Editorial

Este domingo se celebran las elecciones municipales en Marchena.  Cuatro años más tarde, el pueblo marchenero tiene la oportunidad de decidir por sí mismo en esta jornada festiva de la democracia y no tener el domingo a última hora de la noche la amarga sensación de que han decidido por él o que si hubiera asistido a las urnas tal vez hubiera sido otro el resultado. Desde la libertad y con la responsabilidad que lleva implícita el voto, y también en memoria de quienes lucharon durante décadas de represión y dictadura para traer la democracia a España, animamos a la participación este domingo en las urnas.

 


 

En estos cuatro años ha dado tiempo a decidir a cada uno el partido político que mejor le puede representar, el candidato con mayor capacitación, la lista que volcará más esfuerzos en gobernar el Ayuntamiento de Marchena, a quienes tendrán más ilusión y capacidad de trabajo por dirigir los sinos de nuestro pueblo, de saber quienes los pueden escuchar mejor o los que actuarán con visión de futuro.

Cada ciudadano, dentro de sus cábalas, tendrá decidido a quien no votaría jamás por los incalculables perjuicios que le podría ocasionar al pueblo de Marchena, porque tan cierto es que se vota por convencimiento de las cualidades de una candidatura como también a veces por castigar democráticamente a determinado partido político cuando uno asiste a las urnas, incluso un buen porcentaje de personas puede que estén inmersos en un mar de dudas entre dos o tres opciones políticas cada cual con sus virtudes y con sus defectos.

Bien, pues este domingo, desde nuestro humilde punto de vista y respetando a quien decida lo contrario, creemos que es conveniente votar. Los análisis están hechos, las reflexiones pueden continuar hasta mañana, las lamentaciones por lo que cada partido ha hecho o ha dejado de hacer estos cuatro años formarán parte de las disquisiciones mentales que mantengamos con nosotros mismos.

Lo más sano que este 22 de mayo puede pasar, por encima de las contradicciones, de las dudas, de las indecisiones o de cierto grado de desilusión que se pueda acumular, es que cada ciudadano piense que esas mesas y urnas son sinónimo de capacidad de decisión, que más allá de las grandezas, miserias, aciertos y errores de los políticos, está la fuerza de lo que diga la papeleta que nosotros elijamos introducir en las urnas.

Si por algo se ha destacado el marchenero es por su amor a Marchena, e incluso si lo piensan, cuando van a votar para unas elecciones municipales, la fuerza de ese voto es mayor, porque va implícito el cariño, la estima, el aprecio y la consideración que se le tiene a los 20 nombres de la papeleta elegida, a esas 20 personas. Y eso, es diferente, es distinto, tiene un sabor especial que casi ningunos otros comicios podrían despertar jamás en un marchenero.

Especialmente por quienes sus padres y abuelos lo dieron todo por la democracia, por quienes conocieron de cerca a gente que se tuvo que esconder o ser perseguido por querer una democracia en el futuro, por quienes dejaron su sangre, sudor y lágrimas para que hoy libremente nos podamos reunir, expresar, o manifestar, para todo el que tenga conciencia de que con la multitud de errores por mejorar y de los que en el día a día tendrán oportunidad de reivindicar que se mejoren las políticas de uno o de otro partido, para quien esté deseando que llegue el 22 de mayo y decidir, y para quien por circunstancias totalmente respetables no lo tenga tan claro, animamos a votar el 22 de mayo y que el 23 nadie se encuentre en la situación de querer que vuelva a ser 22 y tener una urna y una papeleta para cambiar un resultado que ya será legítimamente irrefutable hasta dentro de otros cuatro años.