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El Proavemar Marchena de Fútbol Sala ha perdido esta tarde en el municipal de La Luisiana por 7-2 frente al conjunto local, líder de 1ª Nacional B, que con Poin y Rubio, dos futbolistas de un mando impresionante y liderazgo, ha sido justo merecedor de la victoria. No obstante, al equipo marchenero  no se le puede negar la lucha a pesar del resultado, pues ha dispuesto de sus ocasiones para hacer más goles, ha tenido en su mano el empate cuando perdía 3-2, ha sufrido un arbitraje casero por momentos, y para mayor desgracia, ha sufrido un gol psicológico, el 3-1, sobre la bocina del último segundo de la primera parte; lo que se dice la dinámica del negativismo que infunde la clasificación y la impotencia de que las cosas no salen por mucho que se intentan.

 


 

Picos Domínguez La Luisiana: Lolo, Bolo, Poin, Canica y Rubio; Mario, José Luis, Manuel, José María y Camela. Entrenador: Miguel García.

Proavemar Marchena F.S: Antonio; Macho, Dani Hurtado, Tomás y Ezequiel; David, Dani, Berti, Diego, Dani Guisado, Agustín y Segovia. Entrenador: Francisco Barrera.

Árbitros: Carlos Barbero y Alberto Ugarte. Sevilla. Caseros en momentos determinantes de la segunda parte. Expulsaron a Macho por protestar y dejaron de sacar la roja a Bolo (solo amarilla) por una brutal entrada a Dani en manifiesta ocasión de gol con el marcador en 3-2 en ese momento.

Goles: 1-0. Canica '6. 1-1. Diego '11. 2-1 Rubio '17. 3-1 Manuel '20. 3-2 Tomás '24. 4-2 Poin '28. 5-2. José Luis '35. 6-2 Mario '37. 7-2 Mario '39.

Incidencias: Municipal de La Luisiana con 200 espectadores. Lleno. Varias decenas de ellos marcheneros. Buen ambiente, dentro de la deportividad, ésta vez las rencillas del año pasado parecían olvidadas y todo marchó por los cauces de la deportividad dentro y fuera del terreno de juego.

El Proavemar ha disputado un partido en el que se ha demostrado que los estados de ánimo en el deporte en general y en el fútbol sala en particular, influyen en el desarrollo de los encuentros, con una Luisiana que es un gran equipo, aunque tiene dos cracks en sus filas que son los que realmente marcan las diferencias: Rubio es autoridad, se le hace el campo pequeño, regatea a cámara lenta, pisa el balón que lo acaricia, tiene potencia en el disparo, y encima lucha. Poin es igualmente técnico, y además eléctrico, sienta cátedra tirando paredes y buscando huecos donde no los hay. El Proavemar no necesita presentación y sabemos todos de la calidad de los jugadores, pero está el duende perdido, la fortuna de lado, la confianza un poco perdida por los malos resultados; con éste ya son seis derrotas y una sola victoria en lo que va de temporada.

El encuentro comenzó con un toma y daca inicial, presión muy arriba de La Luisiana con avisos desde principio de Poin, pero eso sí, una ocasión inmejorable al contragolpe para Dani Hurtado que dudó si picar o lanzar hasta que el portero se le echó encima, pudo haber sido el 0-1. Un gran reverso de Canica en este intercambio de golpes inicial acabó con el balón en la red tras zafarse de espaldas del defensor del Proavemar y batir de buen disparo a Antonio.

A partir de ahí, en el tramo siguiente se acrecentó el dominio local, un equipo con numerosos efectivos de ataque que perdonó dos tres contra uno, aunque dejó huecos atrás, más bien los propició el Proavemar con la entrada de Diego y Agustín, que fabricaron la primera ocasión clara antes del gol del empate, una auténtica genialidad de Diego con lanzamiento desde 12 metros a la escudra de Lolo, que a pesar de volar, no llegó al trallazo, impresionante más si cabe estando estático desde esa distancia el jugador marchenero. Golazo para la recámara.

