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La Media Maratón Marchena-Paradas, que ha batido récord de participación en los últimos años con 637 atletas, 97 más que en anteriores ediciones, tendrá un momento muy especial con la entrega de premios, donde la organización ha otorgado el honor de entregar trofeos a los atletas al reciente medalla de bronce del campeonato de España de 100 kilómetros, el corredor popular paradeño José Luis Rodríguez "El Cano", todo un ejemplo de superación que ha pasado en trece años de estar enganchado al alcohol a protagonizar una auténtica gesta logrando el podio en esta competición de élite que corría por primera vez a sus 45 años, aunque previamente había subido los mortíferos 50 kilómetros al Veleta, cimas a las que ha llegado con el incondicional apoyo de los compañeros y amigos del club Filípides. El viaje a Santander, donde se celebró el campeonato de España, el recibimiento en Paradas, todo un acontecimiento como se merece El Cano, y la propia vida de este atleta son auténticamente de película.


Para José Luis, su mejor premio fue "el primer día que me calcé las zapatillas y salí a correr 3 kilómetros ida y vuelta desde mi casa al hostal Gran Ruta ida y vuelta, ese fue y será siempre mi mayor logro deportivo", recuerda en la sede del club Filípides bajo la mirada atenta de varios compañeros del club en cuyos ojos se refleja el sentir popular de Paradas respecto a El Cano; es un deportista y una persona muy querida. No lo duda el atleta, que se acuerda hasta de las marcas de zapatillas, Avia, con las que esa primera tarde de 1996 se echó a las calles dipuesto a olvidar su vida pasada. Tenía una hija de seis años por aquel entonces y un hijo recién nacido, Evelyn y Alberto, que ahora tienen ya 19 y 14 años respectivamente, y El Cano decidió centrarse en su vida familiar y dejar "los días de borrachera, no se puede decir que fuera alcohólico del todo, pero había días y días que me bebía una cerveza y ya no podía parar, otras veces me tiraba dos días seguidos por ahí, cuando el del bar quería cerrar yo no quería que cerrara y me metía en problemas, porque cuando estás sí no eres dueño de tus actos, y hay que reconocer que el alcohol afecta". Después de un tiempo corriendo, su segundo puesto local en su primera media la Cal y el Olivo entre Arahal y Morón de la Frontera (El Cano es nacido en Arahal) llamó la atención del club Ohmio de Arahal y del atletismo comarcal. Ya en apenas 1 año y medio había bajado de 90 a 70 y pocos kilos, hasta llegar a los 66 de la actualidad.

Ahora se encuentra en proceso de recuperación deportiva después de dos carreras apasionantes, los 50 kilómetros de subida al Veleta, donde marcó 4 horas y 39 minutos quedando tercero de veteranos y 17º de la general en la prueba mítica en continua ascensión con un desnivel de 3.500 metros de altura en montañas donde "se va acabando el oxígeno", y por supuesto el campeonato de España de 100 kilómetros, celebrado a diez vueltas de un circuito de 10 kilómetros en los alrededores de la localidad cántabra de Santa Cruz de Bezana con "pendientes duras", afirma José Luis, que después de tantas pruebas de dureza y un pequeño descanso de una semana que se ha tomado, lleva cuatro días desde su vuelta a los entrenamientos y dejará de correr por esta edición la Media Maratón Marchena-Paradas: "si la corro, la corro bien, ahora me he dejado seis uñas caídas después de esta carrera y no quiero arriesgar", indica exigente consigo mismo, pues ha sido primer veterano de la general en las siete primeras ediciones, y ha llegado a alcanzar el 4º puesto de la general de esta prueba que ronda los 600 atletas, rondando el 5º-6º lugar en todas sus participaciones. La organización del club de Maratón de Marchena le iba a obsequiar con el número 1 de la carrera, pero al no participar, entregará trofeos a sus compañeros de carrera en otras ediciones.

