoción?

La próxima vez vendrán para meterse en la cocina de una casa inundada o si dentro de 20 años vuelve a nevar. Ese es el servicio de calidad informativa, esa es la democracia, ese es el compromiso con la ciudadanía...

Marchena seguirá existiendo con reivindicaciones de trabajadores, con estudiantes premios nacionales en sus licenciaturas y con proyección internacional, con jóvenes músicos por el mundo, con Rafael López Ordóñez y sus hazañas, con reivindicaciones de los trabajadores en distintos sectores, con estudiantes, con las niñas del atletismo y los niños del kárate siendo los reyes de Andalucía, con proyectos y eventos culturales de primer orden, con ciudadanos indignados por miles de motivos como en toda España, también con su señera historia llena de estudios de profesionales, con su tradición, con el silencio del Cristo de la Veracruz por San Juan y el esplendor de Nuestro Padre Jesús Nazareno en la luz del Viernes Santo, con su Feria y con su Corpus regenerado, con asociaciones de salud y de trabajo, con los discapacitados que desarrollan un excepcional trabajo, con una vida académica llena de proyectos y vida en los colegios e institutos, un pueblo elegante con el eco de una guitarra de Melchor y con el sufrimiento de cientos de familias al borde de la navaja del paro y que almuerzan viendo en vuestros informativos la rueda de prensa de turno donde venden una moto siempre los mismos consejeros, o nos dicen que no hay tiempo de referéndum para una reforma constitucional o que el adversario político no quiere el bien de España o Andalucía y el que habla sí que quiere a su tierra. Y si Mourinho es el mejor o es un provocador.

Esa es la televisión que pagamos todos los andaluces y todos los españoles, sea de los bolsillos de los ciudadanos que la pagamos y que votamos a quienes nos la hacen tragar o sea los grandes empresarios quienes patrocinan incluso específicamente los espacios más vistos del circo mediático del corazón, pues a la sobremesa de circo y pandereta de todos los días, se añade especialmente en caso de las privadas, no sólo las "sobremañanas y sobretardes" llenas de espectáculos de la muerte como el que están haciendo con lo sucedido en Marchena, sino también las "sobrenoches" de turno con cochambrosa chabacanería que revisten de periodismo de investigación para hacer más ridículo el círculo, aunque este último es ya punto y aparte. Para toda esa basura hay tiempo y millones y millones de euros, para los problemas o los progresos de las gentes de los pueblos, olvido. ¿Por qué? ¿De verdad esto es casual o todo está bien orquestado desde las ballenas o los tiburones hasta los peces y chanquetitos que son las últimas piececitas aunque las más visibles, de toda esa gigantesca cadena de basura?

Este es el país que tenemos en el siglo XXI. Marchena, una más del circo de la muerte, y esa familia, una más de la caza sin escrúpulos de esos que se dicen llamar profesionales de la información.

Peces, peces enviados por sus tiburoncillos y tiburones que nos toman por cuatro catetos a los habitantes de cualquier pueblo de Andalucía y que ni de sus éxitos, de su cultura, de sus conflictos ni de su esencia se preocupan jamás. Sí por la sangre, por el dolor, por las lágrimas y por molestar sin escrúpulos en medio de una tragedia, y además de estas dimensiones.

Así han estado, en busca de que de algún marchenero de a pie abrumado por las cámaras saliera cualquier pequeño detalle impactante o conmovedor. Vergüenza ajena da este miserable circo. Vergüenza dais tiburones de las alturas, fabricantes de programas sin decencia a los que llamáis aún información, despreciando a los pueblos que tenéis olvidados de vuestras parrillas para poner sus pies en ellos cargados de buena gente, de historia y de decencia y de jóvenes ilusionados y emprendedores, de personas luchadoras y reivindicativas. 

Polvo eres y en polvo te convertirás, decía el proverbio. Pero vosotros sois tiburones de la muerte manejando a peces para hacer basura, porque no otra cosa que basura sois. Tiburones que mandáis a los peces a preguntar por tanatorios y domicilio familiar...

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