Fueron momentos en los que el partido comenzaba a entrar en la dinámica que al Proavemar le interesaba, muy luchadores los marcheneros se dispusieron bien sobre el terreno de juego, cerraron los espacios e incluso un disparo de puntera de Agustín pudo adelantar al equipo de Francisco Barrera, aunque un lanzamiento raso de Rubio se le coló por debajo de las piernas a Antonio, minuto 17. No se desanimó el Proavemar, la tuvo Berti a pase de Agustín pero lanzó desviado, y faltando 10 segundos y con una sangre fría de extraterrestre, Rubio se saca una jugada de la manga realmente increíble con amagos y regates para aquí y para allá, cede al compañero, que lanza exactamente igual que él en el gol anterior y de nuevo entra el 3-1 justo sobre la bocina; ¿desgracia o psicosis por lo sucedido en encuentros anteriores?

Ocurre que el Proavemar está acostumbrado a este tipo de infortunios y sale al terreno de juego en la segunda mitad con descaro, a mandar, a empatar y a ganar, si se tercia. Cuenta Tomás, igualmente que Dani Hurtado en la primera mitad, con un uno contra uno que no resuelve contra el portero, le sucede tres cuartos de lo mismo a Dani Guisado, la entrada de Dani "Rata", el joven del filial, revoluciona a los marcheneros, lo cierto es que el chaval lo pone todo en el campo. Y aquí entran en escena los árbitros hasta ese momento desapercibidos, cuando amonestan a Mario por entrada por detrás sobre Dani Guisado en el uno contra uno, aunque al no ser violenta, la amarilla pudo ser justa. Tras el córner provocado por la falta, el lanzamiento de Tomás sale rozando el poste, el propio Dani deja sentado al crack de La Luisiana ante la sorpresa del público en un rápido contragolpe pero dispara forzado tras resbalar, se masca el 3-2 y llega con pase magistral cruzado de Dani a Tomás en una jugada preciosa. Se viene arriba hasta el público marchenero y los ocho primeros minutos son un monólogo del Proavemar, del Proavemar lanzado de siempre que todos conocemos, pero también conocemos al Proavemar del mal bajío y llega una jugada en la que Dani se marcha en velocidad tirando una gran pared y recibe una brutal entrada de Bolo de catálogo de lo que es una entrada de roja directa; recibe amarilla: en el pabellón de La Luisiana el público tiene al árbitro al pie del cañón y a los árbitros les sucede que cuando pitan una falta con un ojo mirando al público y otra al terreno del juego, ni saben ni quieren saber de lo mucho que tiene que doler una falta de tal calibre.

Dos minutos después, con el partido más para 3-3 que para otra cosa, Poin la pisa, se marcha de dos a la vez, la vuelve a pisar y Segovia no puede hacer más que mirar; 4-2 en el minuto 28 en la primera llegada de los locales en la segunda parte, y en el 29, las tarjetas que se habían quedado guardadas en el cajón, para Macho, ¡qué delito protestar al árbitro que le estaban pegando dos codazos!

El Proavemar se viene materialmente abajo a pesar de aguantar esos dos minutos con 3 y el portero, pero de milagro, la moral ya se ha perdido notablemente y Rubio roza el gol en lanzamientos al poste y rozándolo sucesivamente. Los árbitros siguen su recital sin mostrar dos cartulinas en contragolpes que le frenan al Proavemar y ni tan siquiera un gran disparo de Diego, que ha hecho un gran partido, ni un doble penalti del que goza Tomás, pueden servir para volver a meterse en el encuentro. El propio Tomás, desafortunado ante el gol, falla sólo ante el guardameta a falta de tres minutos, pero ya antes ha llegado el 5-2 en un 3 contra 1; La Luisiana no perdona, y luego el 6-2 a bocajarro después de un balón que Segovia no logra retener, y más tarde el séptimo en el que Mario le pega con su pierna a a su otra pierna y de paso al balón...y 7-2, seis derrotas, una victoria, 13 goles a favor y 25 en contra. Toca ganar la semana que viene al Cerro Balompié de Lora del Río, no cabe otra. El dato para la esperanza es que el Proavemar ha contado hoy con 16 ocasiones claras, dos menos que su rival. Todo cambiará cuando entre el gol.