Parecen registros de un profesional del atletismo, pero El Cano sólo tiene este deporte como afición en su tiempo libre. Sólo pasaron por encima de sus 7 horas 39 minutos 42 segundos el granadino campeón de Europa de 100 kilómetros, Jiménez Parejo, que renovó su título de campeón, y el pentacampeón de España, dos veces campeón de Europa y otras dos ganador de la subida al Veleta. Impresionante el tiempo del ganador, 7 horas y 6 minutos, 23 menos que el subcampeón; pero es que El Cano logró el metal de manera holgada, sacó 40 minutos al cuarto clasificado y 42 al quinto, el burgalés Ruiz Santos y el guipuzcoano Martínez Garrastazu respectivamente, que llegaron a línea de meta con 8 horas 19 y 8 horas 21 minutos: "Yo entreno sólo por sensaciones, saco de internet algunos sistemas de entrenamiento, los dos compañeros de podio me dijeron que era increíble que hubiera quedado tercero, que ellos se tiran todo el año entrenando para esa carrera, pensando en ese día, con alguna maratón suelta o media maratón de preparación, entrenando 180-200 kilómetros semanales, yo que estoy en la construcción y en el campo es imposible que haga tantos kilómetros a la semana, un día hago 20, otro 25, otro 30 y descanso un día de correr, pero no me hago más de 100-110 kilómetros a la semana", explica El Cano, que accedió al campeonato de España con el requisito de tener una marca menor de 3 horas 20 minutos en maratón, sobradamente superada con las 2 horas 37 minutos marcadas en la de Sevilla en 2007. Ahora, al estar entre los cuatro primeros del campeonato de España espera la llamada de la Federación Española para el Campeonato de Europa de 100 kilómetros, un premio que compensará la falta de premio económico, pues otro año El Cano hubiera recibido 500 euros: "30 años con dinero para los mejores y ahora la Federacon avisó de que lo patrcinadores le habían fallado con la crisis".

Y después de Santander, llegó el momento de gloria para El Cano con el recibimiento que le hicieron por sorpresa a las puertas del club Filípides sus compañeros y el pueblo de Paradas: "Me estuvieron esperando nada más que llegué en el coche de Santander, me subieron a una tarima, adornaron la sede con banderas de España y me pusieron el himno, fue muy bonito". También se encuentra orgulloso de homenaje recibido en el Ayuntamiento de Paradas después de su medalla de bronce, con un cuadro "precioso" que le entregaron al atleta representativo de los enclaves más señeros de Paradas; la Fuente del Cañuelo, la Torre de la Lechuza, la cruz del porche, la Iglesia o el Puente del Birrete, aunque no olvida ni mucho menos que bajo el mandato de IU recibieron la sede actual.

El Cano no ha viajado solo a Santander. El presidente del club Filípides, Manolo Arcenegui, su señora y dos compañeros más se brindaron a acompañarlo en el viaje a tierras cántabras: "Manolo está haciendo una labor formidable por el club y por el deporte, vinieron y pagaron sus gastos". Además, su alojamiento en un hostal de un pueblo cercano a Santa Cruz de Besaña, también lo ha financiado el club. También lo acompañó su amigo del Coronil Antonio Camas y su seguidor incondicional Francisquito. "Salimos en coche a las seis de la mañana, llegamos a las seis de la tarde del día siguiente, nos fuimos al hostal, cenamos y nos acostamos a las doce de la noche, a las cinco de la mañana del día de la prueba desayunamos y a las seis en el control de dorsales para empezar la prueba a las siete, imagínate como fue afrontar la carrera con cuatro horas de sueño".

Aparte de las últimas gestas de José Luis, cada año de su vida parece un duro kilómetro de maratón, sobre todo los primeros 32, aunque no fue tan fácil que se desenganchara del alcohol: "Yo creo que caí en una depresión cuando dejé el deporte, me vi agobiado", tras jugar en el Paradas Balompié de portero hasta los 26 años (su hijo juega ahora en los cadetes del club), y luego ya caer en "seis o siete años de borrachera casi todos los días". Sus compañeros de juergas de aquellos tiempos "algunos están muertos, porque ya se metieron en la droga y en más cosas, otro siguen en la droga y otros en el alcohol, que yo recuerde de los que íbamos a ese bar no se ha recuperado ninguno".

