Superpín
Peña Bética

Deportes

Hazaña histórica del baloncesto marchenero con un equipo junior que ha salido materialmente a comerse a Tomares, conjunto al que ha ganado por 85-70 en un duelo intensísimo jugado a ganar de 13, pues en la localidad del Aljarafe se perdió de 12 y el basket average general es mejor en los visitantes. Con esta victoria, un triunfo este domingo en casa en la última jornada ante el Ciudad Expo, que sólo ha ganado un partido, metería en la Copa de Andalucía al conjunto junior, hecho inédito en el basket marchenero. Excepcional partido de Abraham, con 29 puntos.


CB Atalaya Martia: Alberto Jiménez (24), Abraham (29), Ezequiel (4), Jaime (15) y Gonzalo (11) (quinteto inicial). También jugaron Andrei Marinescu, Alberto Ternero (2) y Tomás.

CB Tomares Aljarafe XXI: García (12), Tosato (1), Téllez (19), Rodríguez (5) y López (15) (quinteto inicial). También jugaron Fernández (4), Gómez (5), Mesquita, Juliá (4), Calado (1) y Gómez II (4).

Incidencias: Partido correspondiente a la penúltima jornada de liguilla de ascenso en Provincial de Baloncesto, con ambientazo de gala en el pabellón cubierto de Marchena gracias a 200 ruidosos y animosos aficionados.

El Club Baloncesto Atalaya Martia Junior ha ganado el encuentro más importante de la temporada. Era la penúltima jornada de la liguilla de ascenso en la Provincial Junior y el conjunto marchenero ha vencido a un rival de envergadura que lleva varios años jugando copa Andalucía y que es una especie de segunda selección de jugadores sevillanos, salvando las distancias con Cajasol, pero lo es, lo que da aún mayor soporte a un triunfo extraordinario de este grupo de jugadores que hoy se ha vuelto a dejar la piel en el campo.

En Tomares se perdió por 12 puntos de diferencia y la victoria por 15 puntos dará el segundo puesto si no ocurre ningún desastre en la última jornada, donde incluso el partido de Tomares es más complicado en cancha del Náutico que el del Atalaya en Marchena contra el Ciudad Expo. El basket average particular está ganado después de este partido con sabor a eliminatoria en el que la frontera de los doce puntos era la guía. Está claro que lo primero era ganar, porque el Tomares tampoco lo tendría fácil como decimos en la última jornada, pero más allá de ganar, esos doce puntos eran la meta, el reto, el objetivo, la Meca, el ocaso, el cielo.

Y se ha tocado con mucho trabajo en el camino pero dejando claro desde el principio que no era otro el objetivo que lo máximo. Nada de especular y aguardar a la segunda mitad, nada de complejos. Si se daba el caso, siempre había que ir a por más, y a por más que fue el equipo marchenero, de ahí el justo premio final que se ha tenido que sudar ante un Tomares que quiso, que por momentos se acercó en el marcador y que ha demostrado ser también muy buen equipo.

Tras unos primeros instantes iniciales con igualdad, pronto se vio que el equipo marchenero, espoleado por una afición descomunal en el día de hoy, iba a salir a por todas y pasara lo que pasara iba a dar lo mejor de sí. Sensacional Abraham con unos slaloms magníficos en velocidad, con un baloncesto de NBA, con el espectáculo por bandera para levantar a la grada, más tiempo hoy en pie que sentada y enchufada pese a la matutina hora de comienzo de las 10.30 de la mañana; y espléndida una defensa asfixiante sobre el pivote tomareño López, gran jugador éste, el equipo cuajó un  segundo tramo de primer cuarto que puso a todos la adrenalina a flor de piel, pues se llegaba con 23-11, doce puntos arriba al término de los primeros diez minutos.

Lo más importante es que en ese punto con sólo un cuarto de partido jugado, los 200 espectadores, los 12 jugadores, el cuerpo técnico y todo el que pusiera sus pies en el pabellón cubierto incluidos aficionados tomareños, creían, palpaban y sentía que ganar po más de doce era posible, y eso demuestra la grandeza de este grupo impresionante de jugadores que estaban dándole un baño de juego monumental a su rival, nada más y nada menos que el Tomares Aljarafe, nada más y nada menos que el segundo clasificado hasta la fecha.

El comienzo del segundo cuarto fue demoledor y por momentos y con la euforia del momento no se descartaba paliza de escándalo, pero a poco que se tenga cabeza fría, se veía que lo que estaba aconteciendo en el pabellón cubierto sucedía más por méritos propios que por deméritos ajenos, que el ritmo físico y la presión impuesta en el terreno de juego llegaba a ser fuera de lo normal, que en las muñecas de los contrarios calidad había, aunque por entonces sólo se demostraba con cuentagotas, pero el baloncesto es muy largo y el partido a raíz de ese comienzo de segundo cuarto dio vueltas para dar y regalar, siempre con el Atalaya Martia por delante, pero siempre todos valorando el partido según si la victoria era o no superior a 12 puntos: ha habido que jugar con esa tremenda presión todo el partido y aguantarlo es de sobresaliente para el equipo marchenero; no es nada fácil.

No sólo lo han aguantado estos jóvenes jugadores, sino que por momentos lo han bordado, se han lucido, han arrollado con cinco primeros minutos en los que golpe a golpe; en velocidad, por dentro, por fuera, en desborde, desde 6,25, el equipo ha hecho un baloncesto de tiralíneas para ponerse 33-17 o 37-22, diferencias notables para lo que se llevaba de partido. Era demasiado bonito el sueño; aunque los jugadores de Tomares, abrumados por la presión ambiental hasta la mitad del segundo cuarto, despertarían. Abraham y Alberto seguían liderando la puntuación del equipo, pero no se puede olvidar el trabajo oscuro de Ezequiel o de Gonzalo, y la aportación del acertado Jaime, que con 15 puntos hoy se ha hecho grande en este partido.

Lo primero que hizo la entrenadora en el urgentísimo tiempo muerto que solicitó y en buena decisión, fue mandar abrir el campo, mantener más posesiones largas. Al equipo junior marchenero le va la marcha, está en una forma física sensacional y en el tú a tú sale victorioso, además de defender muy bien por el centro.

Esta apertura de cancha, hizo respirar más al pivote mientras otros jugadores se entonaban y buscando más juego colectivo con buenos movimientos del alero dorsal 9 Téllez y jugadores como el 5 y el 6, Gómez y García, que contaron con más minutos después de que Tosato, el dorsal 7, no tuviera su mejor día, el Tomares se fue poco a poco metiendo en el partido con un parcial de 5-13 en la segunda mitad de segundo cuarto y dejando las cosas al descanso en 38-30. Había que seguir luchando, nada iba a ser fácil en este partido trascendental.

¡Y qué grande fue el tercer cuarto de baloncesto que hemos vivido, qué recital de ambos equipos! Salió el conjunto marchenero aún con el miedo en el cuerpo, al punto de que Tomares se puso a cuatro puntos a los dos minutos de comenzar este tercer cuarto, único momento del partido en el que se vislumbró que podía incluso ganarlo, más allá de no perderlo por más de doce puntos de diferencia.

No obstante, el premio justo de los valientes le llegó al Club Baloncesto Atalaya Martia, que a golpe de cuatro triples en menos de cuatro minutos, el último de ellos de Gonzalo, precedidos de los de Alberto, Abraham y Jaime, se llegó a colocar nada más y nada menos que 59-41 ante la euforia de la afición, de esa 'Demencia' marchenera que ha acudido en masa para lo que suele ser habitual en el baloncesto con 200 personas cuyas gargantas equivalieron a 1.000 voces, y en éstas 62-42, locura, éxtasis, con un mundo por delante pero con una diferencia ya considerable.

Entonces el Tomares sacó su orgullo a relucir y dejó a la grada incluso fría, que para eso también hay que ser un señor equipo, y con un parcial de 0-11 en los tres últimos minutos y medio del tercer cuarto, puso un 62-53 más inquietante por la paciencia para reaccionar ante un ambiente hostil para ellos, que por el propio marcador, pues meter cuatro puntos más de diferencia se antojaba más difícil por la capacidad de reacción de Tomares que por el propio hecho de poder hacerlo y por la regularidad del equipo visitante en cuanto al igual que el Atalaya demostraba ser un colectivo con recursos y peligroso en el juego interior donde el pivot acabó cuajando un buen partido y una cifra más que aceptable de puntos.

Pero cometió un error Tomares más importante de lo que parece. Celebró marcharse al final del tercer cuarto perdiendo de 9 como una victoria, y eso, a menos que se observe con un poco de distancia, es el mayor síntoma de debilidad que puede dar un equipo, pues aparte del referido objetivo de los 12 puntos, unos para ganar y otros para no perder por más de esa diferencia, relajó en el minuto inicial al conjunto visitante y Abraham y Alberto, que no perdonan, sumaron cuatro puntos en dos jugadas sin aparente peligro para el equipo rival en las que recuperaron balones y penetraron a canasta para volver a poner de 13 en menos que canta un gallo al CB Atalaya Martia.

Intensidad enorme de partido que seguía deparando emociones fuertes, con un Atalaya mandón que no rehuía la presión y se colocaba a falta de cuatro minutos con un "tranquilizador" 79-62. Ya se tenía la lección aprendida de la recta final de primer cuarto y una mayor concentración, unido a un empuje de la afición que maniató en algún tiro libre que otro a los jugadores del Tomares, acabaron por decantar la balanza a favor de los marcheneros, con Abraham sembrado en la recta final de partido y un Jaime esplendoroso desde 6.25.

No cundió el pánico ni con la eliminación por cinco personales de Alberto a falta de dos minutos, ni por la última intentona de Tmares que se puso justo en ese momento de nuevo a doce puntos. Dos puntos de Gonzalo fundamentales y un Abraham extraordario manteniendo la posesión y provocando dos personales de las que no falló ni un solo tiro, colocaban el 85-68 para dar sólo carácter de testimonial a la última canasta tomareña a falta de dos segundos.

85-70, el segundo puesto en la mano y celebración como se merece al final del partido, duelo intenso entre dos grandes equipos y extraordinaria capacidad de superación en este Marchena de baloncesto, permítanme decir Marchena, que es el grito de guerra que hoy ha sonado con fuerza en el pabellón en la garganta de los propios jugadores y de la incansable, ruidosa, impecable e infernal hinchada que ha llevado en volandas hasta el cielo a este grupo de hombres entrenado por Daniel Melgarejo, manteado al final del partido como colofón a una victoria grande, muy grande, a una auténtica hazaña.