Gracias a la ayuda del psicólogo marchenero Carlos, que trabajaba en el Ayuntamiento, El Cano  pudo salir del alcohol "porque sobre todo lo que me dijo es que cuando me bebiera una copa me la bebiera con la gente del club, que me he dado cuenta que son mis verdaderos amigos, y no con el entorno donde estaba". La incorporación al atletismo le llevó "algunos bajones peligrosos, porque lo mismo podía estar tres meses corriendo, sin beber, luego iba a ver a alguno de mis amigos al bar y ya no había fin, tenía que emborracharme".

Poco a poco fue dejándolo hasta que a partir de 2000, a sus 36 años, ha sido cuando ha logrado sus mejores registros con una regularidad asombrosa que no es fruto de la casualidad. El Cano dispone de un GPS con el que está logrando un autocontrol de robot sobre sí mismo. Marca el ritmo medio, por kilómetro y el actual de forma automática, y suele marcar "exactamente el mismo tiempo en la primera parte de las carreras que en la segunda" algo fundamental en el atletismo.

A pesar de la recuperación, el atleta paradeño tiene "una espina clavada" que se entiende al observar un tatuaje de su brazo derecho que reza "amor de abuela". El Cano, llamado así por su cabello rubio de pequeño, narra que se crió con su abuela materna, Carmen, desde pequeño y sólo conoció a su madre en su infancia hasta los 6 años, momento en el que se casó con un norteamericano de la base de Morón y se marchó a Estados Unidos: "Ahora viene mi madre todos los meses de verano, pero cuando se fue se tiró dieciocho años sin venir".

De hecho, tiene dos hermanas y un hermano en Estados Unidos a los que no conoce: "Ellos son también una familia trabajadora, cuando he mirado lo que cuesta el viaje..antes tengo que pagar una hipoteca, y me imagino que a ellos les pasará igual por circunstancias".  y que "con todas las irritaciones que le di, se fue poco antes de que yo me recuperara de la bebida, ella me decía chiquillo no sabes lo que haces, te vas a morir muy nuevo y si no te mueres te van a matar en una pelea". En el campeonato de España, ya cuando se encontraba en el podio el Cano miró al cielo "y no sé qué se me vino a la cabeza pero me vino la imagen de mi abuela mientra estaba sonando el himno de España, me estaba mirando, riéndose, por lo menos ya sé que desde allí lo ha visto", relata. En el cielo, en la tierra, en Paradas, y este domingo seguro que también en Marchena, es muy grande José Luis Rodríguez "El Cano", muy grande.

Crónica completa del viaje a Santander en http://filipidesparadas.blogspot.com/

* La memoria de El Cano es espectacular, lo que nos ha permitido recopilar gran parte de su palmarés:

Maratón Ciudad de Sevilla 2007. Mejor marca personal.2 horas y 37 minutos. Primer veterano de la general y tercer sevillano de todas las categorías en línea de meta.

Maratón Ciudad de sevilla 2008: 2 horas y 39 minutos. Segundo veterano Máster 45, sexto sevillano.


Maratón Campeonato de España 2008 (Vitoria). 2 horas y 43 minutos. Quinto clasificado de la general.


Subida al Veleta 2009 (50 Km): 17º de la general. Tercer veterano. 4 horas y 39 minutos.


Campeonato de Andalucía de Media Maratón. Ayamonte (Huelva). 3º máster 40. 1 hora y 17 minutos.


Maratón de Madrid 2000: 2 horas y 48 minutos en su primera participación.


Más de 300 trofeos de carreras populares, entre ellas el primer puesto de veteranos logrado 4 veces en la media de Marchena, al igual que en las de otras muchas localidades.


